Amorosas, dedicadas, fuertes, siempre bellas y entregadas. ¡Feliz Día de las Madres!

Maritza mamá y Maritza Félix (foto) cumplieron juntas el sueño de visitar El Vaticano

El Día de las Madres es una fecha que, para muchas personas es un motivo comercial, para otros es una ocasión de reconocer y hacer un tributo a las mujeres que nos llevaron en el vientre o que se han hecho cargo de nosotros con cuidados, manutención, educación y amor.

Este fin de semana, millones de personas estarán de manteles largos para celebrar a la mujer más importante de sus vidas, quienes no la tienen en vida, harán una pausa en su día para recordarla y para celebrar todo lo que compartieron.

El origen de esta ocasión para honrar a las madres, se le atribuye a Anna Jarvis, quien estableció esta festividad en Estados Unidos en 1908, después de la Guerra Civil. Con el paso de los años, los roles de las mujeres de todo el mundo se han modificado y transformado, ya no son sólo quienes dirigen el rumbo de las familias al interior del hogar; ahora también son trabajadoras, profesionistas y proveedoras.

En países como México, Guatemala y El Salvador el Día de las Madres es el día 10 de mayo; mientras que en Estados Unidos es el segundo domingo de mayo; y en algunos países como España, Portugal y Hungría celebran a las madres el primer domingo de este mes.

Arte: Daniel Robles

En un par de encuestas aplicadas en el resumen de noticias Ponte al Día, de Conecta Arizona, los usuarios respondieron, en su mayoría, que para esta fecha acostumbran compartir un almuerzo con la familia y regalar ropa, calzado, bolsos, perfumes y dinero, viajes, ¡un masaje!; tarjetas de regalo o joyas, o una carta; en ese orden. Ninguno de los lectores votó por la opción de regalar electrodomésticos. También hubo quienes dieron clic a la opción de que no le gustan los regalos.

Respecto a la celebración de esta fecha, la mayoría de los encuestados, 25, respondió que este es un día de fiesta; hay quienes la felicitan y celebran a la distancia, por encontrarse -geográficamente- separados, y también hay quienes sienten que es una fecha “difícil” porque su mamá ya no está en el plano terrenal.


El 10 de mayo tiene un significado importante para una muestra de personas que compartieron con Conecta Arizona. Conócelo.

Maritza Félix, La Jefa: Muchas veces he visto a mi madre sonreír; quizá es de risa fácil y de llanto quedito. Se quedó viuda cuando estaba en sus 20 y nos crío sin que sintiéramos la ausencia. Nos dio tanto amor, que jamás nos hizo falta nada. Quizá nosotros estuvimos siempre completos, pero ella puso sus sueños en pausa. No admitirá nunca en voz alta los demasiados sacrificios que tuvo que hacer para sacarnos adelante, pero vi cómo le ganó la nostalgia cuando uno de los mayores deseos de su corazón se cumplió inesperadamente en un viaje de madre e hija a Italia.

Con la voz quebrada me confesó que uno de sus grandes anhelos era ir a Roma con mi papá, recorrer el Coliseo y el Vaticano de su mano, y que él -antes de morir- le prometió que le cumpliría el sueño. Pasaron más de 30 años. Y, bueno, una parte de él, esa traviesa que vive en mí, lo hizo realidad. Quizá no eran sus brazos, pero eran los míos; tal vez no era su sonrisa, pero eran mis carcajadas; quizá no eran sus ocurrencias, pero sí las mías desbocadas; tal vez no era como lo había imaginado, pero creamos un momento de esos que te sanan las fisuras del alma. 

Maritza Mamá (foto) compartió esta imagen con la pequeña Maritza Lizeth

Tengo mucha suerte de tener mucha madre y tengo aún más suerte de coleccionar momentos de esas promesas que se quedaron a medias y que a través del amor se van llenando. 


Abel Hoyos: No hay día especial en el cual pueda festejar, celebrar y reconocer a mi señora madre, María de Jesús Robles Valenzuela.  Ese reconocimiento se lo doy cada día, siempre de pensamiento, con una llamada telefónica y en obra, cuando acortamos la distancia física que nos separa.

Acaba de cumplir 96 años el pasado 6 de abril. Precisamente, ese día, ella y yo recordamos las épocas cuando, de pequeño, allá en el pueblo, mi madre (y otras señoras) le ponían el fuste al burro, le colgaban unas horquetas (palos en forma de “V”), le amarraban el hacha, colgaban agua y mucho lonche y, tempranito, salíamos a la leña.

Ya en el monte, mi madre tomaba el hacha y se ponía a cortar leños de mezquite, mi trabajo era acarrearlos cerca del burro ¡y comer chúcata! La única recomendación era “cuidado con los alacranes”, nunca me picó ni uno, ¡nada más miles de hormigas!

Mi madre, antes usaba el hacha y cargaba el burro, ahora batalla para caminar; su paso, antes rápido y seguro, es ahora lento y vacilante, se le fue la vista y mucha energía, lo que no se le va es esa memoria privilegiada: recuerda vívidamente cada experiencia, platica sin dudar, su inteligencia y sagacidad mental están aún intactas.

La única manera de dar las gracias a una madre así, es pensarla cada día, estar con ella cada vez que podamos y que sienta seguridad económica.


Paula Díaz: Al pensar en mi mamá se me llenan los ojos de nostalgia. Han pasado 24 años desde que Dios decidió que era el tiempo de partir, pero aún siento tu presencia en cada rincón de mi vida.

Mi pequeña, que ya no es tan pequeña, está a punto de cumplir 14 años. Está en esa etapa tan única y retadora de la adolescencia, y aunque a veces me deja en visto en Instagram o TikTok (¡qué tiempos!), no me canso de hacer todo lo que puedo para verla feliz. Es curioso cómo hemos pasado de una época en la que, si no contestabas el teléfono te ganabas un buen correazo, a esta nueva era donde todo es tan virtual, pero igual de lleno de emociones. Cada día siento tu amor a través de mi hija, y aunque no estés aquí físicamente, sigues siendo la inspiración que guía cada uno de mis pasos. Te extraño, mamá, y te celebro hoy y siempre.


Jorge Portillo: “¡La madre, es la madre!, un Ser dador de vida y de ahí todo lo que implica: amar, formar, educar, tener la última palabra y estar siempre puesta y dispuesta, un amor que duele porque los hijos somos muy crueles.

Así como la amamos, también vemos crueldad y olvido para un ser que muchas veces se desvive por sus hijos, sin descartar casos de madres, con minúsculas, que reniegan de esa acción única de llevar en su vientre a un ser vivo. ¡Gracias Amá!, ¡por todo y por tanto!”.


Maritza Mamá (foto) con sus niños en un día de paseo y aventuras

Maritza Mamá: El Día de las Madres es una jornada de celebración, alegría y también de añoranza; un día para dar gracias por el don de la vida. Mis hijos llegaron a completar mi existencia de una manera tan profunda que hoy no concibo mi vida sin ellos. Con sus ocurrencias, alegrías, pesares y enojos, pero siempre con un amor inmenso.

Cuando eran pequeños, algo que disfrutábamos mucho era salir de vacaciones. “¡Más que sea a Mazatlán!”, decía mi hija Maritza Lizeth con entusiasmo. Aquella era una época de descubrimiento, de explorar nuevos lugares. Aunque -muchas veces- representaba un reto económico para mí, esas escapadas eran necesarias para fortalecer nuestros lazos y seguir construyendo nuestra historia como familia.


Arianny Valles: “Mi mamá siempre me ha apoyado; no entiende muy bien mis inventos o mi estilo de vida, pero los celebra y siempre busca la manera de ayudar. También me ha acompañado en mis momentos de oscuridad. Es mi luz”.

Este año, Arianny Valles (foto) celebrará a su mami a la distancia, desde Arizona

Judith Teresita León: Mi madre es una mujer sorprendente y bonita por dentro y por fuera; a veces siento que somos tan diferentes, y a la vez “tan iguales”, comenzando con el hecho de que cumplimos años en la misma fecha, ¡sí!, he sido un regalo muy duradero.

De apariencia seria y callada, pero es tan ocurrente y graciosa; es discreta, solidaria, sencilla, siempre proveedora, cariñosa, dedicada, muy talentosa y metódica.

En semanas recientes tuve un tropiezo de salud muy delicado y, en el hospital la veía acompañándome todo el bendito día, al pie de la cama, en un banquito, en el sillón, dándome agua, peinándome, acercándome cosas y, yo sigo pensando ¿cómo puede hacer tanto? ¿Cómo puede dar tanto? Es extraordinaria, es maravillosa y es hermosa, ¡como todas las mamás! (pero ella más…).


Desde este espacio hacemos extensiva nuestra más grande y sincera felicitación a todas las mamás que forman parte de la comunidad de Conecta Arizona, que todos los días reciban el amor, la protección y la seguridad que brindan a sus familias, y que la celebración por lo que nos han dado sea toda la vida.

Arte: Daniel Robles

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.

Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.