Corbin Carroll dice adiós al Clásico Mundial y a un tiempo con los D-backs

Para la mayoría, una cirugía implica reposo absoluto. Para Corbin Carroll, jardinero derecho de los Arizona Diamondbacks, solo significó una breve pausa de menos de 24 horas.
Apenas un día después de someterse a una intervención quirúrgica para reparar una fractura en el hueso ganchoso (hamate bone) de su mano derecha, Carroll apareció nuevamente en los campos de Salt River Fields.
Con un yeso protegiendo su muñeca, pero con las piernas intactas y la mente enfocada, el joven estrella fue visto realizando ejercicios de lanzamiento tras recibir el visto bueno del personal médico.

La imagen de Carroll entrenando tan pronto no sorprendió a nadie dentro de la organización, mucho menos a su manager.
“No me sorprende en absoluto”, confesó Torey Lovullo, piloto de los D-backs, al ver a su pupilo el jueves. “Así es como está programado (su cerebro), y eso es lo que lo hace tan especial. Es simplemente quién es él y por qué lo queremos tanto. Hay un proceso y un plan, y él ya está en ello”.

El dolor y el diagnóstico
El incidente que cambió la pretemporada de Carroll ocurrió el martes, durante una sesión de bateo en vivo. Tras conectar un jonrón, el siguiente swing trajo consigo una sensación ominosa.
“Hice un swing y no se sintió bien”, relató Carroll. “Luego moví la mano y sentí algo moviéndose ahí dentro. Supe que debía revisarlo”. Esa sensación de “algo suelto” era el hueso ganchoso, una lesión común en bateadores de poder debido a la fuerza que ejerce el mango del bate contra la palma de la mano.
El sueño pausado del Clásico Mundial
Aunque su regreso al entrenamiento físico es una señal alentadora para la temporada de la MLB, la lesión trae consigo un costo emocional alto: Carroll no podrá vestir el uniforme de las barras y las estrellas el próximo mes.
Mientras hablaba con los reporteros, la decepción era palpable. Detrás de él, en su casillero, reposaban dos guantes nuevos marca Rawlings, diseñados con los colores rojo, blanco y azul.
“Estoy muy decepcionado”, admitió Carroll. “Era algo que realmente esperaba con ansias… representar al país habría sido uno de los mayores honores de mi carrera. Definitivamente es triste perderse esto”.
Mirando hacia el Opening Day
La buena noticia, dentro de lo “desafortunado” —como él mismo lo califica—, es el tiempo. Al ocurrir en febrero y no a mitad de temporada, Carroll evita perderse un bloque masivo de juegos oficiales.
Su rutina ahora se adaptará: correrá, mantendrá sus piernas fuertes en el gimnasio y continuará lanzando. Lo único prohibido es batear. La meta sigue siendo estar listo para el Día Inaugural y, si no se logra, su retorno sería poco después.
Carroll se une a una lista creciente de estrellas, como Francisco Lindor (Mets) y Jackson Holliday (Orioles), que han sufrido esta misma lesión recientemente. “Es la física del juego”, reflexionó Carroll con madurez. “No soy el primero al que le pasa, ni seré el último”.

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