Han pasado 10 años del derrame de tóxicos de Grupo México en el Río Sonora; la remediación no llega

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La Mina Buenavista del Cobre está ubicada en el municipio de Cananea, en el noroeste de México. Foto: Judith León

Diez es el número de años que han transcurrido del mayor desastre ecológico en Sonora, México, ocasionado por el derrame de lixiviados de la mina Buenavista del Cobre, de Grupo México en los ríos Bacanuchi y Sonora. 22 mil es el número de personas afectadas.


El 6 de agosto de 2014 estos ríos recibieron 40 mil litros cúbicos de sulfato de cobre acidulado y los restos de otros metales y tóxicos que afectaron la vida y la economía de los pobladores de la región al contaminar todo a su paso.

En ese acontecimiento histórico hubo siete poblaciones del noroeste de México que resultaron directamente afectadas: Arizpe, San Felipe de Jesús, Huépac, Banámichi, Aconchi, Baviácora y Ures, de las que su población sigue a la espera de la remediación que no termina de concretarse. Por el transcurso que lleva el río, también se habló de Hermosillo como municipio afectado, aunque en este no se reportaron daños tan graves en sus pobladores.

La contaminación provocada por el derrame de sustancias tóxicas afectó a la flora y fauna que está al paso del Río Sonora, así como también provocó problemas de salud en la población. En el inicio del problema detectado hace una década hubo necesidad de suspender el suministro de agua de consumo humano para salvaguardar a alrededor de 15 mil personas.

En las primeras horas del derrame de lixiviados se percibió el cambio de color en el agua del río mientras seguía su cauce, se establecieron protocolos de contingencia por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), y también entraron en acción autoridades de los municipios, estatales y federales.

Arte: Daniel Robles

El activismo también estuvo presente desde el inicio de la contingencia ambiental, tanto para la protección de la población en los aspectos de salud, seguridad y economía; los reportes de las personas que fueron atendidas por la Secretaría de Salud y por el Centro Nacional de Control de Enfermedades incluían análisis de personas con plomo, arsénico y otros elementos y metales en la sangre, reacciones alérgicas en la piel y enfermedades que han resultado letales como cáncer, tumores y leucemia.

El aspecto económico también resultó dañado al no poder levantar las siembras de esa mitad de año ni de los años siguientes por la contaminación de las aguas y del suelo; se redujo la venta de productos regionales por el temor al manejo sanitario que pudo haberse tenido en su preparación.

En 2018 el sitio en Internet del Gobierno de México dio a conocer los objetivos y alcances del Fideicomiso Río Sonora con el que se lograría la remediación a las poblaciones afectadas por el derrame de sulfato de cobre acidulado y otros elementos y metales.

Hasta el año 2020 se reconoció que el río, el suelo y el ambiente están contaminados y no se ha reducido el trabajo que realiza la compañía minera en el suelo sonorense, a una década del ecocidio.

En 2023 el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador hizo el anuncio de una denuncia penal contra Grupo México luego de que este declarara que había sido exitosa la remediación por la contaminación del Río Sonora y sus poblaciones.

La demanda por el incumplimiento a la remediación ocasionada en 420 kilómetros de río se dio a conocer el 12 de octubre de 2023, a nueve años, dos meses y dos días del derrame. No obstante, los habitantes de los siete municipios afectados también mencionan que el desinterés en la remediación no sólo es por parte de la empresa encabezada por Germán Larrea, sino también por parte de los tres órdenes de gobierno ya que la mina continúa sus operaciones sin sanción alguna.

Ese mismo año, la agrupación Poder reveló que sólo 10% de las personas afectadas recibió lo que pudo corresponder a la remediación por parte del corporativo minero; este grupo de activismo y defensa de los derechos humanos ha continuado en la exigencia de la reparación para las poblaciones sonorenses.

El gobierno federal señaló que la contaminación no fue un accidente sino una negligencia en el sistema de presas Tinajas 1, de la mina Buenavista del Cobre, ubicada en la población de Cananea, en la sierra de Sonora.


En su cuenta de Facebook el Comité de Cuencas del Río Sonora, compartió el posicionamiento leído en el Segundo Festival Por La Vida y El Agua del Río Sonora, en el que destacan que en una década han pasado dos presidentes y tres gobernadores que han hecho “puras promesas”, y que -de los gobiernos- la gente sigue “esperando a que hagan algo y haya justicia”.

Parte del posicionamiento señala: “Nuestro río que ha sido fuente de vida, por miles y miles de años, ahora está envenenado por los desechos que Grupo México echó como si el Río Sonora fuera su drenaje”.Continúa: “Cuando el derrame ocurrió y nuestro río se pintó de color naranja, las autoridades y la empresa guardaron silencio; en las primeras horas nadie nos avisó, y el agua siguió su camino llevando los peligrosos contaminantes pesados y ácidos hasta nuestras tierras, nuestros pozos e incluso hasta nuestros hogares, en las llaves que abríamos en nuestras casas. Las personas que vivíamos cerca del río nos comenzamos a enfermar y a las autoridades no les quedó otra más que decir que o que estaba pasando era que el Río Sonora estaba contaminado. En ese momento empezaron las promesas de los presidentes de los gobernadores, de secretarios, de funcionarios de los cuales ha desfilado una cantidad enorme”.

Cuando ocurrió el derrame en el Río Sonora, en agosto de 2014, se sumaron autoridades de los tres niveles de gobierno y voluntarios a limpiar en la medida de sus posibilidades. Foto: Facebook Fideicomiso Río Sonora

En este mensaje se recuerda que la Unidad de Vigilancia Epidemiológica Ambiental de Sonora (UVEAS), que se prometió para su construcción y operación en Ures para la atención de la salud de las personas afectadas por el ecocidio no ha sido entregado. Tampoco han recibido el agua limpia que se prometió, “dejaron que el agua contaminada, hasta el día de hoy, siga llegando a nuestras vidas”, contaminando sus cuerpos, cielo, aire y tierra.


Cabe señalar que la organización Cambiémosla Ya, que reúne a agrupaciones, colectivos sociales, ambientalistas y académicos, entre otros, pidió por escrito a la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, mantener y profundizar cambios en la Ley Minera para frenar los daños a las comunidades de todo el país donde se desarrollan proyectos de esta industria.

Así luce actualmente el Río Sonora, totalmente seco. Foto: Judith León
Arte: Daniel Robles

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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.