“La Cuaresma invita a dejar y sacrificar algunas cosas para crecer en autocontrol, en templanza”, señalan en la Iniciativa de Liderazgo Tepeyac

La Cuaresma, que comenzó el Miércoles de Cenizas, es un período en el que la Iglesia “invita a dejar y sacrificar algunas cosas para crecer en autocontrol, en templanza” y poder de ese modo “caminar en la fe y en la relación con Dios”, señaló Cristofer Pereyra, director ejecutivo y fundador de la Iniciativa de Liderazgo Tepeyac, organización dedicada a la formación en liderazgo de profesionales católicos laicos.
“La Cuaresma es parte de nuestra vida, de nuestra tradición. Para los católicos, la mayor parte del pueblo de Hispanoamérica, es una realidad que vivimos cada año, es recordar lo que nos pide la Iglesia para vivir plenamente este tiempo, pero más que eso es recordar las razones por la que nos lo pide. A principio y a finales de la Cuaresma se nos pide que ayunemos el Miércoles de Ceniza, el Viernes Santo y que además guardemos abstinencia de carne esos dos días. Además de eso se nos pide que los viernes también tengamos abstinencia de carne, que en realidad es una oportunidad para disfrutar del pescado y tantas otras cosas que nos gusta comer, particularmente a los latinos. Más allá de que sean preceptos, son oportunidades para practicar el sacrificio, lo que es decirnos ‘no’ a nosotros mismos”, señaló Pereyra en La Hora del Cafecito, el programa de radio de Conecta Arizona.

“Una de las cosas que hace falta en el mundo es la templanza, aprender a tener autocontrol, porque cómo le vamos a decir que no a las grandes tentaciones de la vida si no aprendemos a decirnos ‘no’ a nosotros mismos de vez en cuando, si no practicamos la mortificación, la templanza, el sacrificio. La Cuaresma nos da una oportunidad para hacer esto. Tenemos culturalmente la costumbre de dejar algunas cosas: el café, la Coca-Cola, las redes sociales, todo eso es bueno y es opcional. La Iglesia nos invita a que dejemos y sacrifiquemos algunas cosas una vez más para crecer en autocontrol, en templanza, ser un poco más señores de nuestra propia voluntad para poder caminar la línea recta que queremos; la mayoría de nosotros queremos caminar en la fe y en nuestra relación con Dios. Todo eso es importante”, agregó Pereyra.
“La raíz de la Cuaresma está en las Escrituras, en la misma experiencia de nuestro Señor Jesucristo que vivió 40 días en el desierto y fue tentado; Él vivió aquí entre nosotros como hombre y no podemos decirle ‘tú no sabes lo que es mi vida, lo que es sufrir, tú no sabes por lo que yo paso’. El Señor sufrió y pasó tentaciones, y sigue sufriendo: en cada uno de nuestros sufrimientos el Señor sufre con nosotros. En esa experiencia de los 40 días en el desierto está la raíz y el fundamento de nuestra propia decisión de también pasar 40 días aprendiendo a crecer interiormente, acercándonos a Dios. Durante este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita también a estar en una oración un poco más intensa, más disciplinada, y a practicar la limosna, la caridad; eso es algo muy importante también que a veces se nos olvida y es una invitación para hacerlo”, finalizó el directivo de la Iniciativa de Liderazgo Tepeyac, entrevistado por Celia Montoya.

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