Posibles recortes en el Servicio Meteorológico Nacional: ¿cómo afectarían la seguridad y la justicia ambiental?

Portada web de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), que podría enfrentar recortes presupuestarios (Imagen: captura de pantalla).

➡️ Por Johani Carolina Ponce

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) podría enfrentar recortes presupuestarios significativos bajo la actual administración Trump, lo que afectaría la precisión de los pronósticos meteorológicos y la seguridad pública en Estados Unidos. Estas posibles reducciones, alineadas con las propuestas del “Proyecto 2025”, buscarían desmantelar la NOAA, transfiriendo muchas de sus funciones a otras entidades o privatizándolas. Expertos como la Dra. Julie A. González, investigadora en justicia ambiental en American University, advirtió en una entrevista concedida a esta periodista, que estas medidas podrían tener consecuencias especialmente severas para las comunidades de bajos ingresos, que dependen de pronósticos precisos para su seguridad. Además, la posible privatización de los servicios meteorológicos podría profundizar las desigualdades en el acceso a información vital, poniendo en riesgo vidas y medios de subsistencia.

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS), supervisado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), es fundamental para la seguridad pública y sectores clave como la aviación y la agricultura en Estados Unidos. Sin embargo, posibles recortes en el presupuesto de la NOAA podrían afectar gravemente a comunidades de bajos ingresos que dependen de pronósticos precisos para su seguridad. La Dra. Julie A. González, investigadora en justicia ambiental en American University, advierte que una reducción en la plantilla de la NOAA disminuiría la capacidad para anticipar eventos climáticos extremos, poniendo en riesgo a poblaciones vulnerables.

NOAA es una agencia federal con más de 12,000 empleados en todo el mundo, de los cuales más de la mitad son científicos e ingenieros. NOAA mantiene 18 satélites, 15 barcos y un presupuesto de 6,800 millones de dólares, con la misión de monitorear y predecir cambios en la atmósfera y los océanos.

Arte: Daniel Robles.

Posibles recortes

Aunque hasta ahora no se ha publicado un anuncio oficial de la Casa Blanca confirmando recortes al presupuesto de la NOAA, diversos medios han informado sobre la posibilidad de reducciones de personal y financiamiento. Por ejemplo, The Guardian y The Boston Globe han reportado que la administración Trump planea recortar significativamente el presupuesto de la NOAA y que enfrenta la posibilidad de despidos masivos, lo que ha generado preocupación entre científicos y meteorólogos de la agencia. Bradley Colman, exmeteorólogo de NOAA y expresidente de la Sociedad Meteorológica Estadounidense, alertó sobre la escasez de personal en varias oficinas del NWS, “Ya hay muchas oficinas locales con personal críticamente insuficiente. Se corre el riesgo de que no haya suficientes personas para llenar los turnos y, en última instancia, eso pone en peligro propiedades y vidas”. Estas acciones parecen estar alineadas con las propuestas del “Proyecto 2025”, un plan conservador que aboga por desmantelar y reducir la NOAA, transfiriendo muchas de sus funciones a otras entidades o privatizándolas. Aunque durante su campaña presidencial de 2024, Donald Trump se distanció públicamente del “Proyecto 2025”, describiéndolo como “seriamente extremo”, sus acciones ejecutivas al inicio de su segundo mandato reflejan una notable alineación con las propuestas de dicho proyecto. Por ejemplo, el 20 de enero de 2025, firmó la Orden Ejecutiva 14162, titulada “Poniendo a América Primero en Acuerdos Ambientales Internacionales”, que ordena la retirada inmediata de Estados Unidos del Acuerdo de París y otros compromisos climáticos internacionales. Esto es un ejemplo de una acción que sugiere una convergencia significativa entre las políticas delineadas en el “Proyecto 2025” y las medidas adoptadas por la administración Trump, a pesar de sus intentos de desvincularse del plan.

El Proyecto 2025 propone desmantelar y reducir la NOAA la agencia más grande del Departamento de Comercio fuera de los años de censo decenal. (Proyecto 2025 de la página 674 a la página 677). El Proyecto 2025 argumenta que la NOAA se ha convertido en uno de los principales impulsores de la “industria de alarma sobre el cambio climático” y, por lo tanto, es perjudicial para la futura prosperidad de EE. UU. Por consiguiente, recomienda desmantelar y reducir la agencia, transfiriendo muchas de sus funciones a otras entidades, privatizándolas o colocándolas bajo el control de estados y territorios.

¿Por qué el Servicio Meteorológico Nacional es esencial?

El Servicio Meteorológico Nacional es fundamental para la seguridad pública y el bienestar económico del país. Anualmente, el NWS emite más de 734,000 pronósticos meteorológicos, 850,000 pronósticos fluviales y aproximadamente 45,000 alertas de condiciones climáticas severas, lo que permite a las comunidades prepararse y responder adecuadamente a eventos adversos. Para ello, opera una red nacional de 160 radares Doppler de alta resolución, conocida como NEXRAD, que detecta precipitaciones y vientos, proporcionando información esencial para identificar tormentas severas y emitir alertas oportunas. Además, el NWS suministra datos críticos sobre condiciones atmosféricas que afectan la seguridad y eficiencia de las operaciones aéreas, ayudando a planificar rutas seguras y minimizar riesgos. En el sector agrícola, ofrece pronósticos y datos climáticos que permiten a los agricultores tomar decisiones informadas sobre siembra, riego y cosecha, anticipando eventos como heladas o sequías para proteger los cultivos y optimizar rendimientos. Durante desastres naturales, el NWS colabora estrechamente con agencias de manejo de emergencias, proporcionando información en tiempo real vital para la planificación de evacuaciones y operaciones de rescate.

Impacto en comunidades vulnerables

Si se concretaran recortes en NOAA, los efectos podrían ser especialmente graves para las comunidades de bajos ingresos, que dependen de pronósticos precisos para su seguridad. Julie A. González, Ph.D., investigadora en justicia ambiental en American University, señala que una reducción en la plantilla de NOAA afectaría la capacidad de anticipar eventos climáticos extremos.

“Una reducción significativa en la fuerza laboral de NOAA debilitaría la base científica en la que las comunidades confían para obtener pronósticos y alertas oportunas. Esta brecha sería más peligrosa para los vecindarios de bajos ingresos y otras poblaciones en riesgo, que enfrentan tormentas, inundaciones y olas de calor. Con menos personal para procesar datos en tiempo real y refinar modelos locales, las advertencias podrían volverse menos precisas o llegar demasiado tarde, convirtiendo desastres prevenibles en crisis devastadoras”, explicó González.

Su investigación sobre calidad del aire, temperaturas extremas y mortalidad confirma que las comunidades con mayores tasas de pobreza y menor dominio del inglés experimentan mayores riesgos de mortalidad. La reducción de recursos en NOAA intensificaría esta desigualdad. “Si NOAA pierde la capacidad de proporcionar datos críticos para la predicción meteorológica, la incertidumbre aumentará en todo el país, pero las consecuencias más severas recaerán en quienes menos pueden recuperarse”, advirtió.

¿Privatizar la meteorología?

Más allá de los posibles recortes, una propuesta impulsada por Project 2025 busca privatizar los servicios meteorológicos de NOAA bajo el argumento de que “los pronósticos y alertas de empresas privadas son más confiables que los del NWS”. (Proyecto 2025 de la página 674 a la página 677). Esta afirmación se basa en un comunicado de AccuWeather de 2020, aunque la mayoría de las empresas privadas dependen de los modelos del NWS y de los datos proporcionados por NOAA.

Desde una perspectiva de justicia ambiental, González advierte que esta privatización profundizaría la brecha entre quienes pueden pagar por información meteorológica y quienes no. “Privatizar los servicios meteorológicos de NOAA crearía barreras financieras y de acceso que afectarían desproporcionadamente a las comunidades de bajos ingresos, que dependen de datos gratuitos y en tiempo real para mantenerse a salvo”, explicó.

Las implicaciones de restringir el acceso a la información meteorológica serían devastadoras. “Si los servicios de pronóstico de NOAA se limitan a quienes puedan pagarlos, las comunidades de bajos ingresos podrían quedarse con advertencias tardías, incompletas o imprecisas, poniendo vidas y medios de subsistencia en peligro”, dijo González.

Estas comunidades ya enfrentan desventajas estructurales, como vivir en zonas propensas a inundaciones o carecer de recursos para evacuar ante un desastre. “Incluso retrasos mínimos en las alertas meteorológicas pueden reducir el tiempo de evacuación y aumentar la mortalidad, especialmente durante huracanes, tornados y olas de calor”, advirtió la especialista.

El costo de reducir la capacidad de NOAA

Los recortes en NOAA podrían afectar la precisión de los pronósticos meteorológicos, debilitando la capacidad de las ciudades y los estados para prepararse ante desastres naturales. González subraya que los efectos de la reducción de recursos pueden medirse con herramientas estadísticas y modelos espaciales.

“Los pronósticos precisos dependen de datos continuos de satélites, boyas oceánicas y estaciones terrestres, todos mantenidos y analizados por NOAA. Los recortes presupuestarios debilitarían esta red, provocando lagunas en los datos y reduciendo la precisión de los pronósticos, especialmente en regiones con menos estaciones de monitoreo”, explicó.

Las consecuencias de no invertir en predicción meteorológica ya han sido evidentes en el pasado. Durante la ola de calor de Chicago en 1995, más de 700 personas murieron debido a la falta de advertencias oportunas. En 2012, los modelos europeos predijeron con mayor precisión la trayectoria del huracán Sandy en comparación con los modelos estadounidenses, en parte porque los centros europeos habían realizado inversiones más robustas en tecnología de modelado.

González advierte que una NOAA debilitada también afectaría la capacidad de las ciudades para activar medidas preventivas. “Si la capacidad de NOAA para rastrear el calor extremo disminuye, las ciudades pueden tardar más en activar centros de enfriamiento, dejando a las poblaciones vulnerables expuestas a condiciones peligrosas”, explicó. Los efectos no se limitan a la meteorología. NOAA también proporciona datos esenciales para la salud pública y la economía. “Sin una NOAA con los recursos adecuados, las comunidades tendrán menos tiempo para prepararse, lo que aumentará los riesgos para la salud y la seguridad pública”, concluyó González.

Arte: Daniel Robles.

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