Bésame Mucho Festival en Los Angeles, California: una multitud celebró la música latina, fenómeno cultural que une generaciones en Estados Unidos

En la era actual, la nostalgia ha evolucionado más allá de ser un mero sentimiento para convertirse en una estrategia de marketing poderosa, que resuena con multitudes ávidas de revivir épocas pasadas. En un fenómeno cultural que ha conquistado la escena contemporánea, hemos sido testigos del renacimiento de remakes, regresos triunfales al escenario y segundas partes. En este contexto, fenómenos como el regreso de RBD y Flans, el reencuentro de Los Bukis y la imparable carrera de Luis Miguel han tomado por asalto la escena del entretenimiento.
La segunda edición del Bésame Mucho Festival en Los Ángeles, California, un ambicioso evento de música latina que atrajo a multitudes el pasado 2 de diciembre, agotó sus boletos en un impresionante lapso de 70 minutos en febrero. Aunque la cantidad exacta de asistentes aún no ha sido revelada, se estima que fueron decenas de miles quienes se sumergieron en una experiencia musical única.

Los asistentes vinieron de todos los estados de la Unión Americana. Muchos compartieron venir de México u otros países. Noely Martínez, una joven de 29 años residente de Phoenix, se enteró de este evento por las redes sociales. Impresionada por la cantidad de artistas, hizo lo posible por conseguir boletos y viajó con su esposo a Los Angeles para disfrutar del festival. “Me enteré de este festival por Instagram. Miré una publicación y le dije a mi esposo ‘deberíamos de ir para ver qué tal’. Y, la verdad, fue una experiencia bien espectacular”, contó.
El anuncio del festival prometía más de 60 artistas distribuidos en cuatro escenarios, con 12 horas de música continua. El viaje en el tiempo era inevitable y, para recibir al público, estaba en la entrada el famoso autobús rosa en honor a Los Bukis, propiedad del sinaloense Antonio El Guapo Rosas. “Fue algo bien bonito, la gente bien amable. Eran muchos latinos. Me sentí bien cómoda. Todos cantamos, todos reímos, todos bailamos. Fue como una reunión familiar, algo bien bonito”, agregó Noely.

Los artistas, íconos de décadas pasadas, se presentaron en los escenarios, más maduros pero cargados de la esencia que marcó una generación. Los Enanitos Verdes recordaron al vocalista Marciano Cantero, quien falleció en 2022. El público, compuesto por la generación criada en los ’80 y los ‘90, ansía no solo recordar su infancia, sino también compartir esas emociones con otras generaciones, como es el caso de Ana Torres y su familia. “Yo soy de aquí, de Long Beach, California. Toda mi familia asistió al evento: mis padres, hermanos, cuñadas, compadres, tíos, primos, mi esposo, mis suegros. Para la mayoría esta fue la segunda vez que asistimos al evento, nos gustó mucho el año pasado. Este año mi mamá y su hermana, que vino desde Guadalajara solo para el evento, se fueron a ver a Banda Zeta y mi hermano se llevó a las clásicas a mi papá, que está en una silla de ruedas. Mi papá, que se quedó ahí todo el día, no se quiso mover: la mayoría de los grupos que le gustan estaban ahí. Mi suegro también está en silla de ruedas y decidió empezar en las clásicas: se quedó en el Rockero Stage por el resto del día, ya no se quiso quitar de ahí y pues fue una noche espectacular en mi opinión. Me gustó todo, a toda la familia nos gustó mucho y la verdad planeamos ir otra vez el año que viene”, dijo Ana.

La fórmula de la nostalgia se fortalece con la melancolía de los inmigrantes, quienes encuentran en estas canciones un lazo con la tierra que dejaron atrás. Los inmigrantes buscan abrazar su juventud, esa que sacrificaron por un pedazo del norte, por el Sueño Americano. Y los jóvenes que crecieron envueltos en la añoranza de sus padres demostraron el amor por la música en español mientras entonaban con pasión las canciones de Amanda Miguel, bailaban las coreografías de Caballo Dorado al grito de “Viva México” o saltaban al ritmo de La Chona de Los Tucanes de Tijuana.
El escenario se convirtió en un caldero de emociones cuando artistas como Los Bukis, Hombres G, Enanitos Verdes, La Ley, La Maldita Vecindad, Caifanes, Alejandro Fernández, Ramón Ayala, Café Tacuba o Natalia Lafourcade tomaron el micrófono. En un momento, Maná proclamó “Los Ángeles es México, Viva Guadalajara”, la banda El Recodo a su vez saludó a Culiacán y Mazatlán, desatando un coro de respaldo que resonó en el estadio de los Dodgers. Molotov encendió las multitudes con su canción de lucha Frijolero, mientras que artistas como Paquita la del Barrio provocaron oleadas de emoción con sus icónicas canciones. Desde un trono dorado, Paquita cantó Rata de dos patas con un desdén palpable y el público respondió con gemidos de placer.

¿Qué nos enseña el festival? Los milenials, con su poder adquisitivo, buscan experiencias y están dispuestos a pagar por un viaje lleno de recuerdos. La nostalgia vende y los hispanos la compramos: los tickets estaban entre los 300 y 700 dólares de entrada. En un grupo en redes sociales la conversación entre más de 10,000 asistentes reveló una complicidad única, donde se compartieron consejos, fotos de viaje, hoteles, memes, quejas y actualizaciones del evento. Sin duda, la música en español del pasado y del presente está ganando espacios en los Estados Unidos, reflejando la influencia de la cultura latina. En este Bésame Mucho Fest, la nostalgia se convirtió en un fenómeno cultural que une generaciones, conecta pasados y presenta una experiencia que trasciende el mero entretenimiento. “Y si van a hacer otro para el 2024, pues nos vemos también para el otro año”, dijo Noely.
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