Desde el privilegio, una frase que marcó mi vida migrante

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➡️ Enrique Delgadillo / Plumas Invitadas

Hace casi tres años, cuando tomé la decisión de buscar otras oportunidades, ahora en los Estados Unidos, me encontré con una periodista a la que rápidamente admiré y al seguir su trabajo utilizó una frase que en su momento no entendí; ella mencionó “desde el privilegio”, esto ha retumbado varias veces en mi cabeza y me lleva a cuestionar si vale la pena todo.

Seguramente te preguntarás ¿por qué? Soy un profesionista de 37 años, que vivió 34 en su lugar de origen y que, especialmente, las fechas importantes de las que he permanecido ausente desde finales del 2022, me lleva a hacerme esa pregunta, ¿vale la pena?, por muchos factores, la distancia, el tiempo que no perdona, los momentos como Navidad, que en esta ocasión será la primera en la que esté lejos de casa, sin los míos.

Y sí, es cierto, la decisión la tomé yo, y ha sido una gran experiencia, traspasar la frontera, lograr servir y ser parte de una comunidad ávida de información en su idioma, a su modo, con un acento que le lleve a sentir un poco a su rancho, su pueblo o su ciudad, eso me responde a la interrogante y me dice que sí, que vale la pena batallar, no sólo por el idioma, el dinero, la renta, los pagos de servicios que hacen que parezca que el mes dura una semana, entre otras cosas.

Ahora entiendo más esa frase y me cala, “desde el privilegio”, ese privilegio de tener a tu familia cerca, que puedan visitarte o quizá, ya tienes el suficiente tiempo en este país que ya te sientes más de acá que de allá, por decirlo de alguna manera. A lo mejor esto es pasajero y en unos años me estaré riendo de esto que siento, que -en ocasiones- me va a hacer recular en mi decisión de estar en el “norte”.

Arte: Daniel Robles

Del otro lado de la frontera tengo una gran familia que me espera ansiosa cada que les anunció que iré y de la que agradezco a Dios por casi toda, que no sólo es grande por número sino por quienes hacen esos lazos consanguíneos especiales, además del lugar de reposo de quienes me dieron la vida y fueron mi ejemplo de lo que se debe y no se debe hacer: mis padres.

Están mis amigos que, por fortuna, tengo varios -por no decir muchos- de diferentes etapas de mi vida tanto personal como profesional, y a quienes he hecho parte de mis decisiones, de mis triunfos y derrotas, aunque tengo que admitir que han sido unas cuantas veces, muy, pero muy pocas en los 16 años que tengo en los medios de comunicación, que he considerado derrota algún intento por avanzar en el camino.

Soy muy afortunado porque soy parte de equipos de trabajo que han marcado mi vida, por lo bueno y lo malo, por lo que sucedió y por lo que no también, de lo que sí estoy seguro es que ahora yo, “desde mi privilegio” busco ser parte de la inspiración de aquellos o aquellas que sienten que no pueden lograr más porque no se los permiten, porque “no hay oportunidades”, hoy en día considero y soy prueba de ello, de que las oportunidades se crean y se aprovechan.

Estoy redactando esto que hoy lees en la madrugada de uno de estos días, pues el sentimiento me ahoga al pensarme lejos de aquellas personas que me han hecho tanto bien, que me han apoyado siempre y sobre todo, han sido parte de todas las metas alcanzadas; pero entiendo, así es el proceso llamado migrar y lo acepto.

Realmente espero que un día estos sentimientos que chocan en estos momentos me permitan ponerme en los zapatos de otros que recién llegan a un país tan complicado, pero tan bondadoso como lo es Estados Unidos,  que eso me permita ser más humano y antes que todo, nunca olvidar que quienes están en él, en la mayoría de los casos lo hacen por necesidad y no por gusto, ya sea económica, laboral o por otras situaciones como la violencia, tan arraigada en algunas zonas del mundo.

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También quiero compartir contigo que has leído hasta aquí, lo agradezco profundamente, es que el 2025 lo espero con una gran expectativa, donde no sólo será el sacrificio de estar lejos de casa, sino también, haremos otro tipo de “sacrificios” por llamarle de alguna manera.

Te deseo un nuevo año de mucho aprendizaje y, sobre todo, que cada uno de sus días te haga sentirte satisfecho y con el anhelo de ser mejor para que otros tomen tu ejemplo y podamos crear, a lo mejor no un mundo mejor en su totalidad, pero sí mejor el mundo de aquellos que te rodean.

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Arte: Daniel Robles

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

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Comentarios (1)
  1. Enrique delgadillo sabes que te admiramos y te queremos mucho entiendo perfectamente cada palabra que escribes

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