Sin información, revocan visas a mexicanos al cruzar a Estados Unidos, ¿por qué lo hacen?, ¿qué hicieron?

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Puerto de entrada peatonal en Nogales, Sonora. (Maritza L. Félix)
Puerto de entrada peatonal en Nogales, Sonora. Foto ilustrativa: Maritza L. Félix

En tiempos de crisis migratoria, de advertencias y deportaciones de cientos, de miles de personas, hispanas a sus países de origen; los casos, experiencias y anécdotas relacionadas con el ingreso y salida de Estados Unidos se convierten en temas cotidianos.

No obstante, hay algunas experiencias que se han difundido a través de las redes sociales, en la que los protagonistas describen la situación vivida, con detalles e interrogantes. No saben por qué les pasó, no saben cómo proceder y, a falta de información, hacen sus conjeturas.

El primero de los casos que exponemos en esta entrega es el de la maestra Alexia Enríquez Jiménez, quien subió un video a la red en el que dice que es residente de Nogales, Sonora, con profesión de maestra en escuela pública y que su hija nació en la ciudad de Tucson, en donde pagó por el servicio para traer al mundo a Catalina.

Arte: Daniel Robles

La maestra originaria de Querobabi, localidad ubicada a 104.7 millas (168.6 kilómetros) de la frontera con Nogales, donde ahora vive, dijo en su video que el viernes 7 de febrero cruzó a Estados Unidos a comprar pañales para su hija, pero no logró su objetivo porque autoridades de migración le revocaron la visa de turista con la que ha contado por “añales”, le tomaron muestra de ADN con un abatelenguas y la sacaron esposada de pies y manos del país.

Ella considera que el motivo por el que pudo ser sancionada de esta manera es por haber dado a luz en Estados Unidos; no obstante, aseguró que no le debe ni un dólar al país porque pagó por el servicio de parto; lo ocurrido fue “un momento muy traumático”. Le hicieron preguntas, le informaron que su visa fue revocada y como explicación le dijeron que “son órdenes de Washington”.

Alexia señaló que cree ser de las primeras en vivir esta experiencia y que sólo sabe de otra mujer en situación similar, residente de Hermosillo. A la otra mujer, aseguró, sí le dijeron que le retiraban la visa por haber tenido a su hija en Estados Unidos, aunque haya pagado el parto.

“Los CBP me dijeron que son protocolos”; expuso, para después mencionar que sentía vergüenza por la “humillación tan grande” que estaba viviendo pese a que les decía a los agentes de migración que no era necesario que la sacaran así. Su retención duró cuatro horas.

“Me tomaron ADN, me revisaron toditita, me quitaron los tenis, me revisaron las calcetas”, detalló la maestra que buscó ingresar al país por la garita Mariposa. También le quitaron su reloj inteligente, sus gafas de sol, su mochila… y buscaron fotos de la escuela en la que trabaja y de la casa donde vive, en el lado mexicano.

Alexia aclaró que no buscará abogado para que defienda sus derechos porque sabe que “allá” no hay, “no tenemos” por “invadir un país y entrar con un documento que yo pagué”. Antes de finalizar la publicación pidió a sus seguidores que, si conocen otros casos, se lo hagan saber para tomar una decisión en conjunto y saber qué hacer, ya que no le hablaron de un castigo, sólo le informaron que su visa está revocada.


Cruzó a Estados Unidos por salchichas, salió sin visa y sin derechos

Una situación similar, de revocación de visa y expulsión del país, esposado de pies y manos y sin información, la vivió el profesor jubilado Samuel Loya Ramos, originario de Magdalena de Kino, y radicado en Nogales, Sonora.

A través de Facebook y posteriormente en entrevista para Conecta Arizona, el docente relató que el 29 de enero, intentó cruzar a Nogales, Arizona con el objetivo de ir a la tienda Food City para comprar salchichas y bolonia. Pero no logró hacerse de los alimentos porque fue detenido en la garita.

El profesor Samuel Loya Ramos (foto) sintió violentados sus derechos humanos.

Eran entre las 10:00 u 11:00 de la mañana; llegó en un taxi a “la línea” y cruzó caminando, como lo ha había hecho muchas veces. Cuando tenía 27 años de servicio le diagnosticaron Parkinson y lo declararon con incapacidad total y permanente. Así fue como pasó a las filas de los jubilados. La última escuela en la que dio clases fue la Secundaria # 38 de Nogales, Sonora.

“El agente se quedó viendo la pantalla y me empecé a inquietar. Pensaba, ¿qué está pasando? Y me dijeron ‘Lo vamos a pasar a una revisión’”. Continuó: Me pasaron a la revisión, pero nunca me dijeron qué estaba pasando, lo único que supe fue que era administrativo. Súbete a la silla e híncate, y me pusieron unas esposas en los pies y otras esposas en las manos”.

¿A qué silla?, se refiere a “las sillas que tienen ellos, ahí, en el cuartito. Entonces, ya me sentí algo nervioso y me daba un poco más la temblorina por el Parkinson, y luego estaba incomunicado”.

Loya Ramos narró que le preguntó al agente por qué lo estaban deteniendo, y que la respuesta fue una orden para que firmara un documento, al que se negó porque estaba en inglés y él sólo habla español. Pidió que le tradujeran y el agente le respondió “Si tú no sabes inglés, lo siento”.

Agregó que vio a otro agente, de apellido Soto, y le preguntó si hay asilo político en Estados Unidos en este momento; la respuesta fue “A mí me importa madre si hay o no hay asilo político, para ti no hay nada. Eres indeseable”.

Sobre la pregunta del asilo político, el profesor jubilado señaló que pensaba que más adelante pudiera necesitarlo porque es luchador social del magisterio, de la Sección 54 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, SNTE, y en investigaciones que ha hecho ha descubierto y denunciado actos de corrupción.

Su detención en Arizona duró cuatro horas, como ocurrió con la maestra Alexia Enríquez Jiménez. Al exdocente le retiraron la visa y la metieron en un sobre; le dieron un abatelenguas para tomarle una muestra de saliva, pero se negó. Así como los agentes de migración le negaron información sobre lo que ocurría.

“La gente se la pasaba escribiendo en la computadora. Y yo sentado ahí. Eso sí, hubo atención médica, te toman la presión y todo eso.  Dicen ellos para que no le den un infarto a uno y no vayan a tener problemas ellos.

El profesor dijo en entrevista que espera el pago de su pensión para contratar un abogado y saber por qué le revocaron la visa y lo sacaron de Arizona con esposas en manos y pies. Salió de Estados Unidos con una bolsa, con las agujetas de los tenis en la mano y con la chamarra que no le permitieron ponerse, en el lugar donde estuvo y que no tiene calefacción.

Dijo también que en ese sitio había una señora mayor, quien le preguntaba que si no entendía lo que le hablaban y que si está bien de sus facultades mentales. “Como seis veces pedí un abogado y no te proporcionan información. No respondieron nada. Ni intérprete”.

El entrevistado dijo que es viudo, él y su esposa cruzaban con frecuencia a Estados Unidos y tuvo un récord limpio, solo una multa por pasarse un semáforo en luz ámbar.

En los documentos que recibió al salir del país dice que su salida es voluntaria, fue así porque le advirtieron que, si seguía haciendo preguntas, y contestando, harían más largo el proceso. “Opté por no hablar, no decir nada. Ya estaba a merced de ellos”.

Motivos para la revocación de visas

En un país extranjero, las leyes y reglamentos pueden resultar muy distintos a los propios, aunque se encuentren a unos metros o millas de distancia. Las autoridades migratorias no pueden dar información específica de cada caso o denuncia que se hace en los que se les mencione.

No obstante, información extra oficial, señala que la revocación de la visa puede ser por la comisión de algún tipo de fraude al ingresar al país, esto puede ser en referencia al trabajo, instituciones educativas, vivienda o alguna otra actividad que en Estados Unidos es considerada como delictiva.

Algunas de las razones por las que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, o CBP, puede retirar una visa de turista son: antecedentes penales; sospecha de intención de migrar a Estados Unidos; presentar documentación falsa; por contenido cuestionable en redes sociales y, el turismo de nacimiento no está permitido con la visa de turista o visitante.

Te recomendamos el podcast La Separación; de la segunda temporada de Cruzando Líneas, de Conecta Arizona.


Oficiales abusan de su puesto: especialista en inmigración

Entrevistado sobre este tema, el abogado especialista en inmigración, y radicado en Arizona, Hugo Larios señaló que “aliviarse”, es decir, tener hijos en instituciones médicas de Estados Unidos es 100 % irrelevante.

Comentó que este tipo de situaciones en la frontera, dependen de lo que decida el inspector u oficial. “La persona decide si les permite entrar o no. Para propósitos migratorios, ellos son Dios. Si ese individuo dice que la tierra es plana y que el cielo es rojo, la tierra es plana y el cielo es rojo y san se acabó”. Aseguró que al árbitro no se le puede discutir, “lo que dijo, eso es”.

El abogado Larios reiteró que “no hay absolutamente ninguna ley que prohíba que una persona entre a Estados Unidos, se alivie, tenga un hijo aquí en Estados Unidos y pague el parto o no pague el parto. Es 100 % irrelevante”.

En entrevista telefónica, destacó que “el oficial, sin motivo o sin basarse en la ley, porque es una persona racista, dice. ‘Ah, porque estuviste en Estados Unidos, te voy a quitar la visa’. Nomás por sus pistolas”.

También señaló que desafortunadamente, las personas están a merced de lo que digan los agentes, incluyendo revocarles la visa y deportarlas.

Otra situación a la que se enfrentan las personas a quienes se les retira la visa es que el oficial que haya estado en la frontera en ese momento, pone en el sistema información que prefiera. Puede reportar que la persona que tuvo hijos en Estados Unidos ha estado viviendo en el país, violando las condiciones de la visa.

“Volvemos a lo mismo: es irrelevante porque si el oficial de la de la frontera ya determinó que es penal, va a justificar sus acciones diciendo lo que quiera”.

Larios señaló que tiene 21 años de experiencia, vivía en Agua Prieta, Sonora y curzó la frontera a Douglas todos los días. “Y sabemos que los oficiales de ahí, fronterizos, abusan de su puesto y de su autoridad todos los santos días”.

Entonces, si la pregunta es legal, ¿es ilegal, o me perjudica para un trámite migratorio tener hijos en Estados Unidos, aunque tenga comprobantes de que yo pagué el parto, etcétera? La respuesta es no. Y si pagaron el parto o no pagaron el parto, de nuevo, 100% irrelevante. simplemente es un atropello que el oficial de ahí de la frontera está llevando a cabo.

“Va depender el humor del oficial”

Sobre el caso del profesor Loya, a quien también se le retiró la visa y lo sacaron esposado de pies y manos por Nogales, hacia México, tras una detención de cuatro horas. Hugo Larios dijo que los CBP “se pasan los derechos humanos por el arco del triunfo”. Reiteró que en la frontera los derechos humanos no existen.

Por eso, la recomendación para las personas que entraron con visa de turista y están viviendo en Estados Unidos es que no salgan, porque en cualquier momento que quieran regresar y se paren frente a un oficial, se exponen a un atropello.

“Si el oficial tuvo una mala noche, está enojado, está de malas, se peleó con la mujer o con el novio, o lo que sea, por sus pistolas te va acusar de lo que quiera. Hacen lo que quieran con los demás y desafortunadamente, no hay manera de defenderse”. Agregó: “Ya, si después, quieren sacar una visa, están ahí, a la merced de lo que el oficial que los deportó puso en el sistema”.

El abogado dijo también que CBP no puede dar información específica sobre cada persona, y que “va depender del humor del oficial, pero técnicamente, legalmente, no están obligados a dar ninguna explicación”.


¿Qué debes hacer si llegas a EEUU y no te permiten el acceso?

Hugo Larios respondió que es realmente muy poco lo que puedes hacer si te enfrentas a una situación de detención y revocación de visa “porque, si al oficial ya se le plantó que uno está haciendo x cosa, es x cosa”.

Comentó que ha escuchado miles de historias de personas que pasan hasta 10 horas “en el cuartito”, sin agua, sin comida y al final del día, con tal de que las dejen ir firman lo que les den. Aunque técnicamente el consejo sería que no acepten las acusaciones de las que los señalan, negarlo y no aceptarlo; aunque hay muchas circunstancias en las que los obligan a aceptar.

Lo que debe hacerse es responder con sinceridad, decir siempre la verdad, en cuanto a eventos, fechas, tiempo de estancia en el país, motivos; aunque desafortunadamente es poco lo que se puede hacer cuando estás frente a un oficial de inmigración.

Finalmente, el abogado experto en temas de inmigración señaló que hay oficiales a los que no les gustan los bebés ancla, y ellos siempre tienen la razón.


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“Son arbitrariedades de los migras”

Minerva Salas es una mujer que tuvo un hijo en San Diego, California hace quince años; cuando estaba embarazada supo de un grupo de personas que compraron un seguro en Estados Unidos que era solamente para ciudadanos: un apoyo del gobierno que costaba alrededor de 600 dólares, con el que pudieron parir del otro lado de la frontera y obtener el beneficio de la ciudadanía para sus hijos.

Al menos una de ellas se enfrentó a la situación de que le retiraran la visa por aprovechar un derecho de ciudadano sin serlo; hasta la fecha no ha podido ingresar a territorio estadounidense desde hace más de diez años.

El caso de Minerva fue diferente, al renovar su Sentri, el programa de cruce rápido en la frontera de México y Estados Unidos para viajeros confiables y frecuentes, coincidió con una funcionaria que también estaba embarazada y se asesoró con ella, le preguntó si podía tener a su hijo en EEUU sin problemas a futuro, considerando que no era ciudadana, sino residente de Tijuana.

La mujer le aseguró que no tendría problemas mientras hiciera las cosas de la manera correcta, que incluía revisiones y el pago del parto, que en ese tiempo le costó alrededor de 9 mil dólares. Le habló del tiempo de espera para tramitar el acta de nacimiento y de cómo hacer este trámite. “Y la traes y le sacamos Sentri a tu bebé”, le dijo, y así lo hizo.

“Ahí están escaneados todos los documentos del hospital, los recibos de pago del médico que me atendió, y nunca hemos tenido problemas, desde que nació hemos renovado en automático. Esa ha sido mi experiencia”.

¿Te ha tocado cruzar a Estados Unidos en lo que va de la administración de Trump?

Sí, fui la semana antepasada y todo ha sido normal, como siempre.

Después de conocer el caso de la maestra a quien le retiraron su visa en Nogales, ¿qué crees que pudo pasar?

Yo creo que son arbitrariedades de los mismos migras, porque como ellos se sienten con el poder -y se los da a su país- de hacer y lo que ellos quieran. Si andan de malas te friegan de la nada; o sea, son muy extraños y pues ahí alégale al ampáyer.

Como ejemplo de esto, recordó que en una ocasión tramitó el permiso para pasar de las 20 millas de la frontera, y al preguntarle a donde iría, dijo que viajaría a Disney, así que el agente decidió darle un permiso de veinte días, en lugar de los seis meses que suele tener de vigencia.

Cuestionó al agente por qué le daba tan poco tiempo y le respondió que en ese lapso podía ir y regresar. También le dijo que si ocupaba otro permiso tenía que regresar y pagar. Otro agente observó su molestia y le llamó para preguntarle qué pasaba y le explicó la situación; el segundo agente le dijo prácticamente que era decisión de cada quien y le comentó que había un supervisor para que le expusiera su caso. El supervisor le dijo que tienen el derecho de aprobarlo, de negárselo, de darle el permiso por un día. Y que nadie les dice nada.

Arte: Daniel Robles

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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.