Sonora tiene canciones populares que hablan de sus pueblos, acontecimientos y de su gente (Parte 1 de 2)

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El edificio conocido históricamente como “La Cárcel de Cananea”, opera en la actualidad como el Museo de la Lucha Obrera. Foto: Judith León

Cada ciudad, cada pueblo, cada país, tienen historias de lugares, momentos y personajes que han quedado consignados en canciones populares que contribuyen a mantener vigentes a sus protagonistas. Tal vez te ha pasado que te mudaste de ciudad o de país y de repente escuchas una canción que hace que se te erice la piel, recuerdes a personas que han formado parte de tu historia personal o que se te haga un nudo en la garganta, hasta que desemboca el llanto. Como es de suponerse, Sonora tiene material para despertar la nostalgia.

Son muchos los temas musicales que hemos escuchado a lo largo de nuestra vida, a veces los tarareamos, los cantamos y quizás hasta los bailemos de tan familiares que nos resultan.

En esta entrega, te compartimos algunos de esos temas que son parte de la cultura popular del sonorense y que, muchas veces, cruzan fronteras. Comencemos por la canción en honor a Hermosillo, la capital.

Arte: Daniel Robles

Hermosillo

Corría el verano de 1975, agosto, cuando el cantante Juan Gabriel, visitó la ciudad por primera vez. El Divo de Juárez dio una presentación en un restaurante de Hermosillo, organizada por el promotor Rubén Leyva, de la que no se obtuvo el éxito esperado.

A Juanga lo abuchearon y le lanzaron botellas y, lejos de desanimarlo, el 31 de agosto demostró que “se sacó la espinita” componiendo una canción, que combina los géneros ranchero y norteño, para Hermosillo y su gente.

En el tema “Hermosillo”, Alberto Aguilera, nombre real del cantautor, hace referencia a una ciudad hermosa, a la alegría y calidez de los hermosillenses y al sol de esta ciudad que visitó infinidad de veces durante su carrera artística,  y cuyo atractivo mutuo se materializó con la compra de una casa por parte del artista en San Carlos, Guaymas, hoy Pueblo Mágico, aunque él no alcanzó a conocer esta distinción.

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La Pilareña

La Pilareña es una alegre polka escrita en 1959 por el michoacano Silvestre Revueltas, quien, en ese tiempo radicaba en el pueblo minero de Nacozari, hoy Nacozari de García, y quiso obsequiar su talento al lugar que le dio alegrías en su vida. Llegó a Sonora en 1896, a la edad de 22 años.

Revueltas fue del grupo de fundadores del Circo Atayde Hermanos, con el que recorrió el país y llegó a Sonora; pasó por Navojoa, Cajeme, Hermosillo y algunos pueblos mineros como Minas Prietas y La Colorada, hasta que se instaló en Nacozari, donde amenizaba en eventos sociales.

Además, en este pueblo encontró el amor en Delfina León Othón, con quien se casó e hizo su vida en el noroeste de México.

La música de La Pilareña se conforma de saxofones, trombones y trompetas; casi todos conocemos este tema y pensamos que está compuesta sólo de música. Pero, resulta que tiene letra, y es un homenaje a las mujeres que participaron en la Revolución Mexicana.

Es de recordarse que Cananea fue la cuna de la Revolución Mexicana y Nacozari y Pilares, sitios vecinos, seguramente aportaron la presencia de valientes mujeres a este movimiento social y político, solo que, en lugar de la Adelita, como se les conoce históricamente, en Sonora surgió La Pilareña.

Vibrante el clarín retumbó
Allá en las cumbres, allá en las altas peñas
Un 30-30 al momento pidió
La pilareña que nunca se rindió.

Vibrante el clarín retumbó
Allá en las cumbres, allá en las altas peñas
Un 30-30 al momento pidió
La pilareña que nunca se rindió.

A toditos les dijo radiante:
¡Arriba muchachos!
Y cogiendo su rifle al instante
Al frente marchó.

A toditos les dijo radiante:
¡Arriba muchachos!
Y cogiendo su rifle al instante
Al frente marchó.

Vibrante el clarín retumbó
Allá en las cumbres, allá en las altas peñas
Un 30-30 al momento pidió
La pilareña que nunca se rindió.

Vibrante el clarín retumbó
Allá en las cumbres, allá en las altas peñas
Un 30-30 al momento pidió
La pilareña que nunca se rindió.

Valiente pilareña, que tanto animabas
Que en medio de las balas alegre cantabas
Hoy todos te recuerdan, hoy todos te alaban
Porque sin duda fuiste quien a Sonora hiciste honor.

Valiente pilareña, que tanto animabas
Que en medio de las balas alegre cantabas
Hoy todos te recuerdan, hoy todos te alaban
Porque sin duda fuiste quien a Sonora hiciste honor.

Patria de amor
Tus glorias yo cantaré
Y con valor
Tu nombre defenderé.

Valiente pilareña, que tanto animabas
Que en medio de las balas alegre cantabas
Hoy todos te recuerdan, hoy todos te alaban
Porque sin duda fuiste quien a Sonora hiciste honor.

Vibrante el clarín retumbó
Allá en las cumbres, allá en las altas peñas
Un 30-30 al momento pidió
La pilareña que nunca se rindió.

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Este tema sigue escuchándose en eventos sociales, plazas, bailes, estaciones de radio, de televisión y en las plataformas de música de la red. También fue usada como tema de campaña para el candidato Rodolfo Félix Valdés, quien fue gobernador de Sonora de 1985 a 1991, ya que el político priista era originario de esta población.


El Moro de Cumpas

Otra canción muy popular de Sonora, que hace referencia a dos municipios, a una carrera parejera y a los caballos que la disputaron es El Moro de Cumpas, un tema de 1957, de la autoría de Leonardo Yáñez “El Nano”.

Los caballos que se disputarían el triunfo eran El Moro, de Cumpas y El Zaino, de Agua Prieta. La carrera, que dio material también para una película, fue un domingo 17 de marzo en la fronteriza ciudad de Agua Prieta. El cuaco que iba al frente de las apuestas era el Moro, que no era de Cumpas, por cierto… Y El Zaino, en realidad se llamaba El Relámpago, que corrió como tal.

Según narra la canción, El Moro era propiedad de Pedro Frisby, tenía 27 años y su jinete en la carrera fue Gumercindo “Chindo” Valenzuela. El caballo iba “especialmente a ganar”.

El Zaino (El Relámpago) era de Rafael Romero, propietario de un club nocturno llamado Copacabana, lugar que tenía enfrente un taste, donde se hizo la carrera.

Ambos caballos eran invencibles, llegaron al 17 de marzo invictos, aunque el visitante, en ese momento era el favorito. “Cheques, billetes y pesos, le sobraban al de Cumpas, el domingo en la mañana, dice la canción de El Nano. Era tal la popularidad y la intuición de que el Moro ganaría la carrera, que el tema de la carrera se compuso antes de que esta ocurriera. Por lo que el compositor del corrido ofreció una disculpa, luego de los resultados de la carrera.

Varios han sido los cantantes de este tema: Antonio Aguilar, Vicente Fernández y Chayito Valdez, aunque el sonorense Gilberto Valenzuela “El Sahuaripa”, saltó a la fama nacional con su interpretación de El Moro de Cumpas.

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El famoso Moro de Cumpas no era de cumpas, fue comprado siendo un potrillo para ser usado como garañón, en la región de Cocóspera, perteneciente al municipio de Ímuris.


El baile del diablo

Otro tema popular y alegre que hemos escuchado los sonorenses, con el que -por cierto- se anunciaba en décadas pasadas “El baile de Año Nuevo” en un elegante salón de Hermosillo, es El baile del diablo.

Se trata de un fox-trot creado en 1905 por Gildardo Vázquez, compositor sonorense que conoció a su musa para El baile del diablo en la población de Suaqui. Se trataba de una jovencita llamada María Acuña a quien conoció en una reunión familiar.

El joven Gildardo idealizó a María y construyó una historia de amor en su cabeza, que no llegó a confesar. Antes de que ella supiera del sentimiento que había despertado, ella conoció y se casó con otro hombre. Gildardo fue uno de los integrantes de la orquesta que “tocó” en la boda de su amada.

Lo que identificamos como un tema alegre es, en realidad, una pieza musical de desamor. ¿La conoces?

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La letra de la canción habla de la incomodidad que siente su autor de ver bailar a su adorada en brazos de otro, mientras que, lo único que pude hacer es llorar por ver destruida su ilusión.


La Cárcel de Cananea

La Cárcel de Cananea es un corrido escrito por Francisco Romero Santillón, este tema narra la historia de una persona que estuvo presa en este edificio de la ciudad minera, cuna de la Revolución Mexicana, que actualmente opera como el Museo de la Lucha Obrera.

Este popular corrido es reconocido principalmente en la voz del cantante Lorenzo de Monteclaro; quien narra la experiencia de un hombre que fue aprehendido por policías armados.

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Arte: Daniel Robles

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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.