De casa privada a oasis comunitario: la historia del Jardín Botánico de Tucson

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Tucson, Arizona — En medio del árido paisaje del desierto sonorense, el Jardín Botánico de Tucson se alza como un refugio de sombra, color y memoria. Lo que hoy es un espacio abierto al público, dedicado a la educación ambiental y la conservación, alguna vez fue la residencia de una familia pionera con un amor profundo por la tierra.

“El Jardín Botánico es un sitio histórico. Era una casa privada de la familia Porter en 1930. Tenía un jardín muy bonito y también un vivero”, cuenta Daniel Chávez, miembro de la junta directiva del jardín, en entrevista con Conecta Arizona mientras recorre los senderos del recinto que hoy recibe a miles de visitantes cada año.

Chávez recuerda con claridad los orígenes del lugar, una historia que, aunque poco conocida por muchos residentes, está marcada por la visión de una mujer adelantada a su tiempo: Bernice Walker Porter. “La señora Porter siempre soñaba con tener un jardín para el público, donde las personas pudieran disfrutar y aprender de la naturaleza”, relata con admiración.

Ese sueño tomó forma varias décadas después, en 1975, cuando la antigua residencia y sus terrenos fueron oficialmente convertidos en el Jardín Botánico de Tucson. “Se realizó en 1975 cuando se estableció aquí el jardín. Y desde entonces no ha parado de crecer”, afirma Chávez.

Un espacio vivo con vocación educativa

Lejos de ser solo un atractivo turístico, el Jardín Botánico de Tucson se ha convertido en un centro activo de educación ambiental. Ofrece programas escolares, talleres para adultos, recorridos guiados y exposiciones interactivas. Además, integra jardines temáticos como el Jardín Infantil, el Jardín de Plantas Medicinales y el Jardín del Desierto, que muestran la riqueza de la flora local e internacional.

“La idea siempre ha sido que la comunidad pueda aprender aquí. No solo ver flores bonitas, sino entender cómo funciona un ecosistema, cómo podemos cuidar el agua o cómo las plantas nativas ayudan a los polinizadores”, explica Chávez.

Uno de los objetivos principales de la institución, agrega, es fomentar una conciencia ecológica entre los visitantes. “Aquí puedes ver cómo se adapta la vida al desierto. Es una forma de aprender a respetar este entorno tan particular de Arizona”, mencionó.

Herencia y futuro

El Jardín Botánico también es una cápsula del tiempo. Muchos de los árboles que hoy dan sombra a los caminos fueron plantados por la familia Porter hace casi un siglo. Al caminar entre ellos, es fácil imaginar el hogar que alguna vez fue este espacio: un lugar de contemplación y trabajo manual, de experimentación con plantas, de amor por la tierra.

“El legado de la señora Porter sigue vivo. No solo en los árboles y senderos, sino en la misión del jardín”, afirma Chávez. “Ella quería que esto no se perdiera, que las futuras generaciones tuvieran un lugar para reconectarse con la naturaleza. Y eso es exactamente lo que hemos hecho”.

Además de preservar la historia, el jardín mira hacia adelante con planes de expansión, colaboración con escuelas locales, y nuevas instalaciones para eventos y exposiciones. También es uno de los espacios favoritos para bodas, conciertos al aire libre y actividades de bienestar como yoga entre las plantas.

Un jardín para todos

“Este es un jardín para todos”, enfatiza Chávez. “No importa si eres botánico, estudiante, turista o simplemente alguien que busca un momento de paz. Aquí hay espacio para aprender, para reflexionar y para disfrutar”.

Frida Kalo en el Jardín Botánico

Este otoño, el Jardín Botánico de Tucson abrirá una nueva exposición dedicada a Frida Kahlo, y ya se están realizando los preparativos para transformar sus espacios. El equipo del jardín trabaja en la reorganización del paisaje y la instalación de diseños inspirados en el universo artístico y natural de la icónica pintora mexicana, con el objetivo de ofrecer a los visitantes una experiencia inmersiva que celebre su vida, obra y conexión con la naturaleza.

Así quedará la exhibición de Frida Kalo. Crédito: Jardín Botánico de Tucson.

Crédito: Jardín Botánico de Tucson.

Visítalo:
El Jardín Botánico de Tucson está ubicado en 2150 N. Alvernon Way. Abre todos los días y ofrece entrada gratuita el primer martes de cada mes. Para más información sobre programas, membresias o voluntariado, visita tucsonbotanical.org.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Paula Díaz es una periodista con más de 20 años de experiencia, especializada en inmigración, derechos humanos y justicia social en Estados Unidos, enfocándose en las comunidades latinoamericanas. A lo largo de su carrera, ha documentado numerosas historias de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en la frontera sur de EE.UU., brindando una mirada profunda a los desafíos que enfrentan los migrantes. Su trabajo de investigación resalta problemas urgentes en la migración y ha dado lugar a iniciativas como su sitio web Migrantesdesaparecidos.com.

Ha trabajado en importantes medios de comunicación como Voice of America, donde cubrió la Casa Blanca y el Congreso, y en Univision-Arizona como Gerente de Contenidos Digitales. También ha colaborado con Telemundo, EFEy otros medios en EE.UU. y América Latina. Inició su carrera en EE.UU. como reportera para la edición en español de Los Angeles Times y ha sido corresponsal de El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica en El Salvador. Nacida en Colombia, emigró a Los Ángeles en 2001 y posee una licenciatura en periodismo de la Universidad Autónoma de Cali, además de una maestría en Periodismo Bilingüe de la Universidad de Arizona.