De tierras sin agua y pueblos con sed

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Arte: Daniel Robles

➡️ Arianny Valles / Plumas Invitadas

Soy migrante, residenciada en Phoenix, una ciudad extensa y explayada, levantada en el Valle del Sol en el desierto de Arizona, con vegetación desértica, suelos arcillosos y atardeceres imponentes teñidos de una gama preciosa de rojos.  

Soy migrante y vengo de Falcón, un estado seco y contrastante en el noroeste de Venezuela. Soy de Coro, su capital, ciudad con zonas coloniales y unas dunas que adornan el límite norte, con el que se encuentran quienes van a la península de Paraguaná. Al igual que Phoenix, Coro también se ha levantado sobre suelo arcilloso, desértico y se adorna con atardeceres hermosos llenos de rojo. Y como Arizona, Falcón, es un estado con serios problemas de abastecimiento del vital líquido, lo que trae como resultado tierras sin agua y, en consecuencia, pueblos con sed. Sed que -temo mucho- estaremos sintiendo en Arizona.

La historia del agua en el estado Falcón revela múltiples esfuerzos por garantizar su abastecimiento, aunque estos no han sido suficientes frente al crecimiento de sus ciudades y la complejidad del terreno. El ingeniero Valenty González, especialista en hidrología, recuerda que “el primer acueducto de Venezuela está en las afueras de Coro, en el malecón de Caujarao”.


También relató en entrevista virtual que estos esfuerzos han incluido acueductos para enfriar las refinerías, barcos de agua para Punto Fijo (donde está la refinería), sistemas de embalses y otras infraestructuras, sin llegar hasta el momento a una solución efectiva y sostenible. Todo esto, producto de la falta de atención oportuna y especializada de las distintas administraciones.

De donde vengo, aprendimos a vivir con el agua racionada, a bañarnos en pocos minutos y con una cubeta, a lavar la ropa después de varias usadas y a reutilizar el vital líquido. Cuando llegué a Arizona -en 2018- me encontré con sorpresa que no hay tanques de agua ni se recolecta la que botan los aires acondicionados, en gran cantidad de casas hay bañeras, piscinas y dishwashers. Eso me llevó a preguntarme: “¿De dónde sale el agua que usamos en este estado? Buscando respuesta encontré que viene de los ríos Verde, Salado y Colorado. Y también hallé que la sequía amenaza el suministro.

En el sitio web del Central Arizona Project, que es el principal sistema de canales que transporta agua del Río Colorado a la región central del estado, encontramos que: “La cuenca del río Colorado continúa sufriendo sequías y los efectos de condiciones más cálidas y secas”. Este es un recurso hídrico clave para el estado ya que surte casi el 35% del agua que se consume, según datos de Salt River Project y ha visto su caudal reducido debido a décadas de sobreexplotación, aumento de temperaturas y sequía

En reciente entrevista en el programa de radio La Hora del Cafecito de Conecta Arizona, el doctor Joaquín Ruiz, director ejecutivo de la iniciativa ambiental Biósfera 2 en Tucson, explicó que la problemática de este río afecta más que todo al sector agrícola que es el principal receptor de esa cuenca; sin embargo, también afecta a otros sectores como el industrial, el comercial, la minería, la ganadería y la acuicultura, así lo reseña “Making Action Possible for South Arizona”.

Pero no sólo el Río Colorado está sufriendo, los ríos Verde y Salado también, aunque en menor escala, enfrentan fluctuaciones importantes en su caudal debido al clima. Los otros cuerpos que surten de agua a Arizona son el “Río Verde” y el “Río Salado” que aunque no se están secando completamente, sí enfrentan fluctuaciones importantes en su caudal debido al clima, así lo evidencia el resumen nacional de sequía con fecha de abril 2025.

Chelsea McGuire, de la Autoridad de Financiamiento de Infraestructura Hídrica, ha mencionado en entrevistas que ante el clima seco y el recorte del Río Colorado existe ahora una incertidumbre sobre el abastecimiento para el 2026. Por eso, ante el agotamiento de los recursos hídricos las autoridades buscan alternativas como traer agua de otros estados, o como vaticinó el doctor Ruiz en el programa de radio:

“El futuro para lugares como en los que vivimos tarde o temprano va a ser con desalinizadoras que traen agua del mar; obviamente el costo de esa agua va a ser muy alto y la problemática ambiental es muy complicada también”.

Aunque este problema necesita ser abordado desde las gobernaciones y diferentes instituciones, nosotros como consumidores no debemos quedarnos inertes mirando el agua escasear.  Según ONU-Habitat, Estados Unidos es el país donde más agua se consume en el mundo. Con el consumo como norma, el cambio climático y el crecimiento demográfico, entre otros factores, que para el año 2030 el consumo de agua en el mundo aumente en un 40%. Sin embargo, en el mismo documento también encontramos que “884 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable segura. 2.6 mil millones de personas carecen de acceso a saneamiento básico, el 40% de la población mundial”. Tanta disparidad, y seguimos consumiendo si conciencia.

En Falcón, Venezuela, todavía hay muchas deficiencias y se ha tenido que recurrir a la ayuda de organizaciones internacionales como el Programa Wash de ACNUR que atiende a un pequeño sector; sin embargo, allá se ha aprendido a vivir con poca agua, con sed y tanques para almacenar el vital líquido. Aquí en Arizona, son muchos los cambios de mentalidad y acciones que debemos implementar, por ejemplo: olvidarnos de la bañera, no dejar la ducha corriendo mientras se calienta, ser más precavidos a la hora de lavar las manos o los platos, reparar rápidamente las fugas en mangueras y tuberías, así como reutilizar el agua. 

Porque si bajamos el consumo aportamos en este problema que nos atañe a todos por igual. Y siempre es mejor hacerlo por consciencia que por obligación. Lo he vivido porque vengo de tierras sin agua y conozco pueblos con sed.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Arianny Valles es periodista, comunicadora y productora radial con 30 años de experiencia en medios de comunicación en Venezuela y Estados Unidos. Su trabajo se centra en la cobertura de temas relacionados con tecnología, redes sociales, arte y comunidad.

Produce con mucho compromiso y amor por la comunidad el programa de radio “La Hora del Cafecito” de Conecta Arizona, medio en el que también colabora como reportera y creadora de contenido.

Es co conductora de Noticias Enlace, el noticiero matutino de La Onda 1190 AM / 99.5 FM, y fundadora de Pendiente Mi Gente, una plataforma dedicada a visibilizar y servir a la comunidad latina que hace vida en el Valle del Sol, Arizona.

Además, lidera Arianny Rocks LLC, su firma de consultoría en comunicación digital, desde donde impulsa proyectos enfocados en marketing, contenido con propósito y conexión comunitaria.