Haboobs: las impresionantes y peligrosas tormentas de polvo en Arizona
Phoenix, Arizona. por AP – En el desierto del suroeste de Estados Unidos, en ciudades como Phoenix y Tucson las paredes masivas de polvo y escombros conocidas como haboobs pueden ser tan impresionantes como aterradoras, especialmente para quienes se encuentran conduciendo en la carretera.
Estas tormentas se originan a partir de tormentas eléctricas que generan fuertes corrientes descendentes de aire (entre 80 y 129 km/h). Al tocar el suelo, el viento se dispersa en todas direcciones y levanta polvo y tierra suelta de zonas áridas y campos agrícolas, formando una pared que puede alcanzar miles de pies de altura y desplazarse a más de 95 km/h.
¿Cómo se forman los haboobs?
El meteorólogo Sean Benedict, del Servicio Nacional de Meteorología en Phoenix, explica que si continúan desarrollándose tormentas, el aire frío de la lluvia empuja al aire cálido hacia arriba, creando nuevas tormentas y más corrientes descendentes. Esto permite que el haboob siga creciendo, e incluso puede recorrer hasta 160 kilómetros.
En Arizona, la zona más propensa es el corredor de polvo entre Phoenix y Tucson, aunque también ocurren en partes áridas de Nevada, Nuevo México y Texas.

¿Son cada vez más frecuentes?
Los científicos advierten que los monzones del suroeste —esas lluvias localizadas del verano— se han intensificado desde los años 70 debido al cambio climático provocado por la actividad humana. Al mismo tiempo, las sequías son más largas y la lluvia menos frecuente, lo que expande las zonas áridas y crea condiciones ideales para tormentas más intensas.
Sin embargo, todavía es difícil determinar si los haboobs aumentarán en frecuencia. La intensidad depende de muchos factores, incluyendo el uso del suelo, como la agricultura, que influye en la cantidad de polvo disponible.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) estima que el área de Phoenix experimenta entre una y tres grandes tormentas de polvo al año.
Cómo mantenerse a salvo
Las tormentas de polvo pueden formarse muy rápido, oscurecer el sol y reducir la visibilidad a cero. Por eso, el Servicio Nacional de Meteorología emite advertencias si prevé que los vientos y tormentas eléctricas en áreas propensas al polvo reducirán la visibilidad a menos de 400 metros.
Las autoridades recomiendan a los conductores:
- Salir de la carretera lo más lejos posible, detener el vehículo y apagar las luces.
- Evitar seguir las luces traseras de otros autos, ya que eso puede provocar choques múltiples en cadena.
“Cuando la visibilidad cae a cero, se vuelve extremadamente peligroso. Lo mejor es detenerse y esperar a que pase la tormenta”, advirtió Benedict.

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