La tanatología apoya a trabajar duelos por pérdidas y por otros motivos que pueden parecer invisibles: Susana Cuéllar

Susana Cuéllar es licenciada en Psicología, tanatóloga y maestra en terapia familiar integral; también es especialista en pareja y sexología. El tema que la une a Conecta Arizona en esta entrega es el del trabajo en las emociones tras vivir un duelo.
Explicó que la tanatología es una subespecialidad de la psicología. Es decir, un psicoterapeuta, que tiene una formación clínica, puede especializarse en el área de tanatología, y es para trabajar -sobre todo- los duelos con el paciente, para que pase acompañado por ese trayecto tan fuerte. Es, de la mano de un psicoterapeuta como puede llegar a tener más conciencia de cada etapa, en un duelo no resuelto; de esta manera entiende por qué se siente afectado emocionalmente y evita caer en un duelo patológico.
La Revista de Especialidades Médico-Quirúrgicas del Issste, define el duelo como “la reacción emocional y del comportamiento que se manifiesta en forma de sufrimiento y aflicción cuando un vínculo afectivo se rompe”. La palabra duelo proviene del latín dolium, que significa dolor o aflicción.

Muchas personas tienen la idea de que los duelos se presentan solamente ante la pérdida de un ser querido, ya sea familiar o amigo. Sin embargo, Susana Cuéllar comentó que los duelos que más trabaja en su consulta son los relacionados con el duelo gestacional, es decir, cuando fallece un bebé dentro del vientre, sobre todo cuando hay un deseo de ser madre y padre.
Otro de los duelos que se presentan y se atienden en la actualidad son los que tienen que ver con la pérdida de mascotas, y otras pérdidas que podrían parecer invisibles, pero que causan un fuerte dolor, como una separación, y otros cambios en distintas etapas de la vida.
Los tipos de duelo que atiende la tanatología, dijo, pueden variar, dependiendo de la edad de los pacientes; una adulta mayor puede presentarlo por el fallecimiento de un hijo o un nieto; los jóvenes de entre 20 y 30 años, detalló, enfrentan duelos por la pérdida de sus mascotas, porque no suele haber rituales; mientras que hay personas de entre 30 y 40 años que pueden tener duelos por el deseo de un embarazo para formar una familia con hijos biológicos.
Los niños, comentó, enfrentan con más frecuencia el duelo por la separación de los padres.
Un duelo que no se trata a través de un terapeuta tanatólogo, y que sí debería de abordarse, señaló Cuéllar, es el de la pérdida gestacional: “muchas veces es un aborto planeado y a veces no se atiende y se necesita hacer una integración, un ajuste para poder continuar con la vida lo más normal posible”.
¿En qué momento debemos buscar apoyo tanatológico?
La psicoterapeuta señaló que la idea de buscar apoyo de un tanatólogo para una persona, suele surgir por un familiar, amigo o amiga de quien está pasando por un duelo.
El momento en el que las personas acuden no tiene una fecha indicada, pero debe ser cuando se sienta lista, tras pasar el shock inicial de la pérdida o luego de realizar los trámites legales, que es lo más frecuente, la forma que más ocurre después de que alguien fallece, por ejemplo.
Señaló que lo ideal es preguntar o sugerir la opción de buscar a este especialista y no forzar a nadie para recurrir a este tipo de apoyo psicoemocional. Las personas, dijo, suelen asistir a una primera terapia a las dos semanas o al mes de que ocurrió su pérdida.
Tanatología grupal en funerarias y hospitales
En redes sociales, suelen promocionarse apoyos tanatológicos grupales en funerarias; Susana Cuéllar destacó que también en algunos hospitales, señaló que las terapias suelen ser distintas entre lo grupal y lo individual, ya que, si se trata de manera individual, hay un proceso interno en el que se ven otros temas, se abordan otros duelos que el paciente ha vivido. La cuestión de la privacidad también forma parte de la diferencia.
En cambio, agregó, cuando se da el apoyo en grupo, la evolución o los logros pueden variar, aunque te das cuenta de que no estás solo, que no eres la única persona que está pasando por un duelo al mismo tiempo que tú.
Sobre las experiencias en el servicio de apoyo tanatológico grupal, proporcionado por una cadena de funerarias, Rocío Hernández comentó que, aunque es la única forma en la que muchas personas pueden acceder a este recurso psicoemocional, su experiencia no fue buena.
Dijo que es poco lo que recuerda; solo que fue, tal vez, en tres ocasiones, acudía con su familia, en un salón ella y otras personas compartían quién había fallecido y qué significaba para ellos. “Te hacían llorar a lo bestia”, expresó Rocío.

Sobre los cambios que se experimentan a partir de recibir terapia de tanatología, la entrevistada explicó que se van nivelando las áreas más importantes de sobrevivencia, como el sueño, el apetito, la energía física; se retoman hábitos como trabajar, asearse, comprar alimentos.
Una vez iniciada, y evolucionada la terapia, las personas comienzan a retomar su vida, como era antes de enfrentarse al duelo. Este proceso dura alrededor de un año, “todo depende del tipo de pérdida y de la capacidad de resiliencia de cada paciente”.
El alta de las personas puede llegar en un año, porque tiene que pasar, explicó la psicóloga, el primer aniversario de fallecimiento, quizás el primer año de que inició el proceso de pérdida (en el caso de una persona, podría ser cuando recibió el diagnóstico); en otros casos puede ser cuando alguien se mudó de ciudad o de país, o tuvo una separación o ruptura sentimental; antes del cumpleaños del ser que nos ha llevado a recurrir a la tanatología, el primer Día del Padre, Día de la Madre, la primera Navidad. Todas las fechas que pudieran considerarse conmemorativas.
“El cuerpo empieza a tener un recuerdo de sensaciones y de emociones, inconscientemente o consciente, y durante todo ese año lo procesamos”. Al transcurrir ese primer año, “disminuye mucho la tristeza y nos adaptamos un poquito más”.
Al trabajar los duelos con un acompañamiento, hay distintas reacciones y emociones, ya no está el temor anticipado de lo que va ocurrir.
La psicoterapeuta se dedica solo a la atención de adultos, en caso de recibir a adolescentes, es porque son hijos de sus pacientes, a los que ve con frecuencia, contribuyendo al bienestar integral de una familia que enfrenta uno o varios procesos.
Respecto al perfil de sus pacientes, comentó que son personas que les gusta conocerse, entender su proceso neurológico, emocional y físico, porque la mayor parte del tiempo se requiere de un trabajo multidisciplinario.
Son personas a quienes les gusta avanzar y llegan a su consultorio en la Clínica Maya (en Avenida Centenario Norte # 10, en la colonia Centenario) por iniciativa propia.
El mensaje de Susana para los lectores de Conecta Arizona es que la vida es un duelo desde que nacemos “empezamos a llorar nomás porque nacimos”, luego enfrentamos otro duelo cuando vamos al kínder, en cada graduación, estamos frente a uno de los duelos más grandes, comentó, porque el ser humano no sabe qué va pasar, “porque el cerebro no sabe qué sigue, entonces sufre, sufre un cambio”.
Agregó que la perimenopausia también es un duelo que transcurre mejor si se lleva acompañamiento. Dijo que hay muchas mujeres que están en este proceso y que van a vivir toda la sintomatología que también se siente y se vive al crecer, al ser adultas.
Asegura que la terapia tanatológica es recomendable para tratar todo tipo de duelos, porque los cambios no son fáciles y son más llevaderos si no se viven solos. Hay que procurar salir sanos de estos cambios.
Finalmente, dijo que la salud mental debe ser una prioridad en nuestras vidas, ya que una de cada ocho personas va experimentar. Depresión y ansiedad son los más frecuentes. A Susana Cuéllar la puedes contactaren en sus redes sociales Dra. Corazón en Facebook e Instagram.

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