Control migratorio en 2025: más detenciones sin antecedentes, expansión del 287(g) y uso masivo de datos biométricos

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Cuando la administración de Donald Trump inició su nuevo periodo, prometió que las detenciones migratorias se enfocarían en personas con antecedentes penales graves. Sin embargo, los datos oficiales y el análisis de especialistas muestran que la política migratoria se implementó de manera distinta, ampliando el alcance de las detenciones a miles de inmigrantes sin historial criminal.

“La administración prometió detener a individuos que tuvieran algún tipo de antecedente penal en el país. Y como sabemos, se llevó adelante de otra manera”, explicó a Conecta Arizona el abogado de inmigración Héctor Quiroga.

Detenciones más allá del discurso oficial

De acuerdo con el Proyecto de Datos de Deportación, desde que Trump asumió el cargo y hasta el 15 de octubre de 2025, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) arrestó a alrededor de 220,000 personas. De ellas, cerca de 75,000 no tenían antecedentes penales.

Para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el primer año de la actual administración fue “histórico”: más de 2.5 millones de inmigrantes abandonaron Estados Unidos entre deportaciones formales y salidas forzadas. Sin embargo, reportes oficiales indican que menos del 4% de esas personas contaban con historial criminal.

“Los datos muestran una distancia clara entre el discurso oficial y a quiénes están deportando realmente”, señaló Quiroga.

Expansión acelerada del programa 287(g)

Uno de los factores clave en el aumento de detenciones fue la expansión del programa 287(g), que permite a agencias policiales locales actuar como agentes migratorios.

“También sabemos que se esforzaron bastante en los acuerdos 287(g), en los cuales pueden detener muchas personas”, explicó Quiroga.

En 2025, el número de acuerdos activos superó los 1,000, frente a los 135 que existían en 2024. Esta expansión permitió que policías locales colaboraran directamente con ICE, ampliando el alcance del control migratorio y exponiendo a miles de inmigrantes sin antecedentes penales a detenciones y procesos de deportación.

Biometría y tecnología: un nuevo frente de control

El endurecimiento migratorio no se limitó a operativos en terreno. En 2025, el gobierno intensificó el uso de datos biométricos para tomar decisiones migratorias, generando preocupación entre comunidades inmigrantes.

Cada año, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) recopila datos biométricos de cerca de 2 millones de personas a través de trámites migratorios. Desde diciembre de 2025, la exigencia se amplió: la biometría pasó a ser obligatoria para casi todos los extranjeros que ingresan o salen del país, incluso sin antecedentes ni procesos abiertos.

“El solo hecho de datos biométricos que pueden ser tomados en un proceso migratorio, en los cuales pueden ser deportados de antemano, crea muchísima incertidumbre en todos los inmigrantes que están intentando avanzar su proceso”, advirtió Quiroga.

Deportaciones aéreas y rastreo de inmigrantes

Al mismo tiempo, ICE reforzó de manera significativa las deportaciones aéreas. Hasta el 30 de noviembre, la organización Human Rights First documentó 1,912 vuelos de deportación, realizados mediante contratos con aerolíneas privadas y aeronaves exclusivas.

Además, el DHS adquirió seis aviones Boeing 737 por cerca de 140 millones de dólares, con el objetivo de que ICE opere su propia flota de deportación.

El control también se ha extendido al uso de empresas privadas y cazarrecompensas, ofreciendo pagos de hasta 1,000 dólares por información que permita localizar a personas con órdenes de detención migratoria, utilizando bases de datos y tecnología de rastreo.

“Esto confirma el riesgo migratorio que tienen muchos inmigrantes en el país cuando están avanzando sus procesos”, explicó Quiroga.

El riesgo de la espera

Para el abogado, uno de los mayores peligros actuales no es solo ICE, sino la incertidumbre prolongada.

“Hoy el mayor riesgo no solamente es ICE, sino también la espera. El solo hecho de esperar que tomen una decisión y seguir esperando puede conllevar a la persona a cometer errores o a exponerse mucho más estando en la comunidad”, señaló.

El sistema migratorio enfrenta un colapso histórico. En 2025, las cortes de inmigración superaron los 3 millones de casos pendientes, concentrados principalmente en Florida, Texas, California y Nueva York. A esto se sumó el despido de más de 100 jueces de inmigración, reduciendo aún más la capacidad de respuesta.

Autodeportaciones con incentivos y promesas incumplidas

Otro elemento clave del año fue la promoción de las llamadas deportaciones voluntarias con incentivos económicos. Primero se anunció un bono de 1,000 dólares, que según reportes no se pagó o se retrasó. Posteriormente, la cifra aumentó a 3,000 dólares, sin mecanismos claros de garantía, seguimiento o reclamo.

Un respiro limitado para DACA

En medio del endurecimiento, una decisión judicial reabrió parcialmente el programa DACA, ofreciendo un alivio temporal a miles de jóvenes inmigrantes.

Tras el fallo, USCIS mantiene activas las renovaciones de DACA en todo el país, permitiendo que quienes ya estaban protegidos conserven su permiso de trabajo y su protección contra la deportación. Aunque las nuevas solicitudes siguen mayoritariamente bloqueadas, la decisión evitó el cierre total del programa.

“La decisión no representa una solución definitiva, pero para cientos de miles de dreamers, seguir renovando significa no quedar en el limbo migratorio absoluto en 2025”, concluyó Quiroga.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Paula Díaz es una periodista con más de 20 años de experiencia, especializada en inmigración, derechos humanos y justicia social en Estados Unidos, enfocándose en las comunidades latinoamericanas. A lo largo de su carrera, ha documentado numerosas historias de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en la frontera sur de EE.UU., brindando una mirada profunda a los desafíos que enfrentan los migrantes. Su trabajo de investigación resalta problemas urgentes en la migración y ha dado lugar a iniciativas como su sitio web Migrantesdesaparecidos.com.

Ha trabajado en importantes medios de comunicación como Voice of America, donde cubrió la Casa Blanca y el Congreso, y en Univision-Arizona como Gerente de Contenidos Digitales. También ha colaborado con Telemundo, EFEy otros medios en EE.UU. y América Latina. Inició su carrera en EE.UU. como reportera para la edición en español de Los Angeles Times y ha sido corresponsal de El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica en El Salvador. Nacida en Colombia, emigró a Los Ángeles en 2001 y posee una licenciatura en periodismo de la Universidad Autónoma de Cali, además de una maestría en Periodismo Bilingüe de la Universidad de Arizona.