“Ni una más”: marchan mujeres de Hermosillo por el 8M

Fotos: Judith León
Durante el Día Internacional de la Mujer, en Hermosillo, mujeres de todas las edades salieron a las calles a visibilizar su lucha por el reconocimiento a sus derechos, por la exigencia de atención y justicia a los diversos tipos de violencia que experimentan en su entorno y para manifestar sus inconformidades ante la inseguridad que se vive en esta ciudad, en Sonora y en el país.
Desde alrededor de las 4:30 de la tarde, los contingentes de mujeres que marcharon comenzaron a organizarse en la Calle Rosales, entre la Plaza Emiliana de Zubeldía y el Edificio de Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora.
Con pancartas, lonas, prendas de vestir de color morado -en su mayoría- y consignas, con niños de la mano, en carriola, algunas personas en bicicleta, en patinetas, con sus perros y con la voz en alto, expresaron su dolor, su rabia, su impotencia y su indignación.

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“Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”, “Vivas se las llevaron, vivas las queremos”, “No estás sola”, “Mujer escucha, esta es tu lucha”, “El que no brinque es macho”, “Se va caer, se va caer, el patriarcado se va caer” y “Fuimos todas” fueron algunas de las consignas que se escucharon de principio a fin en esta manifestación que terminó entre el Congreso del Estado y el edificio del Poder Judicial, en el centro histórico de Hermosillo.
Lucián ha marchado cinco veces por el 8M, lo que la llevó a esta manifestación es su historia de vida, dijo para Conecta Arizona, las historias de su familia y por las violencias que ha vivido.
Sobre las mujeres que no han dado el paso de salir a las calles a apoyar el movimiento que se conforma por el 8 de marzo, dijo que quizás no ha llegado su momento, pero que siempre habrá un espacio para recibirlas, apapacharlas y quererlas, cuando estén listas.
Previo al inicio de la marcha, María Luisa Alatorre Castañeda, expresó que el motivo que la lleva a esta manifestación es el cansancio por la normalización de la violencia hacia las mujeres y para combatir, entre otras cosas, el patriarcado institucional.

Dijo que tomar las calles es un derecho ciudadano, que tiene que salir de las entrañas y a veces el miedo no permite a las personas y vivir lo que les ocurre en soledad.
No obstante, agregó, hay toda una comunidad que puede acompañarles en el proceso de la denuncia, incluso en el proceso de la violencia, y también para ayudarles a salir a las calles porque para eso son, para manifestarse cuando los derechos son violentados, independientemente de que los derechos que no se respetan no sean de nuestra causa. Eso es sororidad, expresó, porque los derechos humanos son para todas las personas.
Expresó que las marchas y las manifestaciones no son representantes de nada, son un referente, una lucha. Y para quienes piensan que las mujeres que han salido a la calle este 8 de marzo, comentó:
“Que se echen un clavado a la historia y ven que, de no haber sido por movimientos como este, no pudieran tener derecho a votar, a tener una casa, a tener un nombre propio o a una individualidad ciudadana”. Llamó además a que “nos retumbe la sororidad”.
Las pancartas de las manifestantes hicieron referencia a la violencia de pareja, a la violencia laboral y salarial, al derecho que tiene las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, a la violencia vicaria y a la exigencia de que los niños y las niñas no deben ser tocados.
Al final de la marcha, sentada en los escalones del Poder Judicial del Estado, una madre joven, acompañada de su hija, comentó que el motivo por el que acudió a la marcha del 8M es que fue abusada cuando era niña, y lleva a su hija para hacerla consciente de lo que ocurre y que puede encontrar espacios para ser cuidada y acompañada.
Su mensaje para las mujeres que han vivido situaciones de violencia similares es que busquen ayuda, ya que siempre habrá personas y espacios donde puedan ser escuchadas.
En el transcurso de la marcha, como ocurre todos los años en este movimiento, algunas manifestantes dejaron pintas y consignas en banquetas y paredes. Personas que forman parte de colectivos de búsqueda pegaron fichas de búsqueda en postes y paredes y, en la concentración de personas que se hizo al final de la marcha, algunas mujeres compartían sus testimonios en la puerta de acceso del Congreso del Estado, mientras que otras hicieron pintas, quebraron vidrios y quemaron pancartas en la fachada del edificio del Poder Judicial del Estado.
Policías que vigilaron el transcurso de la marcha y el final observaban a lo lejos sin intervenir, las personas que marcharon se retiraban y otras, curiosas por lo que escuchaban a varias cuadras de distancia, se acercaban para ver qué sucedía.
Los vendedores de aguas frescas y de mangos con chile, cortados en flor o en vasos, vendedores de gorros y pañuelos morados, como el color que identifica esta fecha, aprovechaban la multitud para hacer la venta del día.
El 8M en Hermosillo terminó con saldo blanco y edificios públicos que, seguramente, recibirán una mano de pintura y estrenarán cristales al inicio de la semana.
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