110 grados y subiendo: calor extremo pone al rojo vivo batalla de Arizona contra la Agencia de Protección Ambiental (EPA)

➡️ Por Sonia Osorio, Huella Zero
Justo el día en que Arizona se sumaba a una demanda para impugnar la decisión de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de rescindir del llamado “Dictamen de Peligro de 2009”, gran parte del estado estaba bajo una advertencia de calor extremo debido a una ola de calor temprana sin precedentes.
La fiscal general Kris Mayes destacó que esa ola de calor ha disparado las temperaturas a más de 20 grados por encima de lo normal y el Servicio Nacional de Meteorología (NWS) informó que en lugares como Martínez Lake, al oeste de Phoenix, la temperatura subió a 110 grados F el jueves 19 de marzo.
Esa fue la temperatura más alta jamás registrada en marzo en Estados Unidos. El récord anterior se estableció en 1902, de acuerdo con AccuWeather.
“La ciencia que respalda el Dictamen de Peligro de 2009 es real y se fundamenta en una investigación rigurosa. Resulta sumamente claro que la contaminación por gases de efecto invernadero ha alimentado el cambio climático en nuestro estado y en todo el planeta”, afirmó la funcionaria.
La administración Trump informó en febrero pasado que la eliminación del “Dictamen de Peligro de 2009” reduciría las regulaciones y disminuiría los costos energéticos, aun cuando está basada en un hallazgo científico que ha servido para regular las emisiones de gases de efecto invernadero y combatir el cambio climático.

Riesgo para la salud y el bienestar público
Earthjustice explicó que, en 2009, la EPA determinó que los gases de efecto invernadero son contaminantes atmosféricos que impulsan el cambio climático, por lo que ponen en riesgo la salud y el bienestar público, por lo que gases como el dióxido de carbono y el metano están sujetos a regulación en virtud de la Ley de Aire Limpio.
“Ahora, a pesar del aumento y la intensificación de las sequías, los incendios forestales y otros desastres provocados por el cambio climático, la EPA de Trump está cambiando de rumbo. Busca retirar por completo el dictamen de peligro o debilitar su papel en la regulación de fuentes de contaminación como automóviles y camiones, centrales eléctricas y la extracción de combustibles fósiles”, detalló.
Para Arizona es crucial contar con esa herramienta.
Mayes dijo que la amenaza que representa el cambio climático severo en Arizona no puede ser subestimada. En 2023, por ejemplo, el estado experimentó su verano más caluroso desde que se iniciaron los registros hace más de 100 años.
Tan solo en el condado de Maricopa, fallecieron más de 500 personas, y las salas de urgencias de todo el estado registraron más de 4,000 visitas relacionadas con el calor.
La severidad y la frecuencia de las altas temperaturas continúan aumentando, lo cual plantea riesgos para la salud pública, la infraestructura y la economía, indicó la fiscal.
El cambio climático también incrementa la frecuencia y la intensidad de los incendios forestales, una fuente constante de peligro en el clima desértico de Arizona. El año pasado, el incendio Dragon Bravo, uno de los más grandes en la historia del estado, arrasó 145,504 acres y destruyó 113 estructuras en el borde norte del Parque Nacional del Gran Cañón, incluyendo el histórico Grand Canyon Lodge.

Batalla contra la medida
La fiscal general detalló en un comunicado que Arizona se unió el pasado 19 de marzo a una coalición de estados, condados y ciudades para impugnar el “intento ilegal” de la EPA de eliminar la norma que considera que de concretarse acelerará el cambio climático.
“Anteponer los beneficios de la industria de los combustibles fósiles al futuro de nuestro planeta constituye un fracaso de proporciones históricas, y lo combatiremos con todas las herramientas a nuestro alcance”, dijo Mayes.
Resaltó que el Dictamen de Peligro de 2009 fue el resultado directo del histórico fallo de la Corte Suprema de 2007 en el caso “Massachusetts contra la EPA”, el cual confirmó que la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act) autoriza a la agencia a regular las emisiones de gases de efecto invernadero que ponen en peligro la salud y el bienestar públicos.
Basándose en años de rigurosos análisis y revisiones científicas, en 2009 la EPA determinó que las emisiones de los vehículos de motor contribuyen a la contaminación atmosférica que perjudica la salud pública y el medio ambiente.
Posteriormente, la EPA estableció estándares federales para limitar dichas emisiones, lo que ha propiciado reducciones significativas en las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de los vehículos de motor, según la fiscal general.
La revocación por parte de la EPA se sustenta en interpretaciones erróneas de la ley —previamente rechazadas por la Corte Suprema— que sostienen que la agencia carece de autoridad para regular las emisiones de gases de efecto invernadero, señaló.
Organizaciones ambientalistas se han opuesto a la medida de la EPA. La contaminación derivada de la quema de combustibles fósiles está calentando el planeta, agravando los fenómenos meteorológicos extremos, generando costos a todos y perjudicando a los hijos, dijo Environmental Defense Fund (EDF). “Por eso, EDF está impugnando enérgicamente la peligrosa revocación, por parte de la administración Trump, de una medida que nos ha protegido a todos desde 2009”, enfatizó.

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