Desechar alimentos quita oportunidad a familias y contribuye al calentamiento global

La recuperación y donación de alimentos es muy importante para el beneficio de otras personas. Foto ilustrativa: @UnitedFoodBank

La Gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, publicó en febrero de 2026 que, según el Banco Mundial, en nuestro país se desperdicia gran cantidad de comida.

En 2013, detalla, se desperdiciaba 28.7 % de tortillas de maíz, 43.1 % de pan blanco, 35.4 % de carne de res, 37.2 % de arroz, 38.7 % de pescado, 48.7 % de camarón, 43.1 % de leche y 40.2 % de carne de puerco.

El investigador Luis Fernando González explicó la diferencia que hay entre los términos de pérdida y desperdicio, que se dan tanto en la cosecha como en los mostradores de las tiendas, los almacenes y los hogares.

La pérdida, explica se da en el proceso productivo de los alimentos antes de que lleguen a la mesa; mientras que el desperdicio se da en las tiendas y también en los hogares.

La información generada por la UNAM indica que la reunión de desperdicios de comida es el tercer emisor de gases de efecto invernadero y que, en el proceso de descomposición, los alimentos generan metano, que es uno de los contaminantes más peligrosos, como el dióxido de carbono, que, además, contribuyen al calentamiento global.

Quizás, de muchos habitantes no sólo de México, sino también del mundo, sea desconocido el dato de que los contaminantes de los alimentos que desechamos y se descomponen influyan en eventos climáticos extremos, como frío, lluvia, calor y sequía.

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Una de las alternativas que tenemos para no afectar nuestra economía, no desperdiciar los alimentos y no afectar al medio ambiente sería algo tan básico como planear lo que vamos a comer y para cuántas personas se va preparar una comida.

En el factor comestible también puede aplicarse el término de economía circular, es decir, reutilizar los insumos con que nos alimentamos y tener una mejor administración de los mismos; todo puede depender de su tiempo de vida, su frescura y de los productos de temporada.

Al terminar de comer o desechar los productos que ya no se pueden consumir, podríamos optar por darle tratamiento a algunos que pueden servir como abono para tus plantas, como las cáscaras de huevo y el bagazo del café, y, en caso de que tengas el interés, el conocimiento y la habilidad, también puedes trabajar en la preparación de composta doméstica.

Qué destino tienen los alimentos en México

En días recientes, el periódico Excélsior publicó algo del reporte Percepción del Desperdicio de Alimentos en América Latina 2026, Kim Durand, fundador de Cheaf, que indica que, en México, cuatro de cada diez personas tiran comida una vez por semana. Lo que más se desecha son alimentos cocidos, frutas, verduras, pan, lácteos y huevo.

En una encuesta relacionada con este tema, aplicada a los lectores del resumen Ponte al Día, de Conecta Arizona; la mayoría respondió que los alimentos que no consumen en una preparación, los comen de un día para otro; seguido de los que respondieron que acostumbran congelar la comida y consumirla en otra ocasión; esta respuesta estuvo en empate de selección con la de que el destino de los alimentos depende del tipo de preparación o producto que sea.

Otros lectores respondieron que en sus casas compran y preparan lo justo, para no incurrir en el desperdicio o desecho de alimentos. También hay quienes respondieron que la comida que no consumen en un día, la guardan y durante la semana sirven algo parecido a un bufet. Ninguno de los participantes en la encuesta admitió que tira alimentos.

Una década después

En el año 2024, el “Estudio de Medición del Desperdicio de Alimentos en los Hogares Mexicanos”, promovido por Pacto por la Comida, reveló nuevamente que los alimentos que más se desperdician en el país son frutas, verduras, tortillas y pan; la proporción estimada por año de alimentos por persona fue de 80 kilos.

Notas sobre el desperdicio de alimentos

El Banco de Alimentos de Hermosillo, en una publicación de julio de 2026, señala que el desperdicio de productos representa recursos, tiempo y oportunidades que podrían llegar va personas que realmente lo necesitan.

También revela cinco cosas que quizás no sepamos sobre el desperdicio de alimentos:

  1. No toda la comida que se desperdicia está echada a perder.
  2. Muchas frutas y verduras se descartan por su apariencia o tamaño, pero eso no significa que no esté en condiciones de consumirse.
  3. El rescate de alimentos ayuda a aprovechar recursos para producirlos como el agua, la tierra y la energía.
  4. Al evitar desechar el mayor número posible de alimentos, contribuyes a que haya una menor generación de gases que contribuyen al cambio climático.
  5. Cada alimento que se recupera es una oportunidad para apoyar en la alimentación de una familia que lo necesita.

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Si vives en Arizona, quizás te interese sabe que el primer banco de alimentos nació en Phoenix en 1967, su creador fue John van Hengel; él tuvo la idea de recuperar alimentos en buen estado que pudieran servir a otras personas con necesidad alimentaria. Modelo que se ha reproducido con éxito en varios países y que ha ayudado a millones de personas.


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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.

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