Cardenales evitaron el ridículo contra 49ers pero no la derrota

El guion amenazaba con convertirse en una película de terror para los Arizona Cardinals (1-2) este domingo. Lo que durante la primera mitad fue un auténtico monólogo de los San Francisco 49ers (3-0), alimentado por los constantes tropiezos de los visitantes, se transformó en un drama de suspenso que concluyó con un ajustado 36-30. Arizona finalmente despertó de su letargo en los dos últimos cuartos, pero la losa que ellos mismos se habían echado encima pesaba demasiado para lograr la hazaña.
El “Talón de Aquiles” del equipo dirigido por Mike LaFleur volvió a teñir el campo de amarillo. En una primera mitad para el olvido, Arizona se disparó en el pie regalando 65 yardas a través de ocho castigos. Entre dudosas interferencias ofensivas, salidas en falso y agarres, la ofensiva se asfixió sola, viéndose obligada a conformarse con tristes goles de campo en lugar de touchdowns. En su peor momento del segundo cuarto, llegaron a hilar tres penalizaciones en un lapso de apenas cinco jugadas, una falta de disciplina que seguramente tiene la paciencia de LaFleur al límite.
Pero los pañuelos de castigo son solo fueron un detalle en la defensiva que tiene la alarmante costumbre de entrar dormida al emparrillado. En los tres partidos que van de la temporada, los Cardinals han permitido que el rival llegue a las diagonales en su mismísima primera serie ofensiva. San Francisco aprovechó esta pasividad y pisó el acelerador para clavar un 14-0 apenas en el primer cuarto.

Además, a la línea defensiva le faltaron colmillos. La presión sobre el mariscal de campo fue prácticamente un mito, despidiéndose del partido con un doloroso cero en la casilla de sacks (venían de registrar solo uno la semana anterior). El ejemplo perfecto del desastre frontal fue el especialista Josh Sweat, quien acumuló más castigos (uno) que tacleadas (cero). Operando con esta tranquilidad y tiempo de sobra, Brock Purdy hizo de las suyas, castigando la secundaria con cuatro pases de anotación y rozando las 300 yardas.
Por la vía terrestre, la hemorragia tampoco se pudo detener. Christian McCaffrey impartió una clínica al sumar 75 yardas y una anotación, liderando un ataque que destrozó a la muralla de Arizona con un explosivo promedio de 6,4 yardas por intento (141 yardas totales).
Al final, ni el mayor protagonismo de Jeremiyah Love, ni la inagotable entrega de Simi Fehoko en los equipos especiales, fueron suficientes para completar la hombrada y revertir el desastre inicial.
Ahora, sin margen para seguir regalando primeras mitades y con la urgencia de limpiar su indisciplina, los Cardinals deberán pasar la página rápidamente, ya que su próximo reto será en la Costa Este: visitarán a los Gigantes de Nueva York el próximo domingo 4 de octubre, en un duelo vital para intentar enderezar el rumbo de su temporada.

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