Asilo bajo presión: decisiones rápidas y acuerdos con terceros países limitan el acceso a la justicia

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Tucson, Arizona. – El sistema de asilo en Estados Unidos atraviesa cambios que están transformando la manera en que los migrantes acceden a la protección. Dos mecanismos distintos —las “decisiones predeterminadas” en las cortes de inmigración y los acuerdos con terceros países considerados seguros— están reduciendo cada vez más las posibilidades de que una persona llegue a presentar su caso completo ante un juez.

Así lo explican los abogados de inmigración Héctor Quiroga y Fernando Romo, quienes desde distintos frentes advierten que miles de personas están quedando fuera del sistema sin una oportunidad real de defensa.

Durante la administración Biden, miles de migrantes llegaron a los puertos fronterizos usando la aplicación CBP One (Ahora CBP Home) para solicitar asilo. Otros cruzaron fuera de los puertos de entrada buscando ese mismo beneficio. La ola migratoria de 2023 fue una de las más grandes de las últimas décadas, y el descontento por el descontrol fronterizo fue uno de los factores que impulsó la victoria de Donald Trump, con una promesa centrada en deportaciones masivas.

Su administración ahora está impulsando cambios para agilizar los procesos y filtrar rápidamente a quienes, según el gobierno, no tienen un caso migratorio viable. Sin embargo, defensores y abogados advierten que en ese intento por acelerar el sistema, muchas personas están perdiendo la oportunidad real de presentar y defender su caso de asilo.

Casos cerrados en minutos

Héctor Quiroga señala que en los últimos tres meses se ha vuelto común que el gobierno pida a los jueces cerrar casos de asilo de forma anticipada mediante lo que se conoce como “decisiones predeterminadas”.

“Una predeterminación es una moción del gobierno para cerrar el caso diciendo que no va a llegar a juicio. Y eso ahora puede pasar en 15 minutos o en una hora”, explica.

Con este mecanismo, el juez revisa rápidamente si el caso parece tener bases legales suficientes. Si decide que no, lo cierra sin que la persona tenga una audiencia completa, sin testigos y sin presentación total de pruebas.

Para Quiroga, el mayor problema es el tiempo. “La persona llega huyendo, sin documentos, sin fotos, sin denuncias. El sistema le daba tiempo, hasta un año, para buscar abogado y reunir evidencia. Con estas decisiones rápidas, ese tiempo desaparece”, agregó.

Según el abogado, esto afecta el debido proceso: “Te dicen que sí hubo debido proceso porque un juez miró tu caso, pero si lo miran en 15 minutos y no te dan tiempo de probarlo, en la práctica te están quitando la posibilidad de demostrarlo”.

Casos que nunca llegan a la corte

Desde otro ángulo, el abogado Fernando Romo advierte sobre los efectos del llamado Asylum Cooperative Agreement (ACA), acuerdos entre Estados Unidos y otros países considerados “seguros”.

Estos acuerdos permiten que el gobierno estadounidense decida que una persona no puede pedir asilo en Estados Unidos y que debe hacerlo en un tercer país.

“Si inmigración determina que esa persona es elegible para ir a un tercer país, la pueden regresar allá para que haga su aplicación de asilo ahí”, explica Romo.

En estos casos, la persona:

  • No presenta su caso ante un juez en EE.UU.
  • No tiene juicio migratorio aquí.
  • No puede mostrar su evidencia en una corte estadounidense.

Romo señala que esto limita drásticamente la posibilidad de pedir asilo. “Estamos viendo más y más casos donde el juez niega el asilo o ni siquiera hay juicio, porque el gobierno ya decidió que esa persona debe ir a un tercer país”.

Este mecanismo aplica principalmente a personas que entraron sin documentos después de ciertos periodos específicos y no aplica a menores de edad ni a personas que entraron con visa. Aun así, Romo considera que se están vulnerando derechos fundamentales: “Estamos viendo una violación al derecho de muchas personas a aplicar para el asilo”.

Dos caminos, mismo resultado

Aunque son mecanismos distintos, ambos abogados coinciden en que el efecto es muy parecido:

  • Menos personas llegan a juicio completo.
  • Menos personas tienen tiempo para reunir pruebas.
  • Más casos se cierran de forma acelerada.

Quiroga lo resume así: “Le llaman debido proceso, pero es un debido proceso agilizado. Y si lo agilizamos demasiado, le quitamos a la persona la posibilidad real de armar un caso sólido”.

Romo coincide en que estas políticas buscan limitar el número de solicitudes: “Están usando estos acuerdos para limitar drásticamente las aplicaciones de asilo y la habilidad de presentar el caso ante un juez”.

Casos buenos que se quedan fuera

Ambos abogados reconocen que durante años hubo casos de asilo que se usaron solo para ganar tiempo en Estados Unidos. Sin embargo, advierten que ahora el péndulo se fue al otro extremo.

“Muchos casos buenos están siendo negados porque no alcanzan a documentarse”, dice Quiroga. Personas que sí fueron perseguidas, atacadas o amenazadas pueden quedar fuera simplemente porque no lograron conseguir pruebas a tiempo.

En el caso de los acuerdos con terceros países, Romo añade que muchas personas son enviadas a lugares donde no tienen redes de apoyo ni garantías reales de seguridad, lo que pone en riesgo su vida.

Un sistema cada vez más cerrado

Lo que antes podía tomar años, ahora puede resolverse en semanas o incluso en minutos. Para los abogados, el problema no es solo la rapidez, sino lo que se pierde en el camino.

“Una persona no huye con un folder de documentos”, recuerda Quiroga. “Sale corriendo para salvar su vida”.

Entre decisiones predeterminadas y acuerdos con terceros países, el acceso al asilo en Estados Unidos se está volviendo cada vez más limitado, dejando a miles de personas sin la oportunidad real de contar su historia y demostrar por qué necesitan protección.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Paula Díaz es una periodista con más de 20 años de experiencia, especializada en inmigración, derechos humanos y justicia social en Estados Unidos, enfocándose en las comunidades latinoamericanas. A lo largo de su carrera, ha documentado numerosas historias de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en la frontera sur de EE.UU., brindando una mirada profunda a los desafíos que enfrentan los migrantes. Su trabajo de investigación resalta problemas urgentes en la migración y ha dado lugar a iniciativas como su sitio web Migrantesdesaparecidos.com.

Ha trabajado en importantes medios de comunicación como Voice of America, donde cubrió la Casa Blanca y el Congreso, y en Univision-Arizona como Gerente de Contenidos Digitales. También ha colaborado con Telemundo, EFEy otros medios en EE.UU. y América Latina. Inició su carrera en EE.UU. como reportera para la edición en español de Los Angeles Times y ha sido corresponsal de El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica en El Salvador. Nacida en Colombia, emigró a Los Ángeles en 2001 y posee una licenciatura en periodismo de la Universidad Autónoma de Cali, además de una maestría en Periodismo Bilingüe de la Universidad de Arizona.

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