Aumenta el calor y baja el rendimiento escolar, advierten científicos y organizaciones

El calor tiene un efecto en el aprendizaje de los niños, sobre todos aquellos que son parte de hogares con bajos ingresos.
➡️ Por Huella Zero
El calor es un factor clave en el aprendizaje de los niños. Las temperaturas pueden llegar a los 90 °F (32,2 °C) dentro de algunas aulas de la Costa Este de los Estados Unidos, lo que supone un desafío para los alumnos y para los docentes. En ese sentido, las escuelas deben dar más descansos a sus estudiantes para que puedan llenar sus botellas de agua o ir al baño.
Angela Girol, docente de Pittsburgh, dijo a 19th News que algunos de sus alumnos habían terminado en la enfermería por mareos, dolor de cabeza o de estómago, debido al calor y los síntomas de deshidratación.
El efecto que el calor extremo tiene en las escuelas y guarderías está empezando a llamar la atención de responsables políticos e investigadores.

Los fallos en las infraestructuras escolares
En abril de 2024, la Federación de Científicos Americanos (FAS, en inglés), una organización política sin ánimo de lucro, también advirtió del impacto del calor en las infraestructuras escolares.
La FAS explicó en su informe que muchas escuelas no disponen de la infraestructura adecuada para mantener temperaturas frescas en medio de los episodios de calor extremo, cada vez más comunes.
El grupo sin fines de lucro registró que, al comienzo del curso académico 2023-2024, las escuelas de muchos lugares tenían fallas debido al calor extremo, por lo cual cerraban o luchaban por mantener las clases en las aulas a pesar del calor.
El Centro para la Integridad Climática identificó un aumento de 39%, entre 1970 y 2025, en el número de distritos escolares que tendrán más de 32 días lectivos por encima de 80 °F (su temperatura límite para necesitar aire acondicionado).
La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno descubrió en 2020 que 41% de los distritos escolares públicos necesitan urgentemente actualizaciones de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado en al menos la mitad de sus edificios, lo que supone un total de 36,000 edificios en todo el país.
Una encuesta del Centro Nacional de Estadísticas de la Educación (NCES) sobre el estado de las instalaciones de las escuelas públicas de Estados Unidos (curso escolar 2012-2013) reveló que el 30% de los edificios escolares no disponían de aire acondicionado adecuado.
El hecho de que las escuelas que no sean capaces de mantener temperaturas frescas durante episodios de calor extremo afecta directamente a la salud y la seguridad de los niños, y tienen un impacto ascendente en la salud.
Las altas temperaturas también provocan un mayor absentismo escolar, sobre todo entre los estudiantes con bajos ingresos.
La Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA) recomienda que las temperaturas en interiores se mantengan entre 68 °F y 76 °F; y actualmente elabora una norma nacional para proteger a los trabajadores.

Los impactos en la salud y en el aprendizaje
Un estudio de 2018 de la Harvard Kennedy School descubrió que la exposición a temperaturas más altas en las escuelas estaba vinculada a una caída en los resultados del PSAT, un examen estandarizado que se realiza en la escuela secundaria.
“Nuestras estimaciones indican que los beneficios de la climatización de las escuelas superan probablemente a los costes en la mayor parte de Estados Unidos, sobre todo teniendo en cuenta las previsiones de cambio climático”, indica el informe.
La FAS detalló que cuando las temperaturas suben durante los días lectivos, los distritos escolares deben decidir si permanecen abiertos o cierran. Estas decisiones no solo afectan la salud, sino también la seguridad de los estudiantes.
Si las escuelas permanecen abiertas, los alumnos pueden estar expuestos a altas temperaturas, incómodas e insostenibles en aulas con ventilación inadecuada. Pasar tiempo en el patio del colegio puede agravar el problema. Los patios de recreo sin sombra y el asfalto se calientan rápidamente y pueden estar más calientes que las zonas circundantes, con temperaturas superficiales que pueden provocar quemaduras.
El reporte de FAS detalla que en las escuelas donde los padres tienen más ingresos es más común que haya más espacios con sombra, es decir, los niños de padres con bajos ingresos están más expuestos al calor y a los problemas derivados.
Si las escuelas cierran, los niños que no pueden acceder a la alimentación escolar pueden pasar hambre. Existen procedimientos para garantizar la continuidad del servicio de comida escolar durante cierres imprevistos de escuelas, pero no está claro cómo funcionaría el servicio de comida si el edificio se sobrecalienta durante olas de calor.
Cuando las escuelas permanecen abiertas, el calor reduce el aprendizaje de los alumnos (una reducción del 1% en el aprendizaje por cada 1 °F de aumento a lo largo del año). Cuando las escuelas cierran, los niños pierden tiempo de aprendizaje.
Se ha visto que incluso cinco días de cierre por nieve en un año escolar reducen el aprendizaje. El aumento previsto del número de distritos que experimentan más de 32 días lectivos al año por encima del 80 °F sugiere que el impacto del calor en el aprendizaje podría ser sustancial.

Faltan políticas y acciones para combatir el calor en las escuelas
Aunque algunos departamentos de educación locales y estadales han desarrollado planes para atender las escuelas durante los días con altas temperaturas, no existe una política unificada que oriente a los distritos ni a los docentes sobre cómo actuar ante el calor.
“Aunque el Sistema Nacional Integrado de Información Sanitaria sobre el Calor (NIHHIS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han identificado a los niños como un grupo de riesgo durante los episodios de calor, no ofrecen información específica sobre cómo pueden prepararse y responder las escuelas”, advirtió la FAS.
La organización solicitó a las autoridades la redacción de un manual exhaustivo que proporcione orientación sobre los numerosos retos que las escuelas pueden encontrar durante el calor extremo, y cómo mantener a los niños seguros.
En junio, 23 organizaciones de defensa de la salud y la educación firmaron una carta en la que hacían una petición similar al Departamento de Educación, solicitando una mejor orientación y coordinación para proteger a los niños. Algunas de sus recomendaciones incluían la publicación de un plan que las escuelas pudieran adoptar para hacer frente a las altas temperaturas; animar a los estados a destinar más recursos a proporcionar aire acondicionado; y proporcionar información a los distritos escolares información sobre los peligros del calor.
Este artículo periodístico es parte de la alianza entre Conecta Arizona y la organización Sachamama -a través de su proyecto Huella Zero– para impulsar, en la comunidad hispana, temas ambientales y de cambio climático. Puedes leer los artículos a continuación:
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