Aumentan las demoras en USCIS: Entre el endurecimiento de políticas y la falta de recursos

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Información sobre la ciudadanía estadounidense en una oficina del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (AP Photo/Wilfredo Lee)

Tucson, Arizona. — Las demoras en los procesos migratorios a cargo del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) han alcanzado niveles sin precedentes en 2025. Con más de 11.3 millones de solicitudes acumuladas, según datos del segundo trimestre del año fiscal, el sistema enfrenta una crisis de procesamiento que ha generado frustración e incertidumbre entre millones de inmigrantes que esperan respuestas a peticiones fundamentales para su estabilidad legal y familiar.

La acumulación de casos no es nueva, pero ha empeorado de forma significativa en el último año. Durante el segundo trimestre del año fiscal 2025, USCIS procesó 2.7 millones de casos, una disminución del 18 % con respecto al mismo periodo del año anterior. Este descenso en la productividad ha permitido que la carga de trabajo aumente en 1.6 millones de casos adicionales, de acuerdo con reportes de Bloomberg Law y Boundless.

Arte: Daniel Robles.

Uno de los factores clave detrás de las demoras, según explicó el abogado de inmigración Héctor Quiroga en entrevista con Conecta Arizona, es el aumento en los controles de verificación por parte del gobierno federal. “La administración está siendo mucho más rigurosa en el estudio de cada proceso. Están revisando que cada petición sea válida, que cumpla con todos los requisitos, y que no haya errores de procedimiento ni respuestas contradictorias. Eso está causando que los casos se demoren mucho más”, señaló Quiroga.

El abogado también advirtió sobre un aparente endurecimiento de políticas migratorias, impulsado por la necesidad de evitar fraudes en el sistema. “Están tratando de asegurarse de que no avance ningún caso que no tenga sustento legal. Esa política puede estar generando una caída en las aprobaciones, no solo en casos de TPS, sino en muchas otras categorías”, agregó. Según Quiroga, si bien el objetivo de evitar fraudes es legítimo, “el sistema necesita más recursos, no más trabas”.

Las categorías familiares también presentan grandes diferencias en tiempos de espera. “Una petición inmediata —como la de un cónyuge o hijo menor de un ciudadano— puede resolverse en menos de un año. Pero una petición entre hermanos puede tardar 15, 20 o incluso 25 años, dependiendo del país de origen del solicitante”, explicó Quiroga. Estas disparidades no son nuevas, ya que están codificadas en la ley migratoria desde hace décadas, pero hoy se acentúan por la lentitud del sistema.

A pesar de algunos esfuerzos de modernización y de medidas temporales como la extensión automática de permisos de trabajo por 540 días, la situación dista mucho de mejorar. Los permisos laborales (Formulario I‑765) superan ya los 2 millones de solicitudes pendientes, y trámites como la renovación de la green card (Formulario I‑90) han pasado de demorar menos de un mes a más de ocho meses en promedio.

Arte: Daniel Robles.

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Autor(a)

Paula Díaz es una periodista con más de 20 años de experiencia, especializada en inmigración, derechos humanos y justicia social en Estados Unidos, enfocándose en las comunidades latinoamericanas. A lo largo de su carrera, ha documentado numerosas historias de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en la frontera sur de EE.UU., brindando una mirada profunda a los desafíos que enfrentan los migrantes. Su trabajo de investigación resalta problemas urgentes en la migración y ha dado lugar a iniciativas como su sitio web Migrantesdesaparecidos.com.

Ha trabajado en importantes medios de comunicación como Voice of America, donde cubrió la Casa Blanca y el Congreso, y en Univision-Arizona como Gerente de Contenidos Digitales. También ha colaborado con Telemundo, EFEy otros medios en EE.UU. y América Latina. Inició su carrera en EE.UU. como reportera para la edición en español de Los Angeles Times y ha sido corresponsal de El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica en El Salvador. Nacida en Colombia, emigró a Los Ángeles en 2001 y posee una licenciatura en periodismo de la Universidad Autónoma de Cali, además de una maestría en Periodismo Bilingüe de la Universidad de Arizona.