Ciencia desde el desierto: la misión de la Biosfera 2 frente al cambio climático

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Tucson, Arizona. – En medio de las montañas, al norte de Tucson y rodeada por el desierto de Arizona, se alza una estructura futurista de cristal y acero que parece sacada de una película de ciencia ficción. Es la Biosfera 2, un laboratorio único en el mundo donde científicos estudian los ecosistemas del planeta en busca de soluciones ante una crisis que se acelera: el cambio climático.

Uno de los cerebros detrás de este ambicioso proyecto es el doctor Joaquín Ruíz, geoquímico mexicano, exdecano del Colegio de Ciencias de la Universidad de Arizona y actual director ejecutivo de la Biosfera 2. Desde hace más de dos décadas, Ruíz ha dedicado su vida a la ciencia y a tender puentes entre el conocimiento, la política pública y la vida cotidiana.

“La razón por la que estamos aquí, en Arizona, es porque este lugar representa el futuro del clima global: es seco, caluroso y con recursos hídricos limitados”, afirmó Ruíz a Conecta Arizona en una entrevista dentro de la gigante estructura de cristal. “Si logramos entender cómo funcionan los ecosistemas aquí, podremos aplicar ese conocimiento en otras partes del mundo”.


Un laboratorio único en el mundo en el corazón del desierto

La Biosfera 2 fue construida en los años 90 como un experimento audaz: recrear una versión cerrada del planeta Tierra (la “Biosfera 1”), con sus propios ecosistemas y capacidad de autosostenibilidad. Aunque la misión original fue modificada, el sitio se ha transformado en uno de los centros de investigación ambiental más relevantes del suroeste de Estados Unidos.

En su interior, científicos simulan condiciones climáticas extremas para observar cómo reaccionan distintos ecosistemas: selvas, arrecifes, desiertos y manglares. Una de las investigaciones más recientes busca entender cómo la sequía y el calor afectan los ciclos del agua y el carbono en el suelo, un tema crucial para regiones áridas como el suroeste estadounidense y el norte de México.

“El desierto es como un laboratorio natural. Nos permite ver de forma acelerada lo que podría ocurrir en otros lugares si no actuamos a tiempo”, dijo Ruíz.


La amenaza del agua que se agota: ciencia y cooperación para un futuro en riesgo

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Uno de los temas que más preocupa al científico mexicano-estadounidense es el acceso al agua. En Arizona y el norte de México, los acuíferos se reducen y el Colorado ya no fluye como antes. Esto plantea desafíos enormes para la agricultura, las ciudades y la seguridad alimentaria.

“La realidad es que no vamos a resolver la crisis del agua solo desde un laboratorio”, advirtió Ruíz. “Necesitamos decisiones políticas basadas en evidencia, y también cooperación internacional. Lo que pasa en Sonora afecta a Arizona, y viceversa”.

Desde la Biosfera 2, Ruíz ha impulsado alianzas con instituciones mexicanas, como el Colegio de Sonora y universidades en Hermosillo, para estudiar juntos los retos compartidos del cambio climático, el uso del suelo y la contaminación del agua.

“La ciencia no entiende de fronteras. Los ecosistemas tampoco”, insistió.

Investigaciones llevan a un futuro seco en Arizona

Según el portal científico y ambiental Earth.org, Arizona enfrenta una de las crisis hídricas más severas en Estados Unidos debido a una combinación de sequías prolongadas, uso excesivo de fuentes subterráneas y los impactos del cambio climático. En 2022, el gobierno federal declaró una escasez de agua de Nivel 1 en el río Colorado, lo que provocó que Arizona perdiera aproximadamente una quinta parte de su asignación anual. Esta medida afectó principalmente a la agricultura, que consume hasta el 80% del agua en la cuenca del río. Además, el informe señala que el cambio climático ha reducido hasta en un 40% el caudal del río Colorado, lo que pone en peligro el suministro hídrico de millones de personas en el suroeste del país.

Por su parte, un reportaje del Wall Street Journal publicado en abril de 2024 advierte que el crecimiento urbano en Arizona está entrando en conflicto directo con la disponibilidad de agua subterránea. En el artículo titulado “Apple Pies and Water Rights”, se documenta cómo las autoridades estatales han impuesto una moratoria a nuevas construcciones en comunidades como Verrado (en Buckeye) debido a la falta de garantías de abastecimiento futuro. El Departamento de Recursos Hídricos de Arizona (ADWR) estima que ciertas zonas experimentan descensos de hasta 7 pies por año en los niveles de los acuíferos. Esto no solo limita el desarrollo urbano, sino que también expone la fragilidad de un sistema hídrico que depende en más de un 40% del agua subterránea.


¿Puede la ciencia cambiar la política?

A pesar de los avances tecnológicos y científicos, Ruíz reconoce que el mayor obstáculo para enfrentar el cambio climático no es la falta de conocimiento, sino la lentitud con la que se transforma ese conocimiento en política pública.

“La ciencia ya ha hecho su parte. Sabemos qué está pasando. El problema es que muchas veces las decisiones no responden a la evidencia, sino a intereses políticos o económicos”, señaló con franqueza. “Por eso es fundamental que los científicos aprendamos a comunicar mejor lo que hacemos”.

Para él, comunicar la ciencia no es una tarea secundaria, sino una responsabilidad: “No se trata de asustar, sino de informar. De mostrar que sí hay soluciones, pero requieren voluntad colectiva”.


Inspirar a las nuevas generaciones

Ruíz, quien también ha sido mentor de jóvenes científicos durante su carrera, tiene claro que la formación de nuevas generaciones es clave para el futuro del planeta. Y aunque no niega que el panorama ambiental es preocupante, mantiene una visión esperanzadora.

“Siempre les digo a mis estudiantes: ustedes van a vivir los peores impactos del cambio climático, pero también tienen la oportunidad de liderar las soluciones”, comentó.

Desde el desierto de Arizona, donde el calor extremo y la escasez de agua ya son una realidad cotidiana, Ruiz y su equipo continúan su trabajo con una mezcla de rigor científico y compromiso humano.

“La ciencia es una herramienta poderosa. Pero lo más poderoso es la capacidad que tenemos de actuar juntos”.

Inclusión del español en las actividades de la Biosfera 2

John Adams, subdirector de la Biosfera 2, destaca la importancia del público que visita el centro. “Los visitantes son extremadamente importantes para nosotros. Nos dan la oportunidad de compartir la ciencia que estamos haciendo aquí, pero también les permite a ellos explorar una instalación de investigación única en el mundo”, explicó. Según Adams, más de 80,000 personas recorren cada año la Biosfera 2, y sin ese flujo constante de visitantes, “no podríamos cumplir con nuestra misión educativa y científica”.

La conexión con estudiantes es otra prioridad del centro. Adams subrayó que la educación, especialmente para niños y jóvenes, es un pilar de su labor. “Recientemente creamos una aplicación especial para la comunidad escolar de kínder a 12° grado (K-12), que incorpora los estándares educativos de Arizona. Estas lecciones están integradas en la experiencia del recorrido por la Biosfera”, explicó. En este enlace podrás bajar la aplicación: Experience Biosphera 2.

Conscientes de la necesidad de ampliar el acceso, están desarrollando versiones en español tanto de la aplicación educativa como de la guía para visitantes. “Esto nos permitirá compartir nuestro contenido con una comunidad más diversa”, añadió Adams, quien reconoció el potencial de llegar a toda América Latina mediante la inclusión del idioma español.


📍 La Biosfera 2 está abierta al público y ofrece recorridos educativos para quienes deseen conocer de cerca cómo funciona este laboratorio ecológico. Más información en biosphere2.org.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Paula Díaz es una periodista con más de 20 años de experiencia, especializada en inmigración, derechos humanos y justicia social en Estados Unidos, enfocándose en las comunidades latinoamericanas. A lo largo de su carrera, ha documentado numerosas historias de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en la frontera sur de EE.UU., brindando una mirada profunda a los desafíos que enfrentan los migrantes. Su trabajo de investigación resalta problemas urgentes en la migración y ha dado lugar a iniciativas como su sitio web Migrantesdesaparecidos.com.

Ha trabajado en importantes medios de comunicación como Voice of America, donde cubrió la Casa Blanca y el Congreso, y en Univision-Arizona como Gerente de Contenidos Digitales. También ha colaborado con Telemundo, EFEy otros medios en EE.UU. y América Latina. Inició su carrera en EE.UU. como reportera para la edición en español de Los Angeles Times y ha sido corresponsal de El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica en El Salvador. Nacida en Colombia, emigró a Los Ángeles en 2001 y posee una licenciatura en periodismo de la Universidad Autónoma de Cali, además de una maestría en Periodismo Bilingüe de la Universidad de Arizona.