Celebración a San Francisco Javier en Magdalena de Kino, entre lo religioso y lo pagano

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Arte: Daniel Robles

➡️ Maritza Félix / Plumas Invitadas

“No me mueve mi Dios para quererte el cielo que me tienes prometido…..” esta es la oración de inicio a la novena al Glorioso San Francisco Javier; aprobada eclesiásticamente hablando y compuesta por el padre Juan Croisset de la Sagrada Compañía de Jesús.  Oración imprescindible para quienes tienen la devoción por este santo y acostumbran a rezar la novena en su honor iniciando nueve días antes del 4 de octubre, cuando se llevan a cabo las fiestas de San Francisco, que se conocen como las Fiestas de Octubre. 

Tradición especial de mi pueblo mágico Magdalena de Kino, Sonora, poblado situado al norte de México. Este en el calendario religioso no es el día de San Francisco Javier sino de San Francisco de Asís; la confusión resulta debido a los franciscanos que cambiaron la fecha para su festejo por ser su santo patrón, aquí en la región.

Esto sucede después de que expulsaron a los Jesuitas que tienen como santo de su misticismo a San Francisco Javier, cuya devoción inculcó y trajo el venerable Padre Kino, es por esto que San Francisco Javier tiene sotana negra y no habito, vestimenta propia de ciertas órdenes religiosas que en los franciscanos es un hábito de color café.

Arte: Daniel Robles

De los primeros evangelizadores del norte de México, sur de Arizona y parte de Baja California fueron los jesuitas, que por su formación y disciplina pudieron hacer presencia y asentarse en esta parte del mundo debido a la bravura de los habitantes nativos de la región.

Fue una labor sumamente difícil, a decir de los historiadores. Sin embargo, con su paciencia, su fe y su dedicación pudieron quedarse en la región. 

Por diversas razones políticas en un momento determinado no convino esta formación a quienes estaban en el poder y fueron expulsados de esta parte; fue cuando llegaron a suplir a esta orden los franciscanos y continuaron la labor. 

Es necesario conocer esto para entender el cambio de fecha. Además de las condiciones climatológicas, de los ciclos productivos, inicio de otoño, además de culturales. La vivencia de las personas de más edad coincide con el factor de lo del cambio de fecha por el clima frío de la región en el mes de diciembre, recorriéndose a octubre la celebración, que coincide con la celebración de San Francisco de Asís.

El Padre Kino, motivado por el amor a San Francisco Javier, crea en los pobladores de los asentamientos donde funda sus misiones, la devoción por este santo, en agradecimiento al solicitar su intervención y salvarlo de la muerte; en agradecimiento -también- agrega a su nombre Francisco.   

Esta enseñanza genera una tradición en las etnias de Sonora, Arizona y parte de Baja California, como son los mayos, guarijíos, los tohono, los yaquis, los seris y los pimas, quienes vienen a agradecerle o a pedirle un favor. 

Por la devoción de Eusebio Francisco Kino, misionero jesuita en Sonora, fue como llegó San Francisco Javier. Foto: Judith León

La manifestación de los creyentes es de sacrificio y festividad al mismo tiempo. Se acostumbran grandes “mandas” o sacrificios, variando desde las caminatas de varios puntos del estado de Sonora, a oraciones, Las Mañanitas, regalar alimentos, danzas diversas como la del Venado de yaquis y mayos, que, al ver sus presentaciones, se nota la diferencia en su interpretación; las cabalgatas, las tradiciones del pueblo tohono, con sus rituales.

La manda más común es la caminata que se inicia en la ciudad de Nogales, Sonora, desde la capilla dedicada a San Ramón, hasta la capilla dedicada a San Francisco.  Son aproximadamente 87 kilómetros. Algunos caminando otros en bicicleta, otros a caballo.


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Recuerdo cuando era niña que muchas personas ofrecían venir de rodillas desde la entrada norte de Magdalena, donde se junta la avenida Obregón con la Calle Niños Héroes, un tramo de varios kilómetros. 

Causaba conmoción ver las rodillas ensangrentadas de las personas, pero era tanta la fe que les daba fortaleza para hacerlo. Eso se empezó a restringir debido a las lesiones físicas por parte de quienes realizaban este tipo de sacrificio, hoy en día es poca la gente que entra de rodillas a la capilla. Participar en las guardias que se hacen en la capilla y organizados por la parroquia principal “Santa María Magdalena” es una experiencia donde aprende uno de la fe, de las necesidades diferentes, casos únicos y difíciles, casos que podemos considerar más leves de parte de los creyentes, quienes visitan al santo; los testimonios, hacen que el corazón se contagie de esa fe. 

Durante dos o tres años pagué una manda por favores recibidos a través de la intercesión de San Francisco, caminando desde la Capilla dedicada a San Ignacio de Loyola en San Ignacio, Sonora, con una distancia de ocho kilómetros. 

Durante la trayectoria, muchas personas como “manda” ofrecen agua, sueros vitaminados, analgésicos, pozole, menudo, tamales, burritos de frijoles, vendas, pomadas, es otro tipo de fiesta lo que se da en la trayectoria, otra diversidad que une a los creyentes. Confieso que era una tentación aceptar el ofrecimiento, pero pues cómo hacerlo si realmente se tenía poco tiempo y poco espacio recorrido, pero los aromas y la amabilidad de las personas es una atracción más.

En esta festividad, se mezcla lo religioso con lo pagano, de día la fe, de noche la fiesta. En años anteriores a la pandemia, y no es un hecho para presumir, sino un acto de mercadotecnia y de comercio, pero una de las principales productoras de cerveza mexicana, sacaba una edición especial en sus envases, alusiva a estas fiestas. Algunas personas los coleccionaban como un recuerdo preciado. En la noche impera el sonido de las bandas hasta 10 a menos de música sinaloense tocando al mismo tiempo, conjuntos norteños, todo esto preferentemente en la plaza vecina a la Plaza Monumental, calles aledañas y donde se pueda. 

Se ha llegado a contabilizar hasta 30 mil personas -o más- por noche, en especial la víspera y el día 4 de octubre si es fin de semana. En años anteriores, la mayoría de los puestos para venta de comida y de cerveza, eran por parte de pobladores de la ciudad; sin embargo, por cuestiones de ganancia, alguna administración municipal decidió “vender” la plaza a la cervecería y ya para muchos resultó que no pudieran pagar la renta por los espacios y la ganancia se redujo hasta el punto de resultar, por generar muy escasas utilidades, la ganancia era para dicha empresa.

Así que lo que antes era una época de prosperidad para Magdalena, se terminó; ahora se siente la falta de circulante después de la época de las fiestas. Son algunos giros de negocios que sí ven que se incrementan sus ventas como son los dedicados a la venta de alimentos, hospedajes, supermercados, entre otros.

La multiculturalidad se ve reflejada en esta época debido a las manifestaciones de fe que se dan, la afluencia y convergencia de diversas etnias, los extranjeros que se ven atraídos por el tipo de evento, los comerciantes venidos de diversos puntos del país, los locales, los turistas nacionales. Las personas originarias que en este lapso de tiempo visitan a sus familiares.

Se contabilizaron el 3 de octubre alrededor de 100 camiones de pasajeros estacionados en dos o tres calles en el punto sur de la ciudad. Muchas empresas turísticas ofrecen servicios de viajes de un sólo día o dos, con hospedaje incluido. Esto redunda en una gran afluencia de visitantes.

Los asistentes a la veneración y al festejo del santo patrono llegan en octubre, y todo el año. Foto: Judith León

Mi familia esperaba esta época porque era un período para generar ingresos y era cuando se trabajaba de sol a sol, desde fines de septiembre hasta fines de octubre. El Hotel Cuervo fue escenario de muchos artistas famosos, de orquestas y grupos musicales. El negocio incluía la renta de los cuartos, espacios para personas que acampaban, estacionamiento, baños. 

En la terraza del Cuervo se hacían los bailes familiares cada noche durante los ocho o 10 días que duraban las fiestas. Mis hermanos colaboraban con mi papá en la cantina con la venta de las bebidas. Mi mamá con un gran equipo de trabajo tenía un restaurante enseguida de la terraza y la cantina, estaba abierto las 24 horas.

Nos tocaba desde lavar platos, barrer, cocinar entre las múltiples tareas que se debían realizar. Todos ganábamos porque se nos pagaba por el trabajo. La mayoría de las veces me tocaba quedarme en casa a cuidar de mis hermanos más pequeños. Sin embargo; al crecer, recuerdo que me gustaba bailar, pero siempre a escondidas para que mis papás o mis hermanos no me vieran, porque decían que si lo hacía irían a sacarme de la pista. Como eran tantas las parejas que bailaban, podía uno darse la oportunidad de pasar desapercibido entre tantas personas. Era divertido. 

Todo esto ya pasó, los jóvenes no tienen idea de lo que fueron en otros tiempos las famosas fiesta de San Francisco. Hoy, si mis hijos fueran adolescentes y quisieran participar, creo estarían en situación de riesgo por la cantidad de personas que portan armas, además de la inseguridad que impera en la región. Pero aquí vemos que San Francisco es milagroso al no suscitarse situaciones de riesgo grave en los asistentes.

Otra cosa importante en estas fiestas es generar los servicios necesarios para los miles de visitantes que diariamente acuden a rendir su gratitud a San Francisco, desde servicios sanitarios, que son escasos; alimentación que aquí surge otra parte de las fiestas con los antojitos mexicanos que se venden; hospedaje, la Plaza Monumental se convierte en un zona de acampar, no quedando espacio para más carpas, casas de campaña, por lo que la gente duerme en las banquetas o cualquier espacio que se vea seguro. 

Se requiere de gran cantidad de personas para la seguridad pública, pues al conjuntar la fe con la fiesta se ocasionan disturbios al por mayor.  Se requieren también servicios médicos, de protección civil, del apoyo de los bomberos entre otros. Las escuelas detienen sus labores por cuestiones de seguridad, con anuencia de la Secretaría de Educación del estado. Los bancos de la localidad no trabajan el 4 de octubre.

Durante la semana de las fiestas, se hace necesario cerrar por completo el tráfico en las calles que forman el polígono del centro, pues es tanta la afluencia de personas y vehículos que se hace un caos vial; los autos y camiones se estacionan de tal forma que el espacio entre uno y otro de un extremo a otro de la calle es muy poco, que resulta en carros chocados, rallados, espejos rotos, vidrios quebrados.


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Las festividades de octubre y el culto a San Francisco Javier son fenómenos culturales, sociales, religiosos y populares que deben seguir estudiándose. Foto: Maritza Félix

Magdalena de Kino es un pueblo bendecido al analizar su historia, pues la fe llegó por parte de diversos misioneros, quienes impulsaron la agricultura y la ganadería, aprovechando los conocimientos, culturas y tradiciones de los grupos indígenas nativos.

La cuestión cultural merece ser analizada; incluso sin creer, resulta interesante visitar y vivir las Fiestas de Octubre de Magdalena, la fiesta en honor a San Francisco Javier.

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