Ciencia al servicio de las jóvenes generaciones: Una visita al centro de investigación física-química de Arizona State University (ASU)

Vladimiro Mujica es un científico venezolano, nacido en Caracas y graduado como químico en la Universidad Central de Venezuela en 1979. Después de obtener su doctorado en la Universidad de Uppsala en Suecia, fue becario postdoctoral en la Universidad de Tel Aviv en 1987. También ha sido director del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) en Venezuela.
Es uno de esos venezolanos que llena de orgullo al gentilicio al representar al país sudamericano en diversas conferencias a nivel internacional. También ha sido profesor visitante del Donostia International Physics Center y las universidades de Sao Paulo, Uppsala, París-Orsay, Tel Aviv, Northwestern, Marsella, Hamburgo y Granada.
“De las conferencias más importantes en las que he participado recientemente, está la Gordon Research Conference”, menciona con humildad Mujica. Este evento es uno de los congresos científicos más renombrados que abarcan la investigación de vanguardia en ciencias químicas, físicas y, posteriormente, biológicas, así como sus tecnologías relacionadas.
Desde 2009, este ilustre venezolano, además de ser profesor, lidera el laboratorio del grupo de investigación en físicoquímica teórica en Arizona State University (ASU), en el cual colabora con Mario Galante, físico teórico computacional, y Tarakeshwar Pilarisetty, profesor asociado de investigación en la Escuela de Ciencias Moleculares en ASU. “Tara viene de la India. Mario viene de Italia. Tara es el químico, Mario es un físico. Yo, estoy en medio de un químico teórico y un físico teórico. Así que soy un físico químico”, comparte sonriente Mujica al hablar de su equipo de labores científicas.


El impacto de la física química teórica
De acuerdo con la biografía de Mujica en el portal de ASU, sus intereses de investigación se centran en las áreas de química teórica, nanociencia, transferencia de electrones, energía solar, teoría de relajación cuántica y nanofotónica. Su trabajo en el laboratorio de Físicoquímica Teórica representa un importante aporte a la comunidad científica internacional. “Tenemos varias conexiones internacionales porque tema en el que hemos estado trabajando es un tema de frontera, que se ha vuelto muy importante en los últimos años”, declara el venezolano.
Agrega además que el enfoque está puesto en la conservación y gestión de la energía, la función biológica, la biología y la computación cuántica, la reacción química y la inteligencia artificial. Sobre esta última, agrega el profesor que juega un rol importante en su investigación, “a través de la herramienta conocida como machine learning”.
Las oficinas de este grupo de investigación internacional y multidisciplinario se encuentran localizadas en la facultad de Ingeniería de Arizona State University (ASU), cerca del edificio fundacional. En sus instalaciones cuelgan pizarras de acrílico con fórmulas escritas en marcador azul, reposan libros teóricos sobre diferentes ciencias, se encienden computadoras con grandes pantallas y deambulan anotaciones hechas a mano sobre incalculables hojas blancas.
Dentro de los próximos proyectos se encuentra la creación de un centro en el campus relacionado con la ciencia de la información cuántica molecular, que a palabras del propio Mujica girará en “cómo usar moléculas para todo lo relacionado con la computación cuántica . . . estamos muy entusiasmados con eso”. También señala que su trabajo consiste en impulsar ideas y que, en ese proceso interminable, encuentra una forma de mantenerse joven.

La ciencia, ¿fuente de la eterna juventud?
Sobre esta idea de que la práctica de la ciencia y la generación constante de ideas provee a los científicos de un espíritu curioso, como el de los jóvenes, Tarakeshwar Pilarisetty admite que celebra formar parte de este grupo de investigación porque tiene la oportunidad de estar en contacto con los jóvenes estudiantes, que enriquecen aun más su experiencias con sus distintas culturas: “Lo interesante de todo esto es que conoces a gente con orígenes muy diferentes, cosas muy diferentes, y eso realmente mejora tu experiencia de aprendizaje y mientras estamos aprendiendo nunca nos haremos viejos”.
Para Pilarisetty, las diferencias culturales enriquecen el trabajo investigativo, ya que permiten abordar un problema desde múltiples perspectivas. Añade que el interés por encontrar resultados supera las barreras e incluso el interés económico: “A pesar de nuestras diferencias, todos tendemos a trabajar juntos, eso me parece increíble y solo es posible en cualquier entorno universitario.”

Ha sido un enfoque diferente para Mario Galante, quien, tras su postdoctorado en la institución, ha encontrado una manera completamente distinta de practicar la ciencia. “Investigar en Europa es una cosa, lo hice durante 8 o 10 años, pero aquí he encontrado una manera distinta de ver las cosas, de abrazar otras culturas, de interactuar con la gente y de participar en diversos tipos de proyectos”, explica Galante, quien confiesa haber encontrado en la docencia una fuente interminable de conocimiento: “Me gustaría seguir una carrera académica porque siempre vamos a querer aprender más cuando buscamos cosas nuevas, cuando enseñamos y transferimos la información a otras personas”.

Se refleja en la mirada de los entrevistados una pasión por el trabajo y un gozo que va más allá del cargo que ocupan, e incluso más allá del resultado de sus investigaciones. “Lo que más me gusta es que me divierte mucho. Es un trabajo muy creativo. Es muy exigente y no tiene horario, pero como les mencioné anteriormente, es como hacer arte, pintar o escribir. O sea, tú encuentras una gran compensación en lo que haces”.
Según nuestros invitados, la ciencia tiene un carácter colaborativo que genera avances significativos. Tarakeshwar Pilarisetty lo expresa así: “la colaboración más interesante que encuentro es cuando personas de diferentes áreas desean lograr lo mismo desde distintos puntos de vista, y por eso todos trabajamos en un entorno interdisciplinario . . . Usamos matemáticas, informática, física y química; también abordamos biología y discutimos algunas aplicaciones médicas, por lo que es muy, muy dinámico. Además, citando a Marcel Proust, añadió que en la ciencia “siempre estás tratando de ver las mismas cosas viejas con ojos nuevos”.

La fuerza de la imaginación
El profesor Mujica cita a Einstein diciendo que “en la ciencia, más importante que el conocimiento es la imaginación”. Hace referencia a la pregunta constante y a la imaginación que guían al conocimiento para encontrar respuestas y dar paso a las ideas. “A nosotros, muchas de estas ideas se nos han ocurrido conversando”, concluye el químico venezolano sobre la necesidad de salirse de las rutinas para enfocarse en las soluciones.
Sobre este tema, Galante agrega: “La imaginación, la creatividad, el conocimiento siguen avanzando de la mano. Eso de mirar las cosas con ojos diferentes es conocimiento modificado”.
Finalmente, para Mujica, quien también es un férreo luchador desde el exterior por las libertades en su país de origen, miembro activo de diversas instituciones que reúnen y organizan a venezolanos en el mundo, su visión del impacto de su trabajo y el de toda la comunidad científica se funda en los cambios de pensamiento y evolución de las jóvenes generaciones: “Cuando tú tienes la oportunidad, por ejemplo, en un país como Venezuela, de reconstruir todo el entramado de generación de conocimiento, eso se traduce en que puedes educar mejor a los estudiantes, puedes atender mejor a la población, puedes dar mejores servicios, puedes hacer todo de una forma que involucra el conocimiento, es la sociedad del conocimiento, y aquí un ejemplo del impacto de trabajos como este”.

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