Alcohólicos Anónimos realiza una junta informativa hoy: “Con compañerismo y al compartir experiencias podemos encontrar la libertad del alcoholismo”

Este sábado, a las 4 de la tarde (hora de Arizona), el Grupo Comienzo de Alcohólicos Anónimos, en Phoenix, celebrará sus 31 años con una junta de información para familiares de personas afectadas por el alcoholismo, en la que se ofrecerán consejos para identificar la enfermedad y tratarla. Será en Methodist Church (3104 W Glendale Ave.) y, además de actividades para compartir en familia, se dará información sobre cómo identificar a una persona alcohólica, por qué es una enfermedad y cómo sumarse al Grupo Comienzo.
“Invitamos a que más familias puedan ir e identificar (la situación de alcoholismo), porque lamentablemente el individuo nunca se percata que tiene el problema, siempre es la familia”, señaló David R, del Grupo Comienzo, en declaraciones a La Hora del Cafecito☕, el programa de radio de Conecta Arizona. Quien no pueda asistir este sábado, el Grupo Comienzo funciona en 2811 N 39th Ave, Phoenix, tiene juntas diarias de 7 pm a 8:30 pm, y los teléfonos son 602.975.8562 y 602.957.7457 (más información, en Alcohólicos Anónimos Oficina Intergrupal Hispana).
También Manuel C, del mismo Grupo, recordó que, en la persona alcohólica, “el primer síntoma es la negación”, por lo que es clave la ayuda de la familia. “Somos una comunidad (Alcohólicos Anónimos) en la cual el primer requisito para que seas miembro es querer dejar de beber y el segundo es que te unas a través del compañerismo, del compartir experiencias, a través de la lectura, el aprendizaje, el apadrinamiento. Muchas cosas hacen que nos unamos y que podamos encontrar la libertad con el alcohol”, señaló.
Entrevistados en cabina de radio por Maritza Félix, directora y fundadora de Conecta Arizona, los representantes del Grupo Comienzo destacaron que “el dolor y el amor” son los principales impulsores que llevan a las personas afectadas por la enfermedad a vincularse a Alcohólicos Anónimos. Además, contaron sus historias personales de superación.

🎙️ En mi familia, tuvimos un tío que tenía un problema muy severo con la bebida y a todos alrededor de él nos tocó vivir todas sus etapas. Por eso para mí es muy importante hablar de las causas sociales que nos ayudan a entender, combatir, dejar de señalar y juzgar el porqué de tantas cosas y tratar de crear una red de apoyo para las personas que identifican, que saben, que a conciencia reconocen que tienen un problema con la bebida y también a sus familias, que son las que al final de cuenta se convierten en esa red de apoyo. A mi tío, en su momento, Alcohólicos Anónimos lo salvó, para él fue un salvavidas que alguien le tiró muchas veces, porque caía, volvía a salirse, lo volvían a atender y él volvía como a tratar de agarrar aire y luego se volvía a ahogar. Hubo un momento en el que este salvavidas lo logró llevar a puerto. Cuéntennos si quisieran compartir algún testimonio de ustedes o hablar del evento del sábado. Lo digo porque sé que a veces estas cosas son muy personales y no nos gusta compartirlas, a lo mejor tenemos esa parte privada.
David: “El alcoholismo es una enfermedad dictaminada por la Asociación Médica de Ginebra, Suiza, en 1951. Hoy estamos celebrando ya 31 años del Grupo en esta junta de información del sábado 20. Es una iglesia, invitamos a que más familias puedan ir e identificar (la situación de alcoholismo), porque lamentablemente el individuo nunca se percata que tiene el problema, siempre es la familia. Por eso, estamos brindando esta herramienta a la familia, para que pueda apoyar a su familiar y decirle: ‘mira, hay un grupo que cumple 31 años, ahí pueden ayudar a personas que tienen problemas de beber’. Lamentablemente, si me preguntas si llegué a Alcohólicos Anónimos porque yo identifiqué que tenía un problema, te digo que no. Quien tomó la decisión de buscarme ayuda, a los 22 años, fue mi madre. A esa edad quién va a decir que tiene problemas con su manera de ver, si piensa que tiene una juventud por delante y que toda la vida es pachanga y parranda. Pero en ese tiempo yo tuve algunas situaciones de lagunas mentales que no sabía que eran hasta que llegué a Alcohólicos Anónimos. En ese centro de rehabilitación donde me encerró mi mamá a los 22 años vi cómo mis compañeros compartían sus experiencias y fui identificando que yo también tenía ese problema. A esa edad pues qué va a decir uno ‘sí quiero’, uno piensa que tiene toda una vida por delante, pero gracias a esas experiencias que compartieron las personas que me recibieron pude identificar que yo tenía ese problema. El 26 de junio voy a cumplir ya 21 años en Alcohólicos Anónimos. La gente que me recibió me dijo: ‘David, estás joven y si te quedas con nosotros te vas a ahorrar de 15 a 20 años de sufrimiento que nosotros lamentablemente tuvimos que vivir; ahora te lo estamos compartiendo para que tú no vivas esas experiencias’. Y eso es algo que me ha agradado mucho de Alcohólicos Anónimos, porque en realidad es una forma de vivir muy diferente, muy alegre. Por eso hacemos estos eventos como el del sábado, donde vamos a tener brinca-brinca para los niños, pizza, pastel, comida, baile y, principalmente, la junta de información para que la audiencia pueda acompañarnos y decirle a ese familiar que Alcohólicos Anónimos está para brindarle una ayuda. Yo no quería dejar de beber, pero mi familia fue parte importante para que yo llegara a Alcohólicos Anónimos”.
🎙️ Y es algo muy difícil, porque a veces a la primera nadie le atina, ¿no? A veces nos cuesta más trabajo y las familias también se van desmoronando porque no saben cómo ayudar. ¿Este evento va a ser en español?
David: “Sí, va a ser en español”.

🎙️ También tiene mucho que ver la cultura, ¿no? Cuando, desafortunadamente en México, está mejor visto que alguien que no llega ni a los 15 años y ya le dicen “tómate la primera cerveza”; así lo vamos como motivando entre amigos, es algo cultural también. Manuel, cuéntanos sobre tu experiencia, ¿cómo llegaste a Alcohólicos Anónimos?
Manuel: “También llegué igual. Decías que tu tío pues se paraba y caía y se volvió a parar y volvió a caer. Bueno, en la enfermedad del alcoholismo, el primer síntoma es la negación: la gente niega que tiene un problema. El problema está en que, cuando la persona está iniciando su proceso de decadencia con el alcohol, dice ‘a mí no me la pagan, yo trabajo, me lo merezco, está bien, es una droga aceptada’. En Alcohólicos Anónimos, lo primero que hacemos es decirle a la persona que se acerca: investiga qué es una enfermedad. ¿Por qué el alcoholismo es una enfermedad? ¿Quién dictaminó ese hecho? ¿Por qué se está dando esto en mí? Y si hace dos, tres años no tenía ese problema, ¿ahorita por qué no puedo parar cuando bebo? Con todas esas preguntas y dudas, en Alcohólicos Anónimos, a través de la estancia, el conocimiento, la lectura de nuestros propios libros, nos damos cuenta de las características y rasgos de una persona que tiene problemas con su manera de beber. ¿Por qué? Porque la persona tiene que hacer un análisis al inicio y darse cuenta si cuando bebe alcohol le da lo mismo parar en el momento que él desee o que no puede y no para hasta totalmente embrutecerse de eso. Puede ser desde el primer momento que hace contacto con el alcohol, no necesariamente debe ser con 10 o 20 años (del problema). Muchos de nosotros nos dimos cuenta desde la primera ocasión que bebimos alcohol, por la situación de que se desata una compulsión física aunada a una obsesión mental. Dicen que eso es muy teórico, muy técnico, muy médico: no, es algo que los alcohólicos tenemos. Cuando hacemos ese clic con la bebida se desata esa compulsión. Un médico de Estados Unidos dictaminó esto como una alergia, que regularmente las personas alcohólicas la tienen, o sea, no es que se va adquiriendo con los años; es a través de la ingesta de alcohol que se desata esa compulsión. Eso fue lo que a mí me impactó cuando entré a Alcohólicos Anónimos”.
🎙️ A veces hay mucha resistencia, ¿no? ¿A ti también te mandó tu familia?
Manuel: “No, en mi caso yo me sentí totalmente desmoralizado. Si yo hubiese tenido algo con que atentar contra mi vida, lo hubiera hecho”.
🎙️ Una cruda moral muy grande.
Manuel: “Espantosa”.

🎙️ Eso me tocó a mí en lo personal con la familia: mi tío no quería, o sea, para él todo estaba bien, todo se iba a solucionar, él controlaba, ese era un sentimiento. ¿Cómo le hacen las familias que tienen un ser querido que está todavía en esta negación, diciendo ‘no, yo lo controlo, la bebida no me controla a mí, yo la controlo a ella’? ¿Cómo le hacen para llevarlos, por ejemplo, a este evento del sábado y empezar a cambiar el rumbo de las cosas?
David: “En mi experiencia, una de las cosas que también empezó a identificar mi madre y buscó información es que le decían: ‘mire, si David ya despierta el domingo y se siente como con esa cruda moral, entonces puede que tenga un problema, puede que a lo mejor necesite estar aquí, venir a las reuniones y usted puede apoyarle’. Yo fui dándome cuenta de estas cosas cuando ya estaba en el grupo, cuando al escuchar a los compañeros decía ‘oh, sí, yo también bebía cuando no quería beber’. Y luego al domingo para lunes ya me arrepentía porque ‘otra vez dije que ya no iba a volver a hacer’ y volvía a pasar lo mismo. O estaba con esa fuerza de voluntad de decir no, no lo voy a hacer, porque a veces mi madre estaba a las 3, 4 de la mañana despierta, llorando, esperándome y yo, alcoholizado, llegaba y le decía ‘ya pues duérmase, qué le importa mi vida, qué tanto tiene que estarme cuidando, ya tengo 22 años’, como si estuviera muy grande, ¿no? Parte de mi experiencia fueron las cosas que me fueron pasando. En una ocasión mi mamá se empezó a sentir mal porque le pusieron una inyección y me acuerdo que en esa ocasión se cayó en mis brazos a media calle y le pedí a Dios: ‘Dios mío, sálvamela, si me la salvas te juro que para la siguiente semana ya nunca más vuelvo a beber’. Llegó el taxi, la llevamos al hospital, le pusieron una inyección y los doctores dijeron: ‘5 minutos más y tu mamá ya no lo hubiera contado’. Yo dije eso de corazón: ‘Dios mío, si la salvas, te juro que ya no la vuelvo a hacer enojar’, porque yo la hacía enojar llegando en ese estado (de alcoholismo). Y para el jueves, viernes, se me olvidó, pero por mi conciencia cuando bebía ya no bebía igual. Decía: ¿cómo puede ser posible que lo esté haciendo si de adentro del alma, del corazón, le dije a Dios que si salvaba a mi mamá ya no le iba a hacer enojar y ya no iba a llegar en ese estado? Lo juré por la vida de mi madre. Por mi conciencia, ya no bebía igual. Entonces ahí dije: ¿quién soy? Lamentablemente el alcohol te transforma. Esa es parte de mi experiencia”.
🎙️ Qué terrible. Manuel, ¿qué consejo le darías a las familias o personas que ya están haciendo clic, para que puedan asistir al evento de Grupo Comienzo?
Manuel: “Nosotros tenemos un principio de atracción más que de promoción. Tratamos de que, a través de nuestras conductas como ciudadanos, como seres humanos comunes, corrientes, que estamos integrados en la sociedad, se den cuenta que vale la pena intentarlo. Sabemos que un alcohólico en un estado crónico es muy complicado que quiera recibir la ayuda. Nosotros sugerimos a la familia que espere a tenerlo en un momento de caída o depresivo para que pueda hablar con él, no cuando la persona tiene la seguridad de que el problema no es el alcohol y dice ‘es que si mi patrón me comprendiera, si mi esposa no me estuviera exigiendo demasiado, si mis hijos me quisieran de veras, yo no bebería de esta manera’. Eso es lo que el alcohólico tiene en la cabeza. ¿Cómo podemos incitarlo o invitarlo a que se integre a una comunidad? Pues solamente con su sufrimiento. Tenemos dos disciplinarios, que suenan duros y fuertes: el dolor y el amor. El dolor: una persona que no ha sufrido lo suficiente con el alcohol va a ser muy complicado que llegue a nuestra comunidad. El otro disciplinario es el gran amor: probablemente cuando empiece a surgir amor hacia él mismo, hacia la vida, sus hijos, va a poder ingresar y estar en un grupo para buscar una recuperación. Antes es imposible. A mí me reclama mucho mi esposa: ‘yo siempre te pedí que dejaras de beber y tú que dices que soy todo tu querer no lo hiciste, pero llegan estos señores (Alcohólicos Anónimos) con un programa que ni conoces y con ellos logras dejar de beber, es que no me querías lo suficiente’. Y no, lo que pasa es que vivimos en una comunidad (Alcohólicos Anónimos) en la cual el primer requisito para que seas miembro es querer dejar de beber y el segundo es que te unas a través del compañerismo, del compartir experiencias, a través de la lectura, el aprendizaje, el apadrinamiento. Muchas cosas hacen que nos unamos y que podamos encontrar la libertad con el alcohol”.
🎙️ Eso es bien importante porque es crear esa comunidad, por eso son alcohólicos anónimos, porque lo que se queda ahí es como en un cono de silencio, para poder compartir, rebotar ideas, experiencias, opiniones.

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.
Plumas invitadas de Conecta Arizona

