Menos niños en la frontera, pero más bajo custodia de ICE: el cambio silencioso en la detención de menores migrantes

Crédito: AP
Tucson, Arizona. – Cada vez más niños migrantes están pasando días, y en algunos casos semanas, bajo custodia de autoridades migratorias dentro de Estados Unidos, una situación que vuelve a poner en el centro del debate el impacto de la detención en menores y familias.
Datos citados por The Marshall Project indican que entre enero y octubre de 2025 cerca de 3,800 menores inmigrantes estuvieron bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés). En alrededor de 1,300 casos, los niños permanecieron detenidos por más de 20 días, en un contexto marcado por la reapertura de centros de detención familiar y el aumento de la capacidad para retener a familias migrantes en el país, como lo explica a Conecta Arizona el abogado Héctor Quiroga.
El caso de Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de cinco años detenido junto a su padre por autoridades migratorias, desató indignación y protestas contra las tácticas de ICE. Para muchos, la imagen del menor bajo custodia de una agencia dedicada históricamente a la deportación de adultos se convirtió en un símbolo inquietante.
Pero el caso de Liam podría no ser un hecho aislado. Datos recientes y análisis de especialistas en leyes migratorias sugieren que su detención refleja una tendencia más amplia: un aumento sostenido de niños y familias inmigrantes retenidos por ICE dentro del territorio estadounidense.
Durante décadas, el sistema migratorio de Estados Unidos funcionó bajo un principio claro cuando se trataba de menores: los niños no debían permanecer por largos periodos bajo custodia migratoria. Cuando un menor era detenido, el proceso activaba un protocolo que involucraba a varias agencias federales.
Primero intervenía el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que identificaba al menor y evaluaba su situación. Si el niño no podía ser devuelto de inmediato a su país de origen, debía ser transferido en un plazo máximo de 72 horas al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), a través de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR). Allí, el objetivo era mantener a los menores en refugios o casas de acogida el menor tiempo posible mientras se buscaba reunirlos con un familiar o patrocinador.
Sin embargo, ese engranaje institucional diseñado para que los niños migrantes permanecieran el menor tiempo posible bajo custodia migratoria parece estar cambiando.

El giro de ICE en el interior del país
Durante años, el discurso oficial sostuvo que los menores migrantes quedaban bajo la custodia de agencias de protección infantil, mientras ICE concentraba su labor en adultos con procesos migratorios pendientes. Sin embargo, datos recientes, demandas judiciales y reportes de organizaciones civiles indican que la agencia ha asumido un papel cada vez más activo en la detención de familias y menores.
Este cambio coincide con una paradoja: mientras las cifras de la Patrulla Fronteriza muestran una disminución en el número de menores no acompañados encontrados en la frontera, el número de niños detenidos dentro del territorio estadounidense ha comenzado a crecer.
La disminución de cruces fronterizos ha desplazado el control migratorio hacia el interior del país, donde ICE, históricamente enfocada en adultos, ahora detiene y procesa a familias y menores durante operativos migratorios internos.
Según especialistas, este cambio marca un punto de quiebre en la forma en que se aplica la política migratoria estadounidense.
El marco legal y el Acuerdo Flores
La detención de menores inmigrantes en Estados Unidos está regulada por el Acuerdo Flores, un pacto judicial vigente desde 1997 que establece estándares mínimos para el trato de niños bajo custodia del gobierno.
El acuerdo exige que los menores sean liberados a familiares o adultos responsables lo antes posible y que, si deben permanecer detenidos, lo hagan en condiciones seguras y adecuadas para su edad. También establece acceso a agua potable, alimentación adecuada, atención médica de emergencia, supervisión constante y contacto con familiares.
En general, el acuerdo ha sido interpretado como una limitación para que los menores no permanezcan bajo custodia migratoria por más de 20 días.
No obstante, documentos judiciales recientes indican que sectores del gobierno consideran que este acuerdo es obsoleto y que debería ser revisado.
El regreso de los centros de detención familiar
El debate se intensificó tras la reapertura en 2025 del South Texas Family Residential Center en Dilley, Texas, un complejo con capacidad para albergar hasta 2,400 personas que había sido cerrado en 2021.
El centro, operado por la empresa privada CoreCivic, fue inaugurado originalmente durante la administración Obama para manejar detenciones familiares relacionadas con cruces fronterizos. Durante el gobierno de Joe Biden su operación fue suspendida como parte de políticas que buscaban reducir la detención de menores.
Sin embargo, con el regreso de Donald Trump a la presidencia, el centro fue reactivado. A diferencia de etapas anteriores, investigaciones recientes indican que muchas de las familias enviadas a Dilley ya vivían dentro de Estados Unidos, con hijos escolarizados y redes comunitarias establecidas.
Un análisis de la organización ProPublica basado en visitas al centro, entrevistas y cartas escritas por niños detenidos describe un ambiente de ansiedad, deterioro emocional y estancias prolongadas.
Niños y adolescentes relataron haber sido sacados de sus escuelas y comunidades tras operativos migratorios de ICE dentro del país.
Un sistema diseñado para adultos
Especialistas en derecho migratorio advierten que el problema no se limita al número de menores detenidos, sino al tipo de instalaciones donde permanecen.
Los centros de detención de ICE fueron diseñados originalmente para adultos y para procesos de deportación, no para la protección o el cuidado de menores.
El abogado Quiroga señala que, aunque la ley permite la detención de menores en ciertas circunstancias bajo la Immigration and Nationality Act, esta medida debería ser siempre la última opción.
“La detención de menores debe ser excepcional y por el menor tiempo posible. No se trata sólo de quién custodia a los niños, sino de cómo y por cuánto tiempo”, explicó Quiroga.
Las cifras que muestran el cambio
Datos del TRAC Immigration confirman el crecimiento del sistema de detención migratoria. Con corte al 25 de enero de 2026, 70,766 personas permanecían bajo custodia de ICE.
Del total, el 74.2 % no tenía antecedentes penales. Entre quienes sí presentaban condenas, predominaban delitos menores, como infracciones de tránsito.
Las detenciones se concentran principalmente en estados que albergan grandes centros migratorios, como Texas, Louisiana, California, Florida y Georgia.
Texas encabeza la lista con más de 18,000 personas detenidas y alberga varios de los centros donde organizaciones civiles han documentado retenciones de familias migrantes.
El debate sobre los derechos de la infancia migrante
Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido sobre posibles impactos psicológicos en niños detenidos, así como sobre problemas relacionados con atención médica, alimentación y acceso a representación legal.
Recortes presupuestarios recientes también provocaron que unos 26,000 menores no acompañados perdieran acceso a asistencia legal en sus procesos migratorios.
Autoridades migratorias han rechazado las acusaciones y sostienen que los centros cumplen con estándares humanitarios y que las demoras en los procesos responden a problemas logísticos o médicos.
Sin embargo, para defensores de derechos de la infancia migrante, el problema central no es sólo la detención en sí, sino la normalización de estancias prolongadas en instalaciones diseñadas para adultos.
En este contexto, el caso de Liam Conejo Ramos se ha convertido en una señal de alerta para expertos y organizaciones civiles.
Los datos y testimonios recogidos en distintas investigaciones apuntan a una paradoja creciente: menos niños cruzando la frontera, pero más menores detenidos por ICE dentro del país.
Para muchos analistas, la pregunta de fondo ya no es sólo cuántos niños están siendo detenidos, sino por qué una agencia enfocada históricamente en deportaciones de adultos está asumiendo cada vez más esta responsabilidad.
Las consecuencias de este cambio en la política migratoria estadounidense, advierten expertos, apenas comienzan a hacerse visibles.

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.
Plumas invitadas de Conecta Arizona

Comentarios (0)
No hay comentarios en esta publicación.