En Phoenix, homenajearon a navajos que utilizaron su lengua para proteger secretos militares durante la Segunda Guerra Mundial, entre ellos un veterano de 101 años

Por WUFEI YU, Associated Press.
PHOENIX (AP) — Todas las miradas estaban puestas en Thomas H. Begay, transmisor de códigos navajo. El veterano de 101 años saludó militarmente mientras sonaba el himno nacional el viernes, dando inicio a una jornada de reconocimiento en su honor y en el de los otros reclutas navajos que utilizaron su lengua materna para proteger secretos militares durante la Segunda Guerra Mundial.
Begay, uno de los dos últimos transmisores de códigos (Code Talkers) que quedan con vida, realizó el largo viaje desde su hogar en la Nación Navajo hasta el Capitolio del Estado de Arizona para asistir al evento. Estuvo acompañado por familiares y decenas de descendientes de otros transmisores de códigos.
“Estoy increíblemente orgulloso”, dijo Begay, sentado en una silla de ruedas y vistiendo una gorra adornada con insignias y una camisa dorada que lucía parches militares y sus cintas de condecoración. “Usamos nuestro idioma en la Segunda Guerra Mundial y ganamos las batallas”.

El Cuerpo de Marines reclutó a más de 400 navajos durante la Segunda Guerra Mundial para transmitir información confidencial utilizando su idioma, que por aquel entonces carecía de forma escrita. Fue el programa de transmisión de códigos más grande de las fuerzas armadas en esa época. En 2021, Arizona se convirtió en el primer estado en adoptar el Día de los Transmisores de Códigos Navajo como festividad estatal.
Entre 1942 y 1945, enviaron miles de mensajes secretos sobre tácticas de batalla y movimientos de tropas enemigas, utilizando el mismo idioma que Begay hablaba mientras crecía y pastoreaba ovejas en la Nación Navajo. En última instancia, los transmisores de códigos ayudaron a salvar las vidas de miles de soldados aliados.
El programa permaneció en secreto durante décadas y, en 1982, el presidente Ronald Reagan firmó una proclamación que designaba el 14 de agosto como el día oficial para honrar a los transmisores de códigos navajos y a todos los nativos americanos que sirvieron en la guerra.
“Estados Unidos estaba siendo derrotado. Sin ese código, el curso de la guerra podría haber sido diferente”, afirmó Dawn Manuelito, nieta de uno de los 29 primeros transmisores de códigos navajos que desarrollaron dicho código. “Nuestro idioma salvó a este país”.

Los soldados navajos estaban obligados a guardar secreto
Cuando los transmisores de códigos fueron licenciados tras la guerra, no podían contarle a nadie sobre su misión. El programa permaneció clasificado hasta 1968; posteriormente, se iniciaron gestiones para reconocer formalmente a los soldados por sus contribuciones.
En 1971, el presidente Richard Nixon envió una carta de agradecimiento al Consejo Tribal Navajo. Los veteranos Code Talkers participaron en el desfile del bicentenario en Washington en 1976, y una resolución conjunta del Congreso dio lugar a la proclamación de Reagan.
En la proclamación, Reagan también reconoció que miembros de las tribus choctaw, chippewa, creek, sioux y otras utilizaron sus lenguas tribales como códigos eficaces en el campo de batalla durante las dos guerras mundiales.
Según el Museo Nacional del Indígena Americano, miembros de al menos 20 tribus participaron en los programas de transmisión de mensajes codificados (code talking).
Durante la Segunda Guerra Mundial, más de 40,000 hombres y mujeres nativos americanos se alistaron en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Entre los cientos de transmisores de códigos desplegados, los comanches participaron en operaciones en Europa, incluida la invasión del Día D en la Francia ocupada por los nazis.

Defensores de la causa trabajan para mantener vivo el legado
Tras la orden ejecutiva del presidente Donald Trump de poner fin a los programas federales de diversidad y equidad, el Departamento de Defensa eliminó miles de páginas que honraban las contribuciones de mujeres y grupos minoritarios, incluidos los transmisores de códigos navajos y otros veteranos nativos americanos.
Las tribus condenaron la medida. El Pentágono restauró algunas páginas web, alegando que el material sobre los transmisores de códigos navajos había sido eliminado por error.
“Dejaron sus hogares, sus rebaños y a sus seres queridos para servir al país. Regresaron a casa y la mayoría padece trastorno de estrés postraumático, como mi padre. Aun así, siguieron haciendo lo mejor que pudieron, y la administración Trump los borró del mapa”, declaró Ronald Begay, de 70 años, hijo mayor de Thomas H. Begay. “Es algo que hace hervir la sangre”.
Laura Tohe, poeta laureada de Arizona e hija de un transmisor de códigos navajo, relató que su padre asistió a un internado donde se castigaba a los alumnos por hablar sus lenguas nativas. Sin embargo, cuando se alistó en los Marines, según Tohe, le informaron a él y a otros hombres que el Ejército utilizaría su lengua para crear un código.
“Es una enorme contradicción”, dijo Tohe. “A pesar de la complicada y oscura historia y relación que tenemos con Estados Unidos, estos hombres estuvieron dispuestos a dar un paso al frente porque muchos de ellos sentían que era su responsabilidad servir”.
No existe un museo dedicado a honrar a este grupo. Los intentos de construir uno en la Nación Navajo no han prosperado.
Funcionarios de Nuevo México anunciaron el viernes que el estado invertiría 20 millones de dólares en un museo en Farmington.

Solo quedan dos operadores de código navajos
Thomas H. Begay creció hablando únicamente navajo con sus padres. A los 13 años, al igual que muchos operadores de código nativos americanos, aprendió inglés cuando fue enviado a un internado.
Begay dejó el Cuerpo de Marines en 1946 y se unió al Ejército de Estados Unidos un año después. Trabajó como especialista en comunicaciones y fue paracaidista durante la Guerra de Corea. Esa experiencia lo convenció de dejar el servicio militar en 1953.
El otro operador de código navajo superviviente es Peter MacDonald. Se alistó en el Cuerpo de Marines a los 15 años; como era dos años menor de la edad requerida, mintió sobre su edad.
Tras la guerra, MacDonald trabajó como ingeniero para un contratista de defensa y, con el tiempo, se convirtió en un político poderoso y controvertido en la Nación Navajo. En noviembre de 2017, MacDonald se reunió con Trump en el Despacho Oval, junto con otros veteranos de la Segunda Guerra Mundial, y compartió la historia de los operadores de código navajos.

——
La periodista de Associated Press Savannah Peters contribuyó a este artículo desde Albuquerque, Nuevo México.

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.
Plumas invitadas de Conecta Arizona
Comentarios (0)
No hay comentarios en esta publicación.