Emilia Arellano estudiará en Estados Unidos; lleva curiosidad, emoción y una mayonesa McCormick

Faltaban tres días para que iniciara su viaje de intercambio estudiantil, cuando Emilia Arellano Madero pensaba qué meter a sus maletas. En ese tiempo, hizo una pausa para conversar con Conecta Arizona.
Por tres semestres, formará parte de un programa de movilidad de doble titulación. En Hermosillo, inició su carrera de mercadotecnia en la Universidad de Sonora; cuando leas esta nota ella estará conociendo el campus de la Western New Mexico University, donde estudiará Administración de negocios, lejos de casa, fuera de su país, con metas, aspiraciones y sueños.
Compartió que se interesó en hacer un intercambio, o movilidad, desde la primera semana que inició su carrera universitaria; se enteró de este tema porque fue abordado en una junta de inducción. Desde entonces comenzó a investigar; transcurrieron dos años desde que comenzó a informarse y se concretó la visa, la inscripción y el traslado.
Recordó que lo primero que tuvo que hacer fue renovar su pasaporte, realizar el trámite de la visa F1, conocida como “de estudiante” (porque ya tenía de turista), conseguir un seguro médico y comprobar con documentación que conoce el idioma y que tiene la capacidad para formar parte de esta experiencia estudiantil.

Comentó que hizo este trámite con una agencia, algo que no recomienda hacer porque resultó muy sencillo. La decisión la tomó por los cambios que se anunciaban en materia migratoria por parte del gobierno de Estados Unidos.
La convocatoria se abrió en marzo y en alrededor de cuatro meses, los estudiantes que iniciaron este trámite, como Emilia, se enfrentaban a los cambios, a la incertidumbre de pensar y saber si podrían ir o no; hubo -incluso- problemas de hackeo y no había acceso al sistema por lo que no era posible recibir las cargas de aceptación, conduciéndolos a prórrogas.
Después, se suspendió la emisión de visas para estudiantes y despertó la inquietud de contratar una agencia para que la orientara con el procedimiento. La visa F1 estuvo lista dos semanas antes de emprender el viaje.
Lo que siguió fue otro momento de estrés porque, en su caso, sí se aplicó la petición de sus redes sociales para ver el contenido.
“Es algo que suena muy sencillo, pero yo tenía miedo, porque mis valores no se alinean con los de los políticos de Estados Unidos, no se alinean con los de Trump, yo he compartido muchas cosas pro palestina, soy feminista, acabo de ir a un congreso sobre cambio climático”.
Estas eran algunas de las preocupaciones de Emilia respecto a la aprobación de su visa, en el consulado, dijo, tuvo conversación con personas normales; le preguntaban si le habían hecho observaciones que la incomodaran. Otros pensamientos que tenía se relacionaban con la forma en la que la irían a recibir.
Llegó bien y en su primer día en Nuevo México ha estado bien. Antes de marcharse de casa tenía conocimiento de que hay muchos estudiantes de ascendencia latina; estaba pendiente que conociera a sus roomies en persona.

En momentos que han sido complicados para los estudiantes extranjeros en Estados Unidos, Emilia tiene la expectativa de aprender a vivir sola, en el sentido de manejar sus finanzas, estudiar y trabajar; si, en Hermosillo, como estudiante, llegó a tener dos trabajos, cree que con cinco clases por semestre podría dividir su tiempo entre el aprendizaje y la actividad laboral, que podría ser dentro de la universidad, ya que aplicó para trabajar ahí.
“Para la edad que tengo (21 años) soy muy buena. Creo que sí tengo mucha experiencia en la mercadotecnia”.
¿Qué extrañará de México?
Aunque no había empacado al momento de la entrevista, Emilia sabía que llevaría mucha ropa porque estará en un clima frío. Su colección de postales, algunos recuerdos pequeños para decorar, fotos y una mayonesa McCormick.
“Es muy importante para mí y para mi dieta. Es la mejor mayonesa. Hasta Pedrito Sola lo sabe”.
¿Y qué piensas que vas a extrañar de México viviendo en Estados Unidos?
“Pues principalmente la gente que está aquí, a mi novio, a mis amigos, a mi familia, voy a extrañar la comida, porque ya de hecho nos advirtieron que la comida de allá, pues es comestible, pero no está buena. Voy a extrañar a mis mascotas, y voy a extrañar hablar en español la mayor parte del tiempo”.
Mensaje para los jóvenes que quieran estudiar en el extranjero
Emilia Arellano es una mujer privilegiada, que toma los retos y oportunidades que se ponen frente a ella, por eso, su mensaje para los jóvenes que desean estudiar fuera de su país es que lo hagan, y que trabajen porque es muy importante: “Uno piensa que no, y no es justo en este sistema capitalista, pero siempre tener la experiencia y conocer gente abre muchas más puertas que solo estudiando”.
También recomienda buscar otros países, no sólo Estados Unidos; en su caso, por ser estudiante de la Universidad de Sonora, su estadía será casi gratuita, pero piensa que hay que aplicar a todo lo que se presente.
Dijo además que los jóvenes no deben temer a retrasarse un año en los estudios, por eso no buscan intercambios, o eligen carreras que no son lo que desean por no perder tiempo o no tener dinero. Eso ayuda a abrir sus horizontes, a tener nuevas experiencias.
Después del año y medio que estará de intercambio, podría considerar volver a México y, a futuro, estudiar una maestría en otro país. Podría ser Canadá, Australia, Irlanda, para lograrlo estudia francés, italiano y alemán. Su idea es aprender y aplicar sus conocimientos de regreso en Hermosillo.

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