“En agosto nos vemos”, la esperada novela póstuma de Gabriel García Márquez, una metáfora a la libertad

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Portada del libro En agosto nos vemos, de Gabriel García Márquez, con ilustración de David de las Heras (Imagen: Centro Gabo en Facebook).

Hola amigos de Conecta Arizona, soy Celia Ramos. Sí, tal vez noten mi voz un poco más ronca en medio de un resfriado, pero aprovecharemos la magia de la edición y la conveniencia de la distancia para hacer la entrega de este #EspressoCultural en medio de remedios y tes, pero sobre todo de una lectura que realicé este fin de semana y que hoy les vengo a compartir.

Este año es sin duda significativo para quienes amamos la literatura de Gabriel García Márquez. El 2024 marca el décimo aniversario de la muerte del autor, quien ganó el Premio Nobel de Literatura de 1982 por su obra Cien años de soledad. El 6 de marzo, coincidiendo con el 97 aniversario de su nacimiento, se publicó En agosto nos vemos, la esperada novela póstuma del legendario escritor colombiano. La publicación de esta obra ha generado intensos debates, en parte porque, según explican sus hijos en el prólogo, el texto fue desarrollado mientras el autor experimentó un declive en sus facultades mentales.

La primera vez que se supo de la existencia de esta obra fue el 18 de marzo de 1999 en el Foro “La fuerza de la creación iberoamericana”, celebrado en la Casa de América, donde García Márquez leyó las primeras páginas del libro. En una crónica publicada en El País con esa misma fecha, la periodista Rosa Mora compartió un fragmento, aumentando la anticipación entre los seguidores del autor.

Sin embargo, el proyecto quedó inconcluso y archivado tras la muerte de García Márquez, quien expresó su deseo de que la novela fuera destruida. La decisión de sus hijos de publicar la obra 10 años después ha sido objeto de controversia, aunque es probable que, de haber seguido las instrucciones del autor, también habrían sido fuertemente criticados por destruir un patrimonio global.

Pero, como en este mundo los que ordenan son los vivos, hoy podemos devorar este legado literario de seis capítulos en una sola sentada. Será una decisión personal abordarlo desde el prisma de quienes evalúan toda su producción a la luz de 100 años de soledad o El amor en los tiempos de cólera, o bien iniciar la lectura con la intención de explorar la evolución creativa del autor. No obstante, habrá que enfrentar la culpa insinuada en el prólogo, que sugiere que su publicación es un acto de traición al anteponer el placer de los lectores a los deseos del propio García Márquez, añadiendo una complejidad ética y emocional a la experiencia.

Ahora sí, vamos a la historia.

Arte: Daniel Robles.

En agosto nos vemos narra la historia de Anna Magdalena Bach, una mujer de 46 años, casada durante 27 años. Se casó sin haber culminado sus estudios de Artes y Letras, siendo virgen y sin haber tenido otros novios. Tiene dos hijos y, en apariencia, su matrimonio va muy bien. Cada año, Ana Magdalena toma un transbordador para visitar la isla donde está sepultada su madre. Ha repetido este viaje cada 16 de agosto a la misma hora, con el mismo taxi y la misma florista, para colocar un ramo de gladiolos frescos en la tumba de su madre. Sin embargo, en uno de esos viajes tiene relaciones sexuales con un desconocido, que la deja desconcertada con un gesto al marcharse. A partir de entonces, la protagonista transforma este viaje anual en un paraíso efímero, una exploración de su libertad y sexualidad, buscando en cada agosto un nuevo amante, que la lleva a escenarios inesperados. He de confesar que la trama planteada no me parecía atractiva, sin embargo, al recorrer su prosa ya no lo pude soltar.

Ana Magdalena es un personaje muy distinto a las otras mujeres en las obras de García Márquez. Recomiendo tomar nota, ya que en toda esta novela hay referencias a libros, autores y obras musicales. Ana Magdalena Bach lee Drácula de Bram Stoker en el primer agosto, y continúa con El extranjero de Albert Camus, El viejo y el mar, El lazarillo de Tormes, Antología de cuentos fantásticos de Borges. Escucha también en su primer agosto sexual el Claro de Luna de Debussy y, en los siguientes, desde Mozart hasta Celia Cruz, entre otros.

En agosto nos vemos es una metáfora a la libertad, una obra corta pero llena de símbolos que podrían pasar inadvertidos en una sola lectura; habría que releer al ritmo sensual de la música a la que hace referencia. El humor y la picardía se asoman en sus letras y la pluma de Gabo cierra magníficamente con su sello de realismo mágico.

No son las frases largas a las que nos tenía acostumbrados, pero su narrativa nos envuelve en la musicalidad que impregna cada uno de los personajes y las escenas.

Aunque no alcanza el esplendor de sus obras más importantes, es una obra menor, pero entretenida, cargada de simbolismo que nos invita a cuestionar la realidad reflejada en nuestros espejos.

En el prólogo, Rodrigo y Gonzalo García Barcha, hijos de Gabriel García Márquez, apelan al perdón de su padre a través de sus lectores: “Si ellos lo celebran, es posible que Gabo nos perdone. En eso confiamos”.

Ahora, este legado queda en manos de los lectores y del tiempo.

¿Y tú, ya lo leíste?


🎙️ Puedes escuchar #EspressoCultural a continuación:

Arte: Daniel Robles.

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Autor(a)

Celia Montoya es comunicadora y actriz, originaria del estado de Sinaloa, México. Fue conductora de Radio en Tecate Baja California en la estación 88.5fm. Reside en Phoenix, Arizona, desde 2004.

Estudió Negocios en el Phoenix College en Arizona. Formó parte de la organización Toastmasters Internacional, donde además de desarrollar habilidades para comunicar fungió como vicepresidente de relaciones públicas en dos grupos, La Voz de Oro y Los Empresarios Toastmasters.

Es instructora en Fuerza Local, una organización sin fines de lucro, donde imparte clases de comunicación, hablar en público y servicio al cliente. En sus ratos libres le gusta escalar montañas, escuchar podcast, leer y escribir. Desde 2017, forma parte del grupo de poesía y literatura El Llano en Llamas.