Entre hilos y letras, Guillermo promueve la lectura y mantiene la tradición del bordado mexicano en una biblioteca pública de Hermosillo

📷 Fotos: Judith León
Guillermo Valenzuela Mendoza es un incansable e innovador promotor cultural y de la lectura, en la biblioteca Rafael V. Meneses, de la colonia Modelo en Hermosillo, encontró una gran oportunidad de desarrollar su talento y ser acompañante de personas que buscan y han encontrado un espacio para hacer terapia ocupacional, y creativa.
Todos los jueves, alrededor de las 10:00 de la mañana, el mediador de lectura y bibliotecario, desde hace 23 años, encabeza una reunión que surgió por iniciativa personal durante la pandemia de Covid-19. “Todos estábamos haciendo muchas cosas en línea y se me ocurrió empezar a bordar con la técnica de Tenango”, explicó.
El bordado de Tenango es característico del estado de Hidalgo, México, y consiste en elaborar diseños con colores vibrantes de flora, fauna y aspectos de la vida cotidiana.
Al levantarse la pandemia, en todo el mundo, millones de personas retomamos la vida cotidiana, con conocimientos nuevos y habilidades desarrolladas, algo que Guillermo quiso compartir. Para él, esta actividad no es un curso, tampoco un taller, es un club, conformado en su mayoría por mujeres que conviven y comparten sus conocimientos manuales, se acompañan y dan puntadas al tiempo que toman café, se conocen y leen o escuchan lecturas relacionadas con lo que están trabajando.

El entrevistado comentó que cada mes trabajan en retos. Algunas de las asistentes tienen conocimientos de bordado, mientras que otras acuden con la inquietud de aprender. Juntos, comparten lo que se convierte en una terapia y una pasión. Aunque bordar es una actividad tradicional para las mujeres, en México, comenta Guillermo, ocasionalmente han llegado hombres. “Yo digo que somos adultos menores”, especificó.
La entrevista se realizó unas semanas antes del tradicional Día de Muertos en México, es por ello que, además de la lectura y el bordado, las asistentes aprendieron a hacer flores de papel, amarillas, blancas y moradas, que pueden usar en la decoración de sus ofrendas, o en cualquier temporada, todo depende del color, el tamaño y la intención. El líder del club les comparte tips básicos desde el tipo de corte del papel y los mejores materiales para que las flores queden resistentes.
Algunas de las bordadoras que asisten al club conocen la tradición desde sus abuelos, sus mamás, en sus familias se ha heredado esta labor manual. Puede haber muchas técnicas, pero son dos o tres puntadas, las básicas, las que predominan para lograr increíbles creaciones.
Guillermo explicó: “podemos hacer maravillas con el bordado. Empezamos con telas que están pintadas, de las que venden en las mercerías; después, cada persona encuentra y aplica su estilo.
Al principio de esta actividad, nuestro protagonista no pensaba que contribuía a ser un vínculo con el rescate de esta tradición con el presente, mantenerlo vigente como parte de nuestra cultura. Él es inquieto, también tiene un café literario, un cine club y hace recorridos históricos en la biblioteca. Todo en el mismo sitio, en este espacio que tiene -quizás- más de medio siglo de operar.

El bordado es una forma de arte, una expresión artística, una terapia y un estilo de vida, señala. Una actividad que requiere tiempo, concentración y mucha paciencia. “Yo les digo a las personas que, a veces, tendrán que tomarse su tacita de té de tila”.
Asegura que para bordar hay que tener un estado de tranquilidad, que se complementa con lecturas relacionadas con los temas de cada semana, de cada mes, y que se relacionan con el bordado, mexicano principalmente, para que no se pierda.
Para bordar se requiere de actitud, asegura; puede hacer un día bonito, pero, si la persona está de mal humor, las puntadas no saldrán.
El reto de este mes, explicó, es sobre las tradiciones y los recuerdos del Día de Muertos, en una tira de tela, que puede convertirse en mantel o camino de mesa, las participantes dibujan y dan color con sus hilos a los elementos que resultan simbólicos para ellas; la mayoría de los bordados incluyen calaveras de azúcar y flores.
En su reto personal, Guillermo incluyó un maguey, flore de cempasúchil, una víbora de cascabel, un pajarito y un milagrito mexicano.
Respecto a las lecturas, las recomendaciones y el consumo de las mismas en “la biblioteca de la Modelo”, se ha incluido Cartas a Clara, que son las cartas que Juan Rulfo le escribía a su novia Clara Aparicio y que enviaba de la Ciudad de México a Guadalajara, explicó Guillermo.
Además de compartir y comentar sobre lo que escuchan y leen, las participantes conocen o recuerdan el género epistolar, que está en riesgo de desaparecer, como ha pasado con el bordado.
También han leído textos de Elena Poniatowska, han visto fotos de Graciela Iturbide en los libros y se han enterado de que en Oaxaca, México, hay bordadoras que usan hilos de oro para decorar los atuendos de los santos.
Mientras platican de medicamentos y situaciones de la vida cotidiana, las mujeres del Club de Bordado y Lectura, se levantan a servirse un cafecito, disfrutan de un pedacito de pan o galletas; otras llegan, se saludan y se abrazan, sacan de sus bolsas “las costuras” que se llevaron de tarea y muestran sus avances. Entre ellas se reconocen, pasan la prenda u objeto de mano en mano y expresan su agrado y su sorpresa.
Si no tienes experiencia con el bordado, Guillermo comparte que lo recomendable es iniciar con un trozo de manta cruda, que puedes comprar en las mercerías o tiendas de telas. El procedimiento básico es lavar la tela porque viene muy almidonada y rígida. Puedes bordara así, pero, al lavarla, lo más probable es que se encoja. Así que, lo mejor es lavarla, de inicio con jabón líquido y, si eres vanidosa -dice- “se pasa por Suavitel”. Déjala secar al sol y, después, si gustas, le das una planchadita.
El otro material fundamental es el hilo o hilaza de algodón, en algunos lugares le llaman hilo vela -que es de madeja grande-, en los colores que tu imaginación de permita. Cada hilo tiene -por lo general- cuatro o seis hebras, que usarás según tu diseño y gusto.
También necesitas un aro o soporte, Guillermo recomienda los que son de bambú con un tornillo que puedas ajustar; unas tijeras que usarás únicamente para cortar hilos -y no pierdan su filo-. Las agujas son otro tema, hay de diferentes largos, grosores, con punta, ¡y sin punta!
El tamaño de la hebra también importa. Para que no se haga nudos, lo recomendable es que no sea mayor de una brazada… Es decir, extiéndela a lo largo de tu brazo y corta.
La tecnología, dijo, es aliada en esta actividad. Por medio de ella puedes aprender técnicas, diseños y materiales. Que puedes comprar a través de aplicaciones y páginas.
Por último, indicó: “Cuando uno empieza a bordar, debe de ser consciente de que uno borda con todo nuestro cuerpo. Desde la postura, la posición de los brazos, de los dedos y también la iluminación es muy importante”.
Para su clase y su práctica. Guillermo Valenzuela Mendoza tiene muestrario de agujas, puntadas y frases para ellas. Ese es su estilo, son sus técnicas.

En cuanto al tema de las bibliotecas públicas en Hermosillo, Czarina Oloño, de la Dirección Municipal de Patrimonio y Bibliotecas, comentó que estos espacios ya no son sólo de consulta, sino que también se promueven otras actividades, además de la lectura, como es el caso del trabajo que hace Guillermo Mendoza. Se promueven diversas actividades creativas basándose en la lectura.
Hermosillo tiene diez bibliotecas públicas municipales, cinco en el área urbana y cinco en la rural, estas están en San Pedro El Saucito, donde hay dos; una en el poblado Miguel Alemán, una en Bahía de Kino y una más en San Bartolo, en la región de la Mesa del Seri.
En estos espacios públicos se han impartido clases de ajedrez, de guitarra, se han hecho presentaciones de libros y otras actividades culturales para acercar a la población a las bibliotecas.
La biblioteca Rafael V. Meneses está en el Parque Tutuli de la colonia Modelo, en la calle Gustavo Hodgers Rico, entre Israel González y Garmendia.

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Excelente reseña muchas gracias por compartir la labor que se realiza en las Bibliotecas Públicas Municipales coordinadas por el Instituto Municipal de Cultura y Arte de Hermosillo
Estos espacios se han convertido en lugares de encuentro para el fomento a la lectura y la cultura en general para la comunidad
Cordial invitación para nuestro Café Literario los martes y el Club de Lectura y Bordado los jueves de 10 a 12 horas en la Biblioteca Pública Municipal Rafael V. Meneses