#EspressoCultural: las desapariciones en San Fernando, Tamaulipas, en un libro de la periodista mexicana Marcela Turati

“El alma se me desprendió en Matamoros”. Así inicia el nuevo libro de la destacada periodista investigativa mexicana Marcela Turati. A través de testimonios, nos relata en sus primeras páginas la travesía de un autobús que salió de Uruapan, Michoacán, el 23 de marzo de 2011, rumbo a la frontera con los Estados Unidos. En él, viajaban varias personas en busca de una vida mejor en el país del norte. Al llegar a San Fernando, Tamaulipas, 12 pasajeros fueron bajados del autobús, privados de su libertad por hombres armados. Ante la confusión de choferes, testigos y el resto de los pasajeros, el autobús siguió su camino por la carretera federal 101, sin que a nadie se le advirtiera lo que estaba sucediendo en la parada de San Fernando. Los autobuses no dejaron de circular por la misma ruta y, a la central de autobuses de Reynosa, Tamaulipas, llegaron maletas sin dueño, y nadie las reclamó.
“Hay comunidades como San Fernando que, por su geografía, por donde está, por su cercanía a Estados Unidos y al mar, son un punto clave y todo el mundo quiere controlar. No fue una masacre, fueron varias, fue una serie de masacres en una carretera federal y en otros caminos. Cuando entré a San Fernando, pues, me di cuenta de que estaba controlado por Los Zetas. Y la pregunta sigue vigente porque esto sigue ocurriendo: ¿cómo es posible que aún no tengamos alertas carreteras en México, que aún no haya una prevención que te diga: ‘oye, no pases este pueblo mágico, en esta zona, o en estos límites de estos dos estados se están disputando el territorio dos grupos criminales’? Es muy peligroso, en estos lugares se están llevando gente, porque muchas veces los grupos quieren llevarse gente para sus ejércitos, casi siempre hombres y jóvenes. Esa es la misma pregunta que yo también me aparté en el libro y que es: ¿y las autoridades qué dijeron?”, señaló Turati.

Para buscar responder a estas preguntas y otras más, desde 2011 la periodista mexicana Marcela Turati se dedicó a investigar el hallazgo de fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas. Después de 12 años de incansable labor, realiza la publicación de San Fernando: última parada. Viaje al crimen autorizado en Tamaulipas. En este libro, Marcela señala la complicidad de instancias de gobierno, desde el título, con las palabras “crimen autorizado”.
“Creo realmente que esto no podría pasar si no hubiera autorización, que aquí hay muchos poderes que lo permiten, que no están haciendo nada. Hay partes del libro donde se ve que se sabía. Todo el mundo sabía que en esas carreteras desaparecían personas y las mataban, incluso el gobierno de los Estados Unidos. Entonces, parecería que es un crimen autorizado, pero a nadie le toca pagar muertes ni proteger a la población. Pues, ¿para qué están, si no es para proteger lo más preciado, que es la vida de las personas a las que gobiernan?”, se preguntó.
Es un libro de testimonios que reúne las voces de las víctimas, familiares, testigos, médicos forenses, policías, funcionarios, e incluso perpetradores que ofrecen su pedazo de la historia. Describe los mecanismos de la impunidad y documenta las luchas de las familias que buscan regresar a sus familiares a casa o la verdad de lo que sucedió con ellos. Es un libro que narra, más allá de las cifras oficiales, el sufrimiento que no figura en las vergonzosas y dolorosas estadísticas de desaparecidos.
“Donde hay fosas es que hay una población silenciada y está gente sufriendo. Para mí, la gran sorpresa fue enterarme, cuando las familias ya pudieron contar, cómo habían vivido esos años tan horribles. Siempre pensé que en San Fernando no había prensa. Así como en un lugar encuentras fosas como si fuera solo eso y no se piensa en la comunidad que vivía alrededor: no se podía pedir por las personas desaparecidas en misa, la gente vivía en un toque de queda, había vigilantes, halcones, por todos lados. Había también que estos grupos criminales establecían como poderes, que pueden ser muy buenos, muy malos: podían hacer la fiesta el día del niño, regalar carne, pagar quinceañeras, había una atracción sexual de muchas chicas que se involucraban con ellos y llegaron a operar, a hacer cosas también, a tener secuestrados y demás, ¿no?”, detalló Turati.

México es uno de los lugares más peligrosos para ser periodista. El 23 de noviembre, la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, una organización sin fines de lucro con sede en la Ciudad de México, reveló que en 2016 la Fiscalía General de la Republica de México inició una investigación contra la periodista Marcela Turati por los delitos de delincuencia organizada y secuestro. Turati formaba parte de un grupo de al menos 25 periodistas mexicanos que las autoridades habían seleccionado para monitorear a través del programa de espionaje Pegasus.
“Las autoridades persiguen a quienes investigamos estos hechos. No quieren que nadie, ni las víctimas, tengan los expedientes sobre qué les pasó a sus familiares. Le ponen mucho empeño en investigarme a mí, en perseguirme a mí, a Ana Lorena Delgadillo, la defensora de las víctimas, a Mimi Loretti, en amenazar a las familias. O sea, todo lo que generalmente hacen, porque este es un patrón de conducta, porque no quieren que se vea cómo ellos mismos participan de estas desapariciones”, afirmó Turati.
Turati recibió en 2021 el premio al periodismo Javier Valdez Cárdenas, convocado por Penguin Random House. El premio surgió como un homenaje al periodismo combativo y crítico que realizó el periodista sinaloense asesinado en Culiacán, Sinaloa, el 15 de mayo de 2017.
“Yo entiendo que hay una resistencia, que hay gente que dice ‘ya no quiero saber más’, le da miedo. Pienso que es importante leer este tipo de investigaciones para manejar nuestro miedo y para tratar de entender por qué está pasando y cómo podemos exigir algo distinto al gobierno, qué hacer en los casos de desapariciones”, señaló luego.
Con una estructura temática que explica una historia donde los muertos cuentan y los sobrevivientes hablan, este es un libro necesario para asomarnos a todos los San Fernando de México. “Para mí, las esperanzas que muestro en el libro son las familias que están buscando. O sea, las familias buscadoras son la esperanza, son la luz en medio de la oscuridad. Son como esa voz que no ha querido ser escuchada, pero que tienen las respuestas y marcan el camino de lo que tenemos que hacer. No tenemos que dejarlas solas”, finalizó Turati.
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📖 A continuación, puedes leer el prólogo del libro San Fernando: última parada. Viaje al crimen autorizado en Tamaulipas (Imágenes: @marcelaturati en X).





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