Fayuqueras en la mira

Arte: Daniel Robles.

Guadalupe* tiene más de 20 años de ser fayuquera. Cruza a Nogales, Arizona, al menos dos veces a la semana; compra ropa, zapatos y hasta mandado, y lo revende en Sonora. Por dos décadas ese ha sido el sustento de su economía familiar, y solo se tomó una pausa de casi dos años durante la pandemia. E incluso entonces se las ingenió para que su negocio informal se mantuviera, aunque fuera en respiración artificial.

Los días de cruce empiezan muy temprano para sacarle la vuelta al tráfico. Guadalupe se levanta antes de que amanezca, se alista en silencio para no despertar a nadie, desayuna y revisa la lista de pendientes y las ofertas. En la fila de la garita repasa en la cabeza quién le encargó los tenis, quién espera las vitaminas, quién le pidió la leche gringa y los pantalones de marca. Cada vez que se acerca a la caseta, ahora siente un nudo en la garganta: una sola pregunta del agente puede tirar por la borda años de rutina, de confianza y de deudas que pagar. Este sentimiento es nuevo y no sabe si llamarlo miedo.

A sus casi 60 años, en lo que espera la edad oficial para el retiro, ha considerado dedicarse de lleno a la compra y reventa de artículos estadounidenses en México. A pesar de la devaluación del peso, la inflación y los cambios en la política, “le sigue sacando”, a veces más de lo que gana como educadora.

Sin embargo, los cambios establecidos por la administración Trump, que dan más discrecionalidad a los agentes migratorios y han endurecido la vigilancia en los cruces, podrían poner en jaque su visa de turista, una que ha renovado sin problema desde que tiene uso de razón.

La visa de turista permite a una persona extranjera visitar Estados Unidos por un periodo de tiempo establecido, pero no otorga el derecho de trabajar. Para los mexicanos, la visa B1/B2 se otorga por 10 años y el permiso I‑94, requerido para ir más allá de 25 o 75 millas de la línea fronteriza, se otorga a discreción de los oficiales de migración y puede durar desde un par de días hasta seis meses de permanencia en territorio estadounidense.

Realizar compras no va en contra de esta visa. De hecho, uno de sus propósitos es incentivar a que los mexicanos gasten su dinero de este lado del muro y que así reactiven la economía local. El problema es cuando las compras son “excesivas” o demasiado seguidas y podrían interpretarse como un “abuso de la confianza” que se le otorgó a la persona extranjera y, por consiguiente, de los términos de la visa, incluso cuando la comercialización se lleva a cabo fuera de Estados Unidos.

Hasta hace un año, en 2025, poco control había en la salida de Estados Unidos a México, especialmente por las fronteras terrestres. Los agentes en las garitas solo se enfocaban en buscar contrabando, armas o dinero con rumbo a México, pero ahora los agentes de Inmigración tienen un mayor control al pedir ver los documentos, las facturas y hasta el equipaje de quienes abandonan el país durante su guardia.

Antes eran las autoridades mexicanas las que ponían más atención a que se cumpliera el límite fiscal permitido de internación a México, pero poco control tenían cuando esa mercancía se quedaba en las ciudades fronterizas para ser vendida y porque buena parte era considerada como “uso personal”.

Pero, para muchas mujeres, la fayuca vale el riesgo. Es el “negocio hormiga” que abastece sus hogares, que mantiene sus cuentas bancarias, paga deudas, construye comunidad y llena boutiques de un lado y del otro del muro. Y ahora, aunque ellas no consideran que estén violando ninguna ley, esa discrecionalidad en la frontera podría arrebatarles de un golpe la forma más estable que han encontrado para sobrevivir.

*Guadalupe no es el nombre real de la entrevistada y protejo su identidad para proteger su privacidad.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Maritza L. Félix es una galardonada periodista independiente, productora y escritora en Arizona. Es la fundadora de Conecta Arizona, un servicio de noticias en español que conecta a las personas en Arizona y Sonora principalmente a través de WhatsApp y las redes sociales. Es la creadora de Cruzando Líneas, un podcast de nuevas narrativas fronterizas. Es coproductora y copresentadora de Comadres al Aire.

En 2022, Maritza fue nombrada como la Innovadora del Año por Local Media Association y recibió el premio 2022 Cecilia Vaisman como la mejor periodista multimedia hispana por parte de la Universidad Northwestern y NAHJ.

 Es becaria senior del programa de JSK Community Impact Fellowship de Stanford y graduada del programa de liderazgo e innovación en periodismo Executive Program in News Innovation and Leadership in Journalism de Craig Newmark Graduate School of Journalism en CUNY. Además es becaria de The Carter Center, la Asociación de Escritores de Educación (EWA), Feet in 2 Worlds (Fi2w), “Adelante” de IWMF y de Listening Post Collective; forma parte de las 50 Mujeres que pueden cambiar el mundo del periodismo 2020 de Take The Lead. Félix ha sido nombrada en dos ocasiones como “La mejor periodista en español de Arizona” y como una de las “40 personalidades hispanas menores de 40 años en Arizona”.

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