“Fue difícil, pero valió la pena”: el joven beisbolista que cruzó siete países y la selva del Darién, hoy es un prospecto de la MLB
Alain Gómez Gudiño llegó a Estados Unidos junto a su familia en busca de asilo y hoy es una promesa del béisbol gracias a su talento y dedicación.

➡️ Irma Montiel Rangel / Plumas Invitadas
A sus 17 años, Alain Gómez Gudiño no sólo es una de las grandes promesas del beisbol en Estados Unidos, también es el reflejo del esfuerzo y la resiliencia de miles de migrantes que llegaron a este país en busca de oportunidades. Con un GPA alto y múltiples ofertas de universidades, el joven está a punto de cumplir su sueño: convertirse en jugador profesional.
Originario de Caracas, Venezuela, Alain no llegó a este país por un camino fácil. Junto a su familia, cruzó siete países en una travesía marcada por el peligro y la incertidumbre, que incluyó el paso por la temida selva del Darién. Durante el viaje, durmieron en calles y terminales de autobuses, enfrentaron el miedo y el cansancio, pero nunca perdieron la fe.
“Fue difícil, pero valió la pena todo lo que tuvimos que pasar”, recuerda Alain sobre su travesía junto a su madre, Lislen Gudiño Ortega, su padrastro, Joel Rodrigues, y su hermana, Victoria Rodrigues.
Actualmente cursa la preparatoria en Saguaro High School, en Scottsdale, Arizona, donde mantiene un GPA de 3.6 y ha recibido ofertas académicas de universidades en todo el país. Además, su esfuerzo fue reconocido por el Congreso estatal.

El idioma fue su mayor reto al llegar, pero nunca se rindió. Su constancia lo llevó a jugar en eventos como Area Code Baseball (Cincinnati), The Perfect Game National Showcase, Jupiter Hammerheads y, actualmente, está invitado a participar en All-American de Major League Baseball (MLB): Perfect Game All- American y Under Armour All-American. Hoy figura entre los prospectos de la MLB para 2026.
Su amor por el béisbol comenzó desde pequeño, cuando el abuelo de su padrastro lo integró a un equipo local. Desde los tres años, ya imitaba con naturalidad los movimientos de un bateador profesional, sin haber recibido instrucción formal.
En Venezuela, su futuro parecía estar condicionado por su edad: “Allá, a los 16 ya estás viejo para las organizaciones”, pero en Estados Unidos encontró una segunda oportunidad, donde no sólo pudo seguir compitiendo, sino también formarse académicamente.
Su próximo paso será estudiar en la Universidad de Carolina del Sur, que también brindará apoyo a su familia. “Es un lugar seguro y quiero que mi hermana también estudie ahí”, afirma.
Alain ve claras diferencias entre el beisbol que se juega en América Latina y en Estados Unidos. “Allá se juega con un propósito de vida, para ayudar a la familia. Aquí, si no llegas a ser profesional, aún puedes estudiar, tener otra carrera. Muchos lo juegan como hobby”, reflexiona.
Fan de los Arizona Diamondbacks por su “sabor latino”, Alain admira profundamente al catcher venezolano Salvador Pérez, de los Kansas City Royals. “Me gusta cómo juega, cómo trata a las personas… Muchos me dicen que me parezco a él”, comenta entre risas.
Actualmente, sigue entrenando con disciplina, cuida su alimentación y mantiene su fe intacta. “Confíen en el proceso de Dios. Todas las personas tienen su tiempo para lograr sus metas. Nunca se rindan, siempre manténganse concentrados, sanos, siendo buenas personas en todo lo que hagan. Y nunca bajen la cabeza cuando haya días malos”, aconseja a quienes, como él, luchan por un sueño.
Su meta es clara: jugar en un equipo de Grandes Ligas y llegar al Salón de la Fama, no sólo como un gran jugador, sino como un ejemplo de superación.
Al final de la conversación, el joven agradeció a su familia por el apoyo y aprovechó para dedicarle un mensaje especial a su papá, Edward Gómez, quien vive en Venezuela: “Espero poder verlo pronto, no se desespere, en cualquier momento no vamos a ver. Se le agradece por ese apoyo incondicional”.
Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), entre octubre de 2023 y mayo de 2024, más de 87 mil menores no acompañados o en núcleo familiar cruzaron la frontera sur de Estados Unidos. Alain fue uno de ellos.
El sacrificio de su madre y su familia: Cruzar el Darién

Detrás del ascenso de Alain Gómez Gudiño en el beisbol hay una historia de valentía, sacrificio y amor: la de su madre, Lislen Gudiño Ortega, quien hizo la peligrosa travesía rumbo a Estados Unidos con el objetivo de dar una mejor vida a sus hijos.
En 2023, Lislen vivía en Caracas con cierta estabilidad. Trabajaba en el Ministerio Público y su familia llevaba una vida relativamente tranquila. Sin embargo, la situación política y nuevas políticas estatales comenzaron a poner en riesgo su seguridad personal y profesional. Al mismo tiempo, su hijo Alain, pese a años de formación en academias de beisbol, veía su sueño de llegar a las ligas profesionales estancado, sin oportunidades en su país.
Lislen exploró rutas migratorias legales y seguras, pero los altos costos y la dificultad para conseguir los documentos exigidos en los países de tránsito hicieron imposible ese camino. Fue entonces cuando tomó la decisión más difícil de su vida: cruzar el Darién.
El inicio de la travesía
En agosto de 2023, la familia dejó Caracas rumbo a San Cristóbal, cruzó la frontera hacia Colombia y se dirigió a Medellín. Desde allí, viajaron a Necoclí y abordaron una lancha hacia Acandí, donde recorrieron por mar abierto durante una hora.
Guiados por personas locales, caminaron durante horas subiendo montañas en la parte colombiana. Al llegar a la frontera panameña, los guías se retiraron y la familia continuó sola, enfrentando ríos crecidos y senderos resbalosos.
Uno de los episodios más difíciles para Lislen ocurrió durante una intensa lluvia que incrementó el caudal de los ríos, generándole un ataque de pánico.
“En una montaña me resbalé, no sé cómo me agarré de la piedra y escuché que mi hija gritó: ‘¡mamá!’. Quedé paralizada y atrapada en una piedra que estaba cuesta abajo. Entonces cuando volteo hacia un lado veo que mi esposo viene bajando por un lado de la piedra junto con otra persona que me iba ayudar a subir, y cuando volteó al otro lado veo a mi hijo que me estira la mano y me agarra, no sé de dónde agarró fuerzas y me levantó con una sola mano y me subió”, dijo en entrevista a Conecta Arizona.
La frontera entre Colombia y Panamá, vio pasar a más de 30 mil niños que migraban hacia el norte durante los primeros cuatro meses de 2024, informó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
A medida que avanzaban, el terreno se volvía más difícil. Los ríos los obligaban a cruzar tomados de los brazos, en un recorrido en zigzag para evitar ser arrastrados por la corriente. Para sobrevivir, comieron lo que les cabía en la mochila: sándwiches, sopa instantánea, agua, chocolates, caramelos y piloncillos. Las cenas eran tan básicas como atún, tortillas y pan.
Tras tres interminables días en el corazón del Darién, caminando sobre piedras de río que parecían no tener fin, Lislen pensó en rendirse. La selva parecía devorarlo todo, incluso sus esperanzas. Pero entonces llegó una señal inesperada: los árboles comenzaron a escasear y la selva quedó atrás.
Desde Panamá, la familia continuó su difícil travesía, cruzando Costa Rica y Nicaragua. A pie atravesaron pantanos y calles hasta poder tomar un taxi que los llevó a una central de autobuses con destino a Honduras.
El tránsito por Guatemala presentó nuevos desafíos: las autoridades les prohibieron avanzar a pie, obligándolos a contratar autos a precios injustos para seguir su ruta. Pese a las restricciones y obstáculos, Lislen y su familia no se detuvieron. Finalmente, lograron cruzar la frontera en balsas hacia territorio mexicano.
El gobierno de Panamá informó que el tránsito de migrantes por el Darién, cayó un 93% en los primeros 23 días de 2025. Además, al menos 55 migrantes perdieron la vida por asaltos, ataques de animales, enfermedades o agotamiento extremo.
La pesadilla de cruzar a México
El paso por México se convirtió en una pesadilla. Al tomar una combi y llegar a una calle desierta, la Guardia Nacional los interceptó, robándoles dinero y celulares bajo amenaza armada.
“Nos agarró la Guardia, nos arrodilló, sonaban las pistolas, me dio otra vez un ataque de pánico. Yo les pedía perdón a mis hijos por haberlos metido en esto y dije: ‘Aquí nos mataron’”, indicó Lislen.
Asimismo, contó que se tuvo que esconder el dinero en sus partes íntimas y mostrarle sólo algunas monedas y billetes de baja denominación a los oficiales para que no les siguieran robando, “eran como 40 pesos mexicanos”.
A pie y gracias a un raite, llegaron al centro de Tapachula, Chiapas, donde se encontraron con gente durmiendo en cartones porque no había hoteles, pero gracias a una buena samaritana pudieron dormir en una casa junto a otras personas.
El trayecto hacia Ciudad de México fue igualmente desafiante. La Guardia Nacional dificultaba los traslados, obligándolos a buscar rutas alternas. Después de días de incertidumbre, llegaron a Oaxaca y, finalmente, a la capital. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la frontera entre México y Estados Unidos es una de las más peligrosas del mundo.
En CDMX enfrentaron la falta de alojamiento, pero lograron establecerse temporalmente en un refugio durante un mes y rentar una vivienda. Luego de dos meses en la capital, volaron a Tijuana para su cita de CBP One en la garita de San Isidro. Con apoyo de familiares, viajaron de California a Arizona, donde comenzaron una nueva vida.
Una nueva vida en Arizona: el inicio del sueño Alain Gómez Gudiño

En Arizona, la familia vivió unos meses con parientes antes de establecerse por su cuenta. Los primeros empleos de Lislen fueron preparando comida y bañando mascotas, mientras sus hijos regresaban a la escuela. Fue entonces cuando la historia de Alain comenzó a cambiar.
Inscrito en Saguaro High School, Alain se integró rápidamente al equipo de beisbol. Una persona y sus compañeros de equipo los apoyaron con ropa, comida y algunos muebles para su nuevo hogar.
“Nuestro progreso fue poco a poco, paso a paso. Mi hijo comenzó a jugar en el equipo en febrero, que fue el campeonato, y lo pusieron como titular”, dijo orgullosa Lislen Gudiño.
El talento de Alain no pasó desapercibido. Los cazatalentos empezaron a interesarse en él y fue clave en el equipo que ganó el campeonato estatal de Arizona.
“Desde pequeño era apasionado por el beisbol. Tengo una foto donde, con pañales, ya se paraba con el bat como un profesional”, cuenta entre risas su madre.
Lislen también espera que su historia contribuya a generar empatía hacia los migrantes y recuerda que detrás de cada familia hay personas que solo buscan un futuro mejor, con la voluntad de aportar y construir al país.
Actualmente, la situación para los migrantes venezolanos se complica debido a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eliminó las facilidades para los solicitantes de asilo que esperaban su Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en ingles).
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