Jamoncillos Cayetano, una dulce tradición de Ures, Pueblo Mágico de Sonora

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Leche bronca, azúcar, fuego, paciencia y más de medio siglo de tradición, son los ingredientes principales para la elaboración de los populares jamoncillos. Arte: Daniel Robles

Uno de los productos regionales de Sonora es, sin duda, el jamoncillo, el dulce de leche cocida con azúcar que se vende en todos los municipios, pero que, sin duda, relacionamos principalmente con Ures, el tercer de los cuatro pueblos mágicos de la entidad.

Para llegar a este municipio de la ruta del Río Sonora, partiendo de Nogales, Arizona, hay que recorrer 186.8 millas por la carretera federal México 15, luego por la carretera que llega a Carbó y seguir por el trayecto Ures-Rayón. En total se habrá de conducir por alrededor de cuatro horas y media.

El sitio México desconocido señala que en esta población hay misiones, iglesias, hacienda y casonas antiguas. “Viajar a Ures es como viajar al pasado, hacia el génesis de la época colonial y el periodo de evangelización”, describe.

Arte: Daniel Robles

Este municipio, al que también se le conoce como “la olvidada Atenas”, fue capital de Sonora en dos ocasiones, antes que Hermosillo, donde se concentran los poderes en la actualidad. El nombre lo recibió por su riqueza histórica y su cultura.

Ures es un municipio pequeño a donde la gente, de Hermosillo principalmente, viaja para disfrutar de la tranquilidad de sus calles, del movimiento en la Plaza Zaragoza, frente al Palacio Municipal, al teatro del pueblo cuyo nombre ha sido impuesto en honor al actor Jesús Ochoa, originario del lugar.

Un busto en memoria del general Ignacio Zaragoza se encuentra muy cerca del kiosco, en el centro de la plaza principal del Pueblo Mágico. Foto: Judith León

En este sitio puedes caminar alrededor de la plaza, verlas esculturas que están en los cuatro puntos cardinales del kiosco, casi frente a la iglesia de San Miguel Arcángel y sentarte en una banca a disfrutar comiendo una nieve o bebiendo algún agua fresca, mientras ves pasar el tiempo, sin prisas, a veces con espacios de silencio.

Uno de los sitios, si no obligados, al que tienes que ir antes de marcharte es a la fábrica de jamoncillos, Cayetano, es el más popular. Es un establecimiento local que tiene más de cincuenta años de tradición. La elaboración de este producto llegó en la mano de una familia japonesa. Ignacio y María Tanaka llegaron al hoy Pueblo Mágico antes de la Segunda Guerra Mundial.

Al marcharse de Ures, por cuestiones políticas que determinaron que los migrantes japoneses no podían permanecer cerca de la frontera con Estados Unidos, heredaron la receta y la tradición a la familia de Cayetano Duarte; quien siguió con este negocio junto con su esposa María Luisa Martínez.

A la fecha, el establecimiento ubicado en la calle Nicolás Bravo, casi esquina con Dr. Raúl R. Terán, produce 12 mil jamoncillos diariamente. Los más solicitados son porciones individuales, una especie de bolita de color casi dorado con gusto dulce y consistencia espesa y sedosa que se derrite en la boca.

También los preparan en barras de distintos tamaños y figuras, en barquillos de nieve, en presentación de medio litro untable; en pequeñas empanadas con este dulce como relleno y también con chocolate.

Su elaboración inicia en el patio trasero, en donde, a la sombra de un enorme árbol de capulín, con una antigüedad de 300 años, según los propietarios, colocan en fogones especiales para esta labor, bandejas con capacidad para 120 litros de leche ’bronca’ (no pasteurizada), misma que revuelven para que no se queme ni se pegue al fondo del recipiente, para después agregar el resto de los ingredientes.

En este patio hay tres estufas gigantes de donde surge el preciado dulce tradicional que le da fama a Cayetano, a su familia y a Ures.

Cuando la mezcla está espesa y caliente, y toma su color característico, es pasado a la mesa del centro del negocio, donde, frente a los visitantes y tomándolo en una bandeja más pequeña, se toma el dulce con una cuchara sopera y con otra comienzan a darle su forma redondeada, con gran habilidad, delicadeza y un movimiento que parece mecánico a fuerza de tanta práctica.

Los visitantes entran, observan, toman fotos y videos, mientras otros eligen los productos que habrán de comprar como souvenir, como recuerdo de esta visita al Pueblo Mágico.

Te compartimos algunas imágenes de nuestra visita a Ures y el negocio de jamoncillos de Cayetano.

Arte: Daniel Robles

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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.