De Tucson al escenario más grande: Julissa Domínguez, la violinista que acompañó a Bad Bunny en el Super Bowl LX

Julissa Domínguez, joven orgullosamente tucsonense y de raíces mexicanas, brilló vestida de mariachi mientras interpretaba el violín en la presentación de Bad Bunny durante el evento deportivo más visto del mundo, llevando el talento del sur de Arizona a uno de los escenarios más grandes del planeta.
Tucson, Arizona. – A Julissa Domínguez la invitación le llegó como llegan las oportunidades que cambian la vida: inesperada, directa y con una línea de asunto en su correo que parecía irreal. “Me informaron por email… decía algo como Super Bowl request, violín”, recordó en entrevista con Conecta Arizona. En ese instante, dijo, sintió una mezcla de emoción y ansiedad. No era para menos: Julissa, originaria de Tucson, Arizona, estaba siendo convocada para tocar en el show de medio tiempo del Super Bowl LX, uno de los escenarios más vistos del planeta.
Esta presentación no solo representaba un logro profesional; para ella significaba llevar consigo a su ciudad, su comunidad y su identidad latina. “Tengo mucho orgullo de ser latina y de representar la comunidad de Tucson”, dijo. Su historia es la de una música formada desde niña en el desierto de Arizona y que, paso a paso, fue construyendo un camino que hoy inspira a nuevas generaciones.
Una vocación que comenzó a los cinco años
Julissa empezó a tocar el violín a los cinco años, en Davis Magnet School, en Tucson. Desde entonces, la música se convirtió en su idioma y también en una responsabilidad con su gente. Con los años no solo interpretó: también enseñó.
Recordó que dio clases y formó estudiantes, incluyendo su experiencia como maestra en Sahuarita, donde trabajó con jóvenes a nivel preparatoria. “Cuando llegué a la edad que podía ser maestra… empecé a enseñar”, mencionó. Su impacto, dijo, es visible hoy: alumnos que crecieron, continuaron tocando y encontraron en la música una disciplina.
Su ruta escolar también pasó por Pueblo High School, donde formó parte de Mariachi Aztlán, un semillero que históricamente ha impulsado talento local. Y como educadora, Julissa se mantiene vinculada a espacios de formación: es maestra en la Conferencia Internacional del Mariachi que se realiza cada año en Tucson.

El presente: Mariachi Divas de Cindy Shea
Hoy, Julissa toca profesionalmente con Mariachi Divas de Cindy Shea, agrupación con base en Los Ángeles. Con ellas ha girado por distintas ciudades del país y del mundo. Aun así, lo del Super Bowl fue otra dimensión.
“Es un grupo en Los Ángeles… hacemos giras por toda la nación, todo el mundo, pero nada puede comparar al Super Bowl”, afirmó. La magnitud del evento, la presión, la logística y la exposición mediática hicieron de esta experiencia algo único.
Ensayos, discreción y una cuenta regresiva intensa
Detrás del espectáculo hubo semanas de preparación. Julissa explica que firmaron un acuerdo de confidencialidad (NDA), por lo que no puede revelar muchos detalles internos, pero sí confirma lo esencial: hubo muchos ensayos.
“Primero empezamos a ensayar en Los Ángeles y luego fuimos para más ensayos… como dos o tres semanas”, relata. No estuvieron presentes en todos los entrenamientos — la mayor parte de los ensayos era para los bailarines—, pero sí participaron en múltiples jornadas de ajuste y precisión.
Dijo que Bad Bunny estuvo presente: “Él estaba caminando… y nosotras, ‘hey, ahí está’… pero nunca me fui a hablar con él. Él estaba trabajando”.

Un mensaje latino que resonó en un momento difícil
Para Julissa, el show no fue solo entretenimiento: tuvo un significado cultural profundo. Dice que el mensaje le pegó especialmente por el contexto social actual y por el clima alrededor de la inmigración.
“Unidos estamos mejor… creo que el mundo necesitaba oír ese mensaje”, expresó. Y lo amplía con una idea que, en su lectura, conectó Norteamérica y Sudamérica bajo una misma identidad: “Todo es América”.
En un escenario que millones observan, Julissa vio una oportunidad de representación real: mujeres latinas, músicas latinas, artistas que vienen de comunidades que no siempre aparecen en el centro del mapa mediático.

“Solo empieza”: el mensaje para los niños de Tucson
Cuando se le pregunta qué le diría a los niños que sueñan con tocar violín o mariachi, Julissa responde con un consejo simple y contundente: empiecen.
Julissa no se atribuye el logro como un acto individual; lo entiende como el resultado de una comunidad —maestros, colegas, familia, compañeros— que la sostuvieron. “No lo hice sola… se necesita una comunidad”, insiste, y finalizó con una frase poderosa: todos los que la formaron “estuvieron en el escenario” con ella.
De vuelta a casa, con el violín como bandera
Julissa recibió la invitación en enero de este año, y desde entonces vivió una carrera contra el tiempo entre ensayos, discreción y preparación. Hoy, su nombre suma una nueva página al orgullo cultural de Tucson: una artista local que enseñó a estudiantes en el sur del condado, que creció en programas escolares, que se profesionalizó en Los Ángeles y que llegó —con su violín— a uno de los escenarios más grandes del mundo.
Y aunque el Super Bowl LX ya quedó atrás, el impacto recién empieza: para los niños que la vieron y pensaron “yo también puedo”, Julissa Domínguez les abrió una puerta.


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