La carrera de la madre perfecta

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➡️ Por Ana Paola Bravo / Plumas Invitadas

Salgo de mi oficina muy puntual, a las 2:40 de la tarde, para ir a recoger a mi hijo en la escuela. Exactamente toma 20 minutos llegar hasta el destino. Simplemente, tener el control del tiempo me da la habilidad para manejarlo a mi favor; es decir, mi intención es llegar cuando aún hay fila de carros en las líneas asignadas para los padres de estudiantes, desde kínder hasta tercer año; así no me mandan a la línea siguiente, del grupo de niños mayores porque tendría que esperar 30 minutos más.

Esta es la lluvia de pensamientos que desfilan por mi mente, mientras manejo por las calles repletas de autos, tráileres y camionetas. Todos hacia una misma dirección, encontrando la salida hacia su destino.

Una milla antes de llegar, tengo que escoger el carril lateral derecho, pues la vuelta se aproxima, es justo cuando me doy cuenta de que estoy a punto de llegar. Ahora, el siguiente movimiento se organiza en mis pensamientos para ahorrar tiempo, eliminar energía y cumplir el objetivo, ¿Al final de cuentas, es el trabajo de todas las mamás?, me pregunto. 

Arte: Daniel Robles.

Ya en la esquina, mientras espero mi turno para girar a la derecha, aprovecho y presiono fuertemente el freno del carro con el pie izquierdo, para poder estirarme hacia el otro lado del asiento y alcanzar la guantera.

Saco eficazmente la hoja verde con la numeración 2878 asignada a mi hijo, que coloco inmediatamente en el tablero. Al fin es mi turno de dar la vuelta, y lo hago con una sonrisa amplia de triunfo, después de haber aprovechado esos diez segundos, de la mejor manera según yo. Cambio de pedal y avanzo.

Al llegar a la escuela, triunfante y muy a tiempo, elijo el cuarto y último carril para esperar. El Sol pega de frente y me dispongo a relajarme unos minutos con un video motivacional en YouTube, mientras que, poco a poco, vamos avanzando coordinadamente en las cuatro líneas de espera.

De repente, puedo observar en la línea tercera, justo a un lado de la mía, que no aún no están avanzando. Hay un largo espacio entre un auto y los demás. Al irme acercando, escucho un silencio vibrante: es el grito de frustración de los demás conductores esperando moverse hacia el frente.

Ana Paola Bravo, graduada de la primera generación de Plumas Invitadas.

Me emparejo en mi carro junto al auto de al lado, que dejó de moverse y tiene a todos desesperados en la incertidumbre de la espera. Busco con la mirada al conductor y, ¡cuál es mi sorpresa! al ver a una mujer de aspecto triste y cansado, dormida sobre el volante de su auto, como entregada a la suerte, como abandonando la carrera de la meta hacia la mamá perfecta.

Me conmuevo tanto que, al verla, puedo sentir su cansancio profundo. Entonces, bajo del auto y toco su ventana: ella recobra de inmediato su postura en la carrera del tiempo, como si no hubiese sucedido su fracaso frente al cansancio, y me sonríe automáticamente enviándome un mensaje de ‘estoy bien’.

Regreso a mi carro conmovida hasta las lágrimas, viendo mi reflejo en ella. El cansancio de las mujeres, al querer ganar la carrera de la madre perfecta, nos doblega en el camino y nos tumba así en cualquier lugar.

Al fin es mi turno y paso a la entrega de niños y todas las maestras en el camino me agradecen haber despertado a la mujer, pero ¿quién le agradece a ella por haber caído ante el cansancio para poder seguir? Te pregunto…

Arte: Daniel Robles.

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Arte: Daniel Robles.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

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Comentarios (4)
  1. Ana Paola creo que la mayoría de las madres se identifican con esto que nos relatas, sin duda alguna ser madre es muchas veces olvidar el cansancio de días pasados y continuar con tu vida como si nada pasara!! Sin darnos cuentas que somos seres humanos y que no podremos hacer las cosas siempre. Me ha pasado eso de quedarme dormida por unos segundos y es como si en ese momento te perdieras de la realidad.. Gracias por tu gran artículo , es un recordatorio de escucharnos más y respetar nuestros tiempos de descanso. Gracias a Dios tú la pudiste despertar , pero si hubiera sido en la autopista seguro hubiera pasado algo peor.!! El cuidado de los hijos es importantísimo, pero para que ellos estén bien… tienes que estar bien tú primero!!

    • Mi querida Coach Ana Paola, gracias por escribir Esta experiencia. Fue inevitable regresar a mis memorias como madre soltera, se rodaron mis lágrimas de agradecimiento y honra hacia mi persona, porque muchas veces no te queda de otra más que sacar tu barco a flote. Honro a cada mujer y cada hombre que están remando solos para sacar su barco a flote con sus hijos. Como padres no damos lo que nos sobra, damos lo que tenemos. Mando mucha luz a los corazones y paz para las mentes, claridad en el camino.🙏🏻

  2. Siento un gran respeto por las mamás que están a cargo de sus hijos, que se responsabilizan de ellos muchas veces sin la ayuda de sus parejas.

  3. Ana Paola: me sentí identificada, con esa incertidumbre de ser una mama que realiza mil actividades y muchos roles cada día. Solo te puedo decir que son etapas, vale la pena seguir esforzándose, ya pase por eso, no se si es lo mejor pero se ve el reflejo de tanto sacrificio con el paso de los años, al ver como los hijos se realizan se independizan, y empiezan a realizarse como seres humano. Estoy segura que eres una super mama, abrazos

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