La celebración de Halloween y el Día de Muertos, entre Estados Unidos y México

Cada año, a finales de octubre, se desata un debate en la comunidad inmigrante en Estados Unidos sobre la celebración de Halloween, una festividad estadounidense, y el Día de Muertos, una tradición mexicana. Este diálogo también se da al sur de la frontera, acompañando a quienes deciden migrar. Un ejemplo es Natalia, una niña de 11 años, y su madre Viridiana Acosta, quienes recientemente se mudaron a Estados Unidos. Ellas nos comparten cómo se percibía Halloween en su estado natal, Sinaloa, donde las profesoras hacían lo posible por evitar que los estudiantes adoptaran esta costumbre extranjera, organizando incluso una manifestación.
“Es que yo iba a una escuela religiosa y las maestras todos los días de Halloween decían que los que pudieran ir que fueran, pero que no celebráramos Halloween porque era del diablo. A los que íbamos nos ponían en una marcha. Si ibas disfrazado de algún santo o de algún ángel o algo, te ponían adelante o si no te ponían atrás y empezabas a marchar rezando, y así al terminar te daban una bolsita de dulces”, recuerda Natalia.
Halloween se origina en antiguas tradiciones celtas que celebraban el final de la cosecha y el comienzo del invierno. En la noche del 31 de octubre se creía que los espíritus volvían a la tierra, lo que llevó a encender hogueras y a disfrazarse para ahuyentar esos fantasmas. Natalia, que había aprendido sobre esas creencias en su antiguo colegio católico en México, entendía la razón de las manifestaciones en las que participó: “Para que no celebráramos Halloween, porque según dicen que Halloween es la fecha en la que más cerca están los espíritus y mucha gente usa esa fecha para traer espíritus. Eso es lo que decían las maestras”.
Esto es algo que venía haciendo desde primer año de primaria: “Nunca me he disfrazado de ningún monstruo ni nada en Halloween”, recuerda.

La creencia de que los difuntos regresan a visitar a los vivos durante el Día de los Muertos es considerada patrimonio cultural inmaterial de México, con prácticas que varían dependiendo en la región donde se vive: “Iba al panteón, comíamos todos y mi abuela le ponía flores a su mamá y a su hija”.
Acá en el norte, en su nueva escuela, que integra la educación académica con las artes escénicas, a Natalia le espera una experiencia distinta para Halloween: “La escuela va a hacer una convivencia en la tarde, vestidos así de disfraces, y vamos a convivir todos y no sé qué más. Mi mamá es la que sabe eso”.
Y Natalia ya tiene preparado su primer disfraz de Halloween: “Es de Jack Sparrow, de Piratas del Caribe”.
Aquí en el norte la tradición extranjera es el Día de Muertos, pero el debate sigue siendo el mismo. Para su madre Viridiana es fundamental compartir tradiciones, adaptarse y enriquecerse con nuevas influencias: “Pues yo creo que ella se va a divertir, que le va a gustar mucho, pero sí es la primera vez que va a ir a pedir en Halloween y aquí hay muchas partes donde decoran muy bonito, donde les dan un montón de dulces y ella tiene ganas de ver eso porque dice que como en las películas, como se ve en las películas, que ella quiere esa experiencia y espero que sí la tenga”.
Natalia ya tiene formadas sus expectativas y no las comparte: “A las casas embrujadas voy a ir, mi mamá me dice que me va a llevar a una casa de 13 pisos embrujada y dice que si me llevo al maizal que yo sola voy a entrar porque no se quiere arriesgar a que la persigan con una motosierra”.
Para Viridiana Acosta, Halloween y el Día de Muertos coexisten en la cultura estadounidense; sin embargo, cree que replicar el Día de Muertos en Estados Unidos sería muy difícil ya que esta celebración va más allá de los adornos y las vestimentas. “Y por ejemplo allá la gente no es que se ande vistiendo de catrinas, de ir al panteón, es limpiarles, es llevarles su comida, pasar el día con los difuntos. A lo mejor aquí los latinos se reunirán o harán algo en especial, pero realmente no tengo expectativas de que vaya a haber alguna celebración del Día de Muertos como es allá”.
Para Dayel Guzmán, artista y promotora cultural, el intercambio es un proceso bidireccional, debemos abrirnos a la diversidad de expresiones culturales: “Sí, yo digo que sí y estoy a favor de ambas, como unión a la familia. Cuando llegué aquí a los Estados Unidos se habla de un Halloween, allá en México lo vivimos como pedir calaverita, igual con una bolsita, una calavera pidiendo en las casas Halloween. Claro que lo voy a adquirir porque estoy en un país que me ha abierto puertas, que me da la oportunidad de promover mi cultura. Claro que voy a seguir celebrando Halloween y claro que voy a seguir celebrando pues lo que es el Día de Muertos”.
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