La gratitud es una emoción, una actitud ante la vida que nos hace crecer día a día

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Mostrar agradecimiento en la vida cotidiana es una actitud ante la vida que trae beneficios. Foto: Sami Abdullah / Pexels

La gratitud es la emoción consciente de recibir y apreciar algo que se importante y valioso, en primera instancia para nosotros. La expresión de agradecimiento puede ser por un fenómeno natural que, a simple vista parece cotidiano, pero que en lo personal nos produce alegría y gozo, como el clima que nos gusta, cómo se aprecia un paisaje, sentirnos bien después de un descanso, mecernos al ritmo de las olas del mar, por mencionar algunos ejemplos.

También tiene relación con las acciones y bondades que tienen otras personas hacia nosotros, dándonos un beneficio, una satisfacción o un momento que nos hace sentir especiales.

Hay varias definiciones de gratitud, cada persona aplica o pone en práctica la que le guste más, por ejemplo, el sitio de la Iglesia de los Santos de los Últimos días, la explica como “Un sentimiento de aprecio y agradecimiento por las bendiciones o los beneficios que hemos recibido. Al cultivar una actitud de agradecimiento, seremos más felices y más fuertes espiritualmente. Debemos expresar nuestro agradecimiento a Dios con regularidad por las bendiciones que nos da y a las demás personas por sus actos de bondad hacia nosotros”.

Si bien, el tema de la gratitud aparece en el marco por la celebración del Thanksgiving -Día de Acción de Gracias- en Estados Unidos; esta debería ser uno de los comunes denominadores de la vida diaria.

No sólo se trata de pedir, una consecuencia o continuación de pedir es agradecer. La primera acción la tenemos normalizada y -a veces-, aunque sabemos que la segunda también debe ser una costumbre, cuesta más trabajo manifestarla.

Arte: Daniel Robles

Al respecto, una publicación de la Gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, señala que la gratitud tiene una relación importante con el bienestar de las personas, ya que se enlaza con el buen ánimo, predice conductas de ayuda y está asociada con la regulación de la depresión, además de fortalecer los lazos sociales.

En particular, en el tema de la salud, la emoción de la gratitud coadyuva a mantener la presión arterial más baja que a una persona estresada o que tiene alguna emoción negativa; también ayuda a mantener un ritmo cardiaco óptimo, mejora la calidad del sueño y motiva a tener conductas del autocuidado, como hacer ejercicio, y, en general, tiene un impacto de equilibrio en la actividad cardiaca, incluso en aquellas personas que tienen problemas del corazón.

El doctor Robert A. Emmons, profesor de Psicología en la Universidad de California, y autor de The Little Book of Gratitude, asegura que “La gratitud es una buena medicina”, pues con ensayos clínicos se ha demostrado que puede tener efectos drásticos y duraderos en la vida de las personas.

Agrega que: “Las personas agradecidas realizan más ejercicio, tienen mejores hábitos alimentarios, menos probabilidades de fumar y abusar del alcohol, y mayores índices de adherencia a la medicación”. ¿Necesitamos más razones?, pero, ¿sabes cómo practicar la gratitud?


La gratitud puede ser un estilo de vida

A veces necesitamos aprender, reprogramar nuestras actitudes diarias y dejar de repensar en nuestras carencias, en creer que somos insuficientes para una o varias cosas. En realidad, lo que ocupamos es pensar de manera positiva, aprender a valorarnos, a recibir cariño, confianza, reconocimiento y a agradecer por lo que somos y lo que tenemos.

No se trata sólo de dar gracias a alguien porque te da un regalo, te invita a comer, se ofrece pasar por ti para ir al cine o al trabajo; sino de pensar que eres una persona agradable, que inspira acciones para compartir, y que tus acciones, tu trabajo, tus talentos y tu forma de ser merecen que seas recompensado.

Para ser agradecido tienes que ser una persona optimista, sensible y servicial, al dar parte de tu esencia sientes felicidad y este sentimiento te motiva a seguir compartiendo, y agradeciendo por lo que eres, por lo que tienes y por lo que puedes hacer en el día a día. Todo es actitud, de aprender y de ser un espejo para enseñar y que esta emoción se reproduzca o se refleje en las personas que nos rodean.

Además, la gratitud ayuda a que pienses y te concentres en los aspectos positivos de la vida, los propios y los de terceras personas, en lugar de las cosas negativas o situaciones que, a otras personas, pueden hacer que los momentos se perciban oscuros.

Agradece todos tus sentidos, tus talentos, tu salud, el trabajo que tienes y lo que aportas con éste, agradece la compañía de tus seres queridos, ¡su existencia!, y todos los momentos que te hacen sentir libre, vivo, funcional.

La gratitud debe practicarse a diario, no nada más es para reflexionar sobre este tema en celebraciones de cumpleaños, de Thanksgiving o en Navidad.

Por cierto, ¡gracias por tu tiempo para leernos!


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Arte: Daniel Robles

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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.