El uso de teléfonos celulares y de otros dispositivos electrónicos por parte de niños y adolescentes, tanto en la escuela como en el hogar, es un tema que suele estar en debate; aspectos como la concentración, la disciplina y la interacción de persona a persona, son algunos de los que están en la mesa de quienes llegan a abordar este tópico.
Martín Villegas, integrante de la Red Sonora de Apoyo Psicosocial en Crisis A.C., experto en el tema de adolescentes, señaló para Conecta Arizona que hay mucha dependencia de la tecnología, incluso en los adultos.
Dijo que la restricción o prohibición de que los alumnos usen dispositivos en las escuelas es un aspecto positivo porque los estudiantes se distraen revisándolos mientras están en clase; esto también afecta en el tema de la interacción con sus compañeros y maestros.
No permitir que lo lleven al aula de clases funciona positivamente, aseguró. El psicoterapeuta destacó que el uso de los dispositivos no sólo en cuanto a la concentración e interacción, sino también afecta a la salud visual por la constancia y cercanía que solemos tener respecto a las pantallas de estos aparatos tecnológicos.
“Antes decían que, si te acercabas mucho a la televisión, te ibas a quedar ciego, y lo que usamos ahora es como una televisión, pero más chiquita”.
En cuanto al uso de los dispositivos en el hogar, recordó que se ha perdido la comunicación entre las familias porque, en la búsqueda de dar lo mejor a sus hijos, los padres les proporcionan equipos que impiden tener una conversación relacionada con cómo les fue en el día, qué actividades realizaron y conocer sus opiniones sobre temas que podrían abordarse ente todos.
En algunos casos, agregó, lo primero que hacen los padres es darles un celular para mantenerlos ocupados, cuando, en realidad lo que están haciendo es perjudicando su aprendizaje del habla y explotando la estimulación visual que podría afectar su desarrollo y comprensión académica.
Mientras que, en las escuelas, el aspecto negativo que podría tener el uso de dispositivos es la cuestión de la búsqueda de información, ya que todo lo quieren obtener por medio del uso de Internet.
Como profesionista que ha trabajado con estudiantes jóvenes, Martín Villegas señaló que en las escuelas se puede abordar el tema de la cultura de la paz para evitar que ocurran situaciones de ciberacoso, entre otras, con las que muchas veces, los jóvenes -en este caso- no miden límites ni consecuencias; por lo que tienen que aprender también que el uso de dispositivos puede acarrear consecuencias inmediatas.
“No hay que decirles ‘te prohibo’, sino darles una explicación correcta de por qué se toman medidas como el desuso del celular en el espacio educativo”.
La espera de “likes”, dijo, no es una droga, pero sí, una acción que atrae demasiado la atención de los usuarios de redes sociales, por lo que es necesario que los padres se sienten con sus hijos y platiquen dándoles la comprensión y calidez que han comenzado a buscar en las plataformas virtuales.
También es necesario tener aplicaciones de privacidad para limitar, en la medida de lo posible, los contenidos a los que tienen acceso los niños y adolescentes; es necesario revisar periódicamente qué están haciendo y ser conscientes de que, en su proceso de desarrollo, tendrán inquietudes, dudas y curiosidad, y que sería mejor abordar de manera personal y con seriedad estos temas.
Nuestro entrevistado señaló que algunos datos que ha recabado le indican que los niños de entre 6 y 12 años ven videos de persona jugando y videos de youtuberos famosos; mientras que los adolescentes de 13 a 17 comienzan a buscar pornografía y desnudos en la búsqueda de su identidad sexual; contenido que pudiera ser divertido para ellos como videojuegos muy gráficos donde hay “matanza” y videos de celebridades para conocer sus estilos de vida y cultura, que desearían adaptar a la suya (como la narcocultura y ‘los coreanos’).
Dijo, finalmente, que los padres y maestros deben trabajar en conjunto, en reuniones previas al inicio de clases para establecer reglas sobre el uso de dispositivos en el aula y la forma en la que se comunicarán entre sí, respecto a temas de interés relacionados con el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Los niños no necesitan teléfonos ni tablets: profesor
Abel Hoyos, quien es profesor de preparatoria en Arizona, compartió que él sigue reglas y normas de su centro de trabajo, respecto al uso de dispositivos electrónicos en los salones de clases.
Con 26 años de experiencia en la docencia, explicó que ha visto la entrada y evolución del uso de teléfonos celulares y tabletas electrónicas en la vida de los niños y jóvenes, en los hogares y en las escuelas. Sería alrededor de 1999, recordó, cuando los estudiantes comenzaron a usar estos dispositivos, aunque eran escasos por el alto costo que tenían.
Fue entre los años 2005 y 2010, señaló, cuando comenzaron a ser más accesibles y todos los estudiantes, de escuelas públicas y privadas comenzaron a hacer uso de ellos.
En entrevista vía Zoom para Conecta Arizona, señaló que estadísticas sobre el uso de celulares en Estados Unidos indica que “los problemas empezaron a partir de 2016”, cuando, alrededor de 76% de los estudiantes, ya tenían uno. Dijo que, actualmente, los niños que no tienen teléfono móvil son los de muy escasos recursos y los de padres muy inteligentes.
Los problemas del uso de dispositivos según un maestro
En su opinión, Hoyos dividió esta situación en varios ejes: el primero tiene que ver con el acceso a la tecnología en el aula, “no podemos negar el uso de tablets y computadoras en las escuelas, en muchos aspectos, en muchas clases, es súper importante”.
“Debemos de seguir utilizando. Aquí la clave es con prudencia y en una lección bien estructurada”, en la que el maestro les indique cuál es la actividad que harán, cuidando que no usen la tecnología de manera desmedida porque eso causa problema, incluyendo también al docente.
“Problemas para ellos, yo creo que el más grave es la salud mental”, expuso. “Ahí vemos cuando viene el bullying; abren sus celulares y alguien los insulta, ven que el novio hizo un like a otra persona y eso es gravísimo”.
Agregó que el tema de la disciplina, obviamente, está ligado al uso de la tecnología en las aulas, cuando no está indicada, porque los jóvenes no ponen atención y no están concentrados.
Su forma de dar clase es explicando conceptos, en el mero ‘Hollywood mode’, para que “los chavos” lo vean, usa mucho sus manos, la entonación de la voz, expresiones faciales y todo lo que conduzca a que los estudiantes lo observen y entiendan, con la consigna de que pueden acerarse en cualquier momento si no entendieron la clase, para explicarles de nuevo… Siempre y cuando no hayan estado distraídos con el teléfono celular. Estos son algunos de los problemas que ha detectado cuando no se siguen las reglas en este tenor.
En la escuela donde trabaja, dijo, al iniciar el presente ciclo escolar han endurecido las reglas, este es un tema que atiende el área de Seguridad y, con asombro, comentó que todos han seguido la dinámica, a un par de semanas de iniciado el curso, sólo ha llamado la atención a dos alumnos y, en todo el plantel, no más de diez estudiantes, de más de 2 mil, han tenido problemas por desacatar las reglas. Es decir, “los chavos aceptaron las reglas”.
¿Qué pasó? Les explicaron los beneficios como la posibilidad de enfocarse en el aprendizaje, evitar consecuencias por indisciplina e incrementar el éxito académico.
Los jóvenes de la preparatoria en la que trabaja tienen entre 14 y 18 años, comentó. “En México serían de tercero de secundaria a último de prepa”, y la clave del éxito para que no usen sus celulares es que los maestros han estado en la misma sintonía, ellos tampoco usan sus equipos de comunicación. “Al final de cuentas, las reglas son para todos”.
El mensaje del profesor Abel Hoyos para los padres de familia es que no les compren teléfonos celulares a sus hijos, y, en caso de que ya lo hayan hecho, limiten el uso, por su seguridad, con no más de cuatro números de contactos con los que puedan comunicarse, el 911, mamá, papá y un familiar de altísima confianza.
Hablen con sus hijos, sugirió, explíquenles que se preocupan por su futuro, porque no tengan problemas de disciplina, que no necesitan chatear con sus amigos ni platicar con el novio, así se evitarán problemas de depresión, de bullying y estarán protegidos.
Comentó que, desde niños, no deben recibir estos aparatos, ni como regalo de Santoclós. Advirtió que no los necesitan para aprender a leer y escribir, ni para operaciones básicas de matemáticas. Para eso, necesitan un padre que los quiera, les explique y los ayude, y un maestro que no tenga que andarse distrayendo por el uso de celulares de sus alumnos.
“Es bien triste ver a los niños ensimismados con un aparato electrónico y no jugando, no corriendo. En lugar de fomentarles la capacidad de pensar, de analizar, de sudar y ensuciarse, les están dando en toda la torre, académica y mentalmente”.
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Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.