Nochebuena y Navidad, celebraciones que llegan, nos toman y nos hacen girar de emociones, de familia y de recuerdos

Getting your Trinity Audio player ready...
Santoclós es uno de los personajes principales en la vida de todo niño. Y de los adultos también, porque fuimos niños. Foto: Judith León

La Navidad es una ocasión especial que en muchos hogares se acostumbra celebrarla en familia. Desde días o semanas previas hay quienes se organizan para decorar el árbol con luces, esferas y listones de colores que van acorde a los gustos o tradiciones de estos grupos.

Para algunos, el árbol va adoptando la tendencia del año correspondiente, con figuras de personajes o colores que “se usan”, o bien, con adornos en los que predominan los colores rojo, verde y dorado. Todo dependerá de la democracia y el presupuesto familiar, así como también del gusto por esta celebración.

Los platillos que se preparan y comparten también varían según el país de origen, el gusto por la cocina y la exigencia de los paladares de los comensales; para la cena navideña muchas personas pueden optar por preparar pavo al horno con guarniciones como puré, ensaladas, pastas, o bien, hay quienes preparan tamales de masa de maíz con rellenos que pueden variar de carne, vegetales o mariscos.

No pueden pasarse por alto las bebidas como el ponche de frutas que se toma calientito o bebidas con contenido alcohólico que varían también según el gusto de quienes las consumen.

De los postres, ni se diga, desde el dulce de bombones con frutas y nueces, pasteles, galletas de jengibre, chocolates, dátiles rellenos y todo lo que el bolsillo, la abundancia y a veces la conciencia nos lo permitan.

Arte: Daniel Robles

No importa en qué parte del mundo estemos: Maritza Félix

Para el equipo de Conecta Arizona, la Navidad tiene -también- un sentido familiar, siempre nos acerca a nuestros seres queridos, en vida o a través del recuerdo; el significado y las celebraciones pueden variar. Aquí te compartimos de qué manera.

Para La Jefa, Maritza Félix, quien es fundadora y directora de Conecta Arizona, la celebración es en familia, desde que ella recuerda.

Mi papá murió muy cerquita en la Navidad, el 7 de diciembre de 1985; entonces, como que siempre hemos buscado la manera de estar juntos en esta época, porque mi mamá desde entonces nos inculcó la idea de que también los finales pueden ser felices; o sea, a pesar de que mi papá murió en estas épocas, también es muy bonito poder celebrarlas con familias y apapacharnos y querernos y demás.

Las celebramos la mayoría del tiempo en la casa de mi mamá o nos vamos turnando en casa de mi hermano o la de nosotros para estar siempre juntos. Todos nos regalamos a todos y somos un montón. Hacemos una cena de pavo con achiote… Bueno ‘hacemos’ suena como mucho. Yo lavo los platos.

Abrimos regalos el 24 en la noche, el 25 pues llega Santa; terminamos de abrir regalos, todos nos juntamos al recalentado, pero, en realidad es como una semana de celebraciones en donde todos estamos juntos, muy familiares, pasando tiempo así bien pegaditos, no importa en qué parte del mundo estemos, todos volvemos a casa para celebrar la Navidad, que es mi época favorita del año y me encanta.

La familia de La Jefa, Maritza Félix, listos para celebrar la Navidad. Foto: Daniel Robles

Gustavo Guirado: Celebración espiritual

Desde Argentina, nuestro editor en jefe, Gustavo Guirado, comentó que sus celebraciones decembrinas son tranquilas y espirituales:

Hace muchos años -tal vez 15 o 20- celebro Navidad y Año Nuevo de un modo muy tranquilo, aunque claramente ambas fechas tienen significados muy diferentes para mí.

En el caso de la Navidad, mi celebración es espiritual. Nunca comprendí -aún sigo sin entender- por qué la gente asocia Navidad casi exclusivamente con regalos, consumo y fiesta. Para mí, el sentido de la Navidad es otro: me pienso y pienso en Dios, agradezco las bendiciones que recibo y miro hacia mi interior para corregir, como propósito, lo que no me gusta de mi vida, mi ser y mis pensamientos. Me siento muy lejos del consumismo en mi día a día, más aún en Navidad.

En el caso de Año Nuevo, mi festejo es personal y es similar a mi cumpleaños. Celebro un nuevo año y naturalmente miro siempre para atrás y para adelante: mentalmente reflexiono sobre el año que pasó y lo que pude y no pude hacer, y sobre el año que comienza proyecto mis intenciones y propósitos. Valoro el paso del tiempo y agradezco por lo que fue y es, y por la posibilidad de seguir con vida.

En ambas celebraciones, en Argentina me molesta demasiado el uso de la pirotecnia que provoca explosiones (no incluyo a los fuegos artificiales o de luces). A la pirotecnia explosiva la considero un acto irracional, bruto, violento e inhumano, porque el ruido de las explosiones provoca sufrimiento real y concreto en mascotas, niños y personas mayores. Lamentablemente esta práctica está muy extendida aún en Argentina, donde el periodismo hace prácticamente nada para concientizar.

YouTube video thumbnail

Celia Esperanza Ramos: El corazón de la celebración

Por su parte, Celia Esperanza Ramos, mexicana radicada en Arizona, los preparativos de esta nota fueron un motivo para que recuerde y comparta con nosotros cómo han sido sus navidades:

Vengo de una familia grande, alegre y unida. En Navidad, celebrábamos las posadas en casa de mis abuelos, donde se forjaron recuerdos tan hermosos que, al convertirme en madre, he buscado, casi obsesivamente, transmitir a mis hijos la misma felicidad que me brindaban esas tradiciones, tal como las viví en mi infancia.

La comida, las pastorelas, la piñata, la algarabía, las decoraciones, vestirse para la ocasión, y la emoción de la Nochebuena, esperando la llegada de Santa Claus para que, al amanecer, como decimos en el norte, “les amanezcan” los regalos.

Hoy, mis hijos han crecido y sus vidas están atravesando cambios. Esta Navidad, nos encontramos “poniéndonos de acuerdo” sobre cómo celebraremos las fiestas, una dinámica que, aunque me resulta extraña, entiendo que forma parte de una nueva etapa. ¿Qué le vamos a hacer? Las tradiciones evolucionan con el tiempo, pero el amor y la unión familiar siguen siendo, y siempre serán, el corazón de la celebración.

Celia Esperanza Ramos (foto) celebra la Navidad en familia, recordando las posadas y fiestas de fin de año que conoció en casa de sus abuelos.

Enrique Delgadillo: Mamá era la magia de la Navidad

Enrique Delgadillo, comunicador mexicano que emigró a Estados Unidos, la celebración de la Navidad ha dado un giro desde hace nueve años, como ha sucedido con muchos de nosotros en el transcurso de nuestras vidas:

La Navidad para mí, del 2015 a la fecha, perdió la magia porque falta en la mesa quien nos enseñó que no sólo son las fechas de diciembre donde hay que ser generosos o de ayuda al prójimo. Falta mi mamá.

Las mejores navidades las recuerdo porque las hacía mágicas con sus detalles de chocolate o con su sonrisa que nos contagiaba a todos. Ella fue muchos años el punto de reunión, llamaba a todos a la casa y ahí había cena para todos, tíos, tías y todo el que llegara.

De cena, su preferida siempre fue el lomo relleno y para el siguiente día siempre hubo menudo, rompíamos piñata y eso sí, siempre estaba llena de dulces y chocolates. Ni modo que no, era gerente de dulcería. Otro momento importante en la Nochebuena y la Navidad era la repartición de cohetes, que tenía para todos porque vendíamos en aquel momento.

La sepultamos el 24 de diciembre de ese 2015. Curiosamente en la víspera de la Nochebuena.

Con los recuerdos a flor de piel, Enrique Delgadillo (foto) enfrenta las navidades honrando la memoria de su madre, quien en su corazón, y en el de su familia, está presente.

Arianny Valles: En Venezuela, la gaita es sinónimo de Navidad

Arianny Valles productora de radio y autora del segmento #Latte News, las fiestas decembrinas, en su natal Venezuela, han significado alegría y color.

Desde el mes de octubre, las casas empiezan a vestirse de Navidad, y desde septiembre se empieza a escuchar la gaita, género musical originado en el estado Zulia al occidente del país, que, aunque desde hace años se asocia con la Navidad, ya se escucha durante todo el año. Sin embargo, para nosotros la gaita es sinónimo de Navidad. Es un ritmo folclórico bailable que se caracteriza por sus letras divertidas, aunque abarcan una gran variedad de temas, y se ha usado este género musical como protesta también.

En Navidad se incorporan platillos típicos en nuestras mesas como la hallaca, una especie de tamal que representa la mezcla de culturas: es harina de maíz envuelta en hoja de plátano, pero rellena con un guiso estilo europeo, y que por supuesto varía su sazón dependiendo de la región en Venezuela.

Conformamos el plato navideño no solo con hallaca, sino con pan de jamón, piernil jugoso de puerco y ensalada de gallina (lleva papas y zanahoritas cocidas, dependiendo de quien lo prepare le pone trocitos de manzana también). Y entre los postres tradicionales destacan el dulce de lechosa (papaya), torta negra, majarete de coco, entre otros. 

Figuras de “El Nacimiento” o pesebres son importantes también en un país mayormente católico, que celebra a sus santos y que en Navidad especialmente realizan homilías especiales.

En líneas generales, la cosa va así: nos reunimos en familia y con amigos en Nochebuena (24 de diciembre) a disfrutar de una deliciosa cena navideña con hallaca, pan de jamón, ensalada de gallina y, en la mayoría de los casos, el pernil. Las casas adornadas con los arbolitos de Navidad bien cargados y llenos de regalos que se entregan entre los asistentes esa noche. Suenan las gaitas y ritmos bailables, y la pirotecnia. Y Los niños llenos de inocencia y emoción, luego de jugar con luces de bengala, se van a dormir temprano para despertarse enérgicos lo antes posible a develar el regalo que el “Niño Jesús” les ha traído. Para los más católicos, asistir a las misas de gallo es indispensable, así como cantar aguinaldos como “Niño Lindo”, “El Burrito Sabanero” y “Noche de Paz”.

Desde Arizona, Arianny (foto) evoca las navidades y fiestas de fin de año que compartía con su familia en Venezuela, y nos comparte los sonidos, los sabores y la alegría de compartir.

Te comparto mis recuerdos de la infancia. Porque durante mucho tiempo la familia de mi mamá que es muy numerosa y que es originaria de Maracaibo, en el estado Zulia, de donde son las gaitas también, se había llegado al acuerdo de celebrar la Nochebuena en Coro y el Año Nuevo en casa de una tía en Maracaibo. Así que para mí y mi familia eran muy emocionantes porque era también la reunión con la familia que vive en otras ciudades. Recuerdo que, de niña, en las fiestas en mi casa en Coro, siempre mi hermana y yo presentábamos bailes para la familia, muy orgullosas de nuestras ropas de estrenos también. Y cuando tocaba en casa de mi tía el Año Nuevo, que durante años tuvo un terreno convenientemente vacío al frente de su casa, mi papá (amante de la pirotecnia) se lucía con unos fuegos de colores y figuras, que encendía desde el terreno baldío y era mi abuelito el encargado de encender los cohetes. Recuerdo una vez que se le encendió la bota del pantalón, pero no le pasó nada. 

Ya cuando mi abuelito se hizo mayor, mi mamá compró una finca en la Sierra de Falcón. Allá con un clima más fresco, y con espacio suficiente para albergar a la familia que se había hecho más grande todavía, se empezaron a hacer las celebraciones de mi familia de Nochebuena, y en Navidad, aparte de recibir regalos, también nos reuníamos a entregarle regalos a los niños de la zona. Muy linda experiencia. Y así estuvimos hasta que nos hicimos grandes, mi abuelo y mis tías empezaron a morir, y nosotros a migrar. Qué tristeza.


No te pierdas: En toda mesa debe haber siempre un tamal, los cafeteros de Conecta Arizona tienen varias opciones para su plato


Daniel Robles celebra Navidad en Phoenix, con misa, familia y regalos

Nuestro director de arte, Daniel Robles, también celebra al lado de sus seres queridos: La Navidad la celebro en Phoenix, con la familia de mi hermana mayor. Ella cocina, y yo simplemente disfruto de la comida.

Asistimos a misa por la tarde, cenamos juntos y luego abrimos los regalos. Es un día tranquilo y familiar.

YouTube video thumbnail

Judith León: Recordar a los míos con un amor renovado

La Navidad no solo se trata de regalos, también se vive desde el amor. Foto: Clarissa Bell Rodríguez

Para la autora de este texto, en el noroeste de México, en Sonora, a cuatro horas de la frontera con Estados Unidos, no hay otra forma de celebrar la Navidad si no es en familia; no conozco otro tipo de celebración.

Siempre rodeada de abuelos, tíos, primos, de mi madre y de otras personas que llegaban para compartir con nosotros la cena, los regalos y la alegría de estar juntos, sanos y contentos.

La casa de la abuela siempre ha sido el punto de reunión para esta festividad tradicional (aunque mis abuelos ya no están), la cocina ha sido un referente de calor de hogar, de tener la pancita llena con platillos como tamales de carne con chile y pavito con distintos acompañamientos en la Nochebuena, y el respectivo recalentado y un menudito con chiltepín y pan calientito con mantequilla, para la mañana de la Navidad.

En mi caso, Santoclós siempre fue muy generoso, pero hay regalos que recuerdo de manera muy especial: un par de muñecas lloronas que mi abuelo y mis tíos activaban quitándoles el chupón, y yo llorando para que las callaran. También recuerdo un juego que en español se llamaba “Súpermasa”, que ahora se conoce como Play DOh, y era un salón de belleza donde se podían hacer cortes de cabello o moldeados de cabello, que era plastilina.

Con mucho cariño recuerdo la primera Barbie que tuve, que todavía me gustan; no las vendían en México, y mi mamá la mandó traer de Estados Unidos. Tenía el cabello con mechones cobrizos y un traje de pantalón color dorado, tenía también accesorios para rizar su cabello. Yo tenía siete años. Cuatro décadas después no tengo la muñeca, pero sí la pinza para el cabello y el outfit. Hace unos minutos la busqué en Internet. Era la Golden Dream 1980.

Con la adultez, mi Navidad cambió. Dejó de gustarme hasta el año pasado. No sé qué chip se me movió, pero comenzó a llenarme de emoción, alegría y esperanza. Sigo recordando a mis seres queridos (los ausentes) sin dolor, y con un amor renovado y diferente. Pienso que ese es el espíritu de la celebración. ¡Me soltó el Grinch! Me atrapó la Navidad. Hoy deseo abrazar a los míos y dar gracias, siempre en familia… ¡Con un “Elf on the Shelf”!, y dos arbolitos decorados.

YouTube video thumbnail
Arte: Daniel Robles

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.

Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.