Pandora despega al espacio: misión de la Universidad de Arizona estudiará atmósferas de exoplanetas

Tucson, Arizona. – El satélite Pandora, una misión científica liderada por la Universidad de Arizona, fue lanzado con éxito al espacio la mañana del domingo 13 de enero a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9 desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California, informó la Universidad de Arizona (UA) en un comunicado.
El lanzamiento ocurrió a las 6:44 a.m. (hora de la Montaña) en condiciones despejadas. Unas dos horas y media después, Pandora fue desplegado con éxito en órbita. La empresa Blue Canyon Technologies, encargada de construir e integrar los principales sistemas de la nave, confirmó que el satélite desplegó correctamente sus paneles solares, que sus baterías están cargando y que responde a los comandos desde tierra.
Más adelante esta semana, el control de la misión será transferido al Centro de Operaciones de Misiones de la Universidad de Arizona, donde un equipo continuará con las pruebas finales y la puesta en marcha del observatorio espacial.
Pandora es la más reciente incorporación a una larga lista de misiones espaciales lideradas por la Universidad de Arizona y tiene como objetivo estudiar en detalle al menos 20 planetas que orbitan estrellas distantes, conocidos como exoplanetas, para analizar la composición de sus atmósferas.

Un telescopio para mirar otros mundos

El satélite cuenta con un telescopio de 18 pulgadas de espejo y con instrumentos capaces de analizar espectros de luz y medir cambios mínimos en el brillo de las estrellas. Estos datos permiten saber qué elementos químicos hay en la atmósfera de un planeta y detectar cuando un planeta pasa frente a su estrella.
Daniel Apai, profesor de astronomía y ciencias planetarias, lidera la misión Pandora y su equipo científico de exoplanetas por parte de la Universidad de Arizona.
“Pandora abre un nuevo capítulo en la ciencia de los exoplanetas y guiará proyectos futuros en su búsqueda de mundos habitables”, dijo Apai.
Pandora es el primer telescopio espacial diseñado específicamente para observar la luz de las estrellas filtrada a través de las atmósferas de exoplanetas en múltiples colores. Sus datos ayudarán a interpretar información de misiones anteriores como el telescopio Kepler y de misiones actuales como el telescopio espacial James Webb.
Misión rápida, liderazgo joven
Pandora fue seleccionada en 2021 como una de las primeras misiones del programa NASA Astrophysics Pioneers, que busca responder rápidamente a nuevas preguntas científicas.
Más de la mitad de los cargos de liderazgo de la misión están ocupados por científicos e ingenieros en las primeras etapas de sus carreras, lo que representa una apuesta por nuevas generaciones de expertos en ciencias espaciales.
Tras llegar a la órbita baja terrestre, Pandora pasará por un mes de pruebas antes de iniciar su misión principal de un año. Todos los datos que genere serán públicos.
Una vez superadas las pruebas iniciales, la misión será operada desde el Centro de Operaciones Multimisión (MMOC) de la Universidad de Arizona, ubicado en el edificio de Investigación Aplicada del campus principal.
“Es la primera vez que una misión astrofísica en órbita se opera desde nuestro nuevo Centro de Operaciones en la universidad”, dijo Erika Hamden, directora del Instituto Espacial de Arizona. “Las misiones Phoenix Mars Lander y OSIRIS-REx fueron operadas con gran éxito desde la Universidad de Arizona, y ahora estamos emocionados de continuar ese legado con Pandora”.

Observaciones clave para el futuro
Pandora observará cada uno de sus 20 planetas objetivo durante 24 horas seguidas, repitiendo ese proceso 10 veces por sistema. Estos datos servirán como base para futuras misiones que buscarán mundos potencialmente habitables.
“Al combinar las observaciones de Pandora con los datos del telescopio James Webb, entenderemos mejor las atmósferas de esos exoplanetas”, explicó Apai. “En este momento nuestro objetivo no es buscar vida, sino analizar sus atmósferas en busca de vapor de agua y comprender mejor a sus estrellas”.
Hasta hace poco más de 30 años, no se sabía si existían planetas fuera de nuestro sistema solar. El primer exoplaneta fue descubierto en 1992 y desde entonces se han identificado más de 6,000 mundos orbitando otras estrellas.
Para saber si un planeta podría albergar vida, los científicos buscan señales como oxígeno o agua en su atmósfera. Sin embargo, observar estos planetas directamente es extremadamente difícil por las enormes distancias, por lo que se utilizan métodos indirectos basados en cambios en la luz de las estrellas.
“Pandora es la primera misión realmente diseñada para estudiar a las estrellas y a sus planetas juntos”, dijo Apai. “Así podremos separar mejor lo que viene de la estrella y lo que viene del planeta”.
Para la Universidad de Arizona, esta misión representa otro paso importante en su historia científica.
“Con Pandora estamos en el inicio de una nueva era de descubrimientos cósmicos”, dijo Tomás Díaz de la Rubia, vicepresidente senior de investigación y alianzas. “Estas misiones reflejan el legado de excelencia de la Universidad de Arizona en astronomía y su compromiso con el conocimiento que sirve al público”.

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