Un oficio en extinción: “El Chato” y “La Güera”, las últimas voces que venden periódicos en las garitas de Nogales, Sonora

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Entre filas de autos y bocinas, los periodiqueros fronterizos exhiben el diario impreso, símbolo de un oficio en extinción frente al avance de los medios digitales. Crédito: César Barrón.

Nogales, Sonora.- Cada mañana, sin importar si el frío cala o el calor empieza a derretir, Arturo Acuña, conocido de cariño como “El Chato”, inicia su rutina, se baña, se rasura, desayuna con su café, luego se alista, sale de su casa en la colonia Embarcadero y camina unos 10 minutos para llegar a la garita principal de Nogales, donde vende periódicos. 

Ahí, entre autos, ruido, turistas y paisanos que esperan en línea en el puerto de entrada Denis DeConcini, ¨El Chato¨ ha pasado los últimos 57 años de su vida vendiendo periódicos. Lo que para cientos de miles es un lugar de paso, para él es su segunda casa.

La lluvia no lo detiene. Si cae un aguacero, camina igual, sin paraguas ni impermeable, con los ejemplares bajo el brazo. En sus recuerdos, nevadas pasadas le llegaban a las rodillas, y aun así trabajaba. No tenía opción, el periódico era  -y sigue siendo- su sustento. 

Pero “El Chato” es una especie en peligro de extinción. En México, los periodiqueros representan un oficio en peligro, reducido a menos de 1,000  vendedores a nivel nacional según tendencias del sector editorial (CANIEM 2024 reporta caídas del 20% anual en ventas impresas). 

Antes se les veía siempre, en cada esquina, en cruceros y garitas fronterizas como Nogales, donde miles de vehículos cruzan diariamente. Su número se ha desplomado por el auge digital: los celulares, las tabletas y los servicios tecnológicos como Google News capturan el 80% del consumo noticioso. Hoy persisten solo “los últimos” en plazas tradicionales de Sonora, Tijuana y la Ciudad de México. Acuña es uno de los últimos en la resistencia ante la época de las pantallas.

A sus 70 años, “El Chato”, originario de Nogales, empezó en el oficio a los 13, siguiendo los pasos de sus hermanos. “Cuando terminé la primaria, empecé a vender”, recuerda mientras sostiene El Imparcial, una de las publicaciones impresas líderes de Sonora. 

Arturo Acuña, “El Chato”, sostiene el periódico que ha vendido durante 57 años en la garita Denis DeConcini de Nogales, un punto de cruce que para miles es tránsito diario y para él, su segunda casa. Crédito: César Barrón.

En aquel entonces la ciudad despertaba con olor a tinta y el rumor de las noticias impresas. Cruzaba a Nogales, Arizona, por la calle Morley para entregar 15 ejemplares a negocios fieles. Antes de los celulares, vendía hasta mil al día del periódico más popular, La Voz del Norte, agotándolos antes de las 10 de la mañana en esos días de noticias impactantes.

Pero ya no es lo que era antes. Ahora “checa su salida” hasta que se mete el sol.

A las 6 de la tarde regresa a su casa, se sienta para contar lo vendido, liquida la cuenta para el día siguiente y se prepara para regresar los periódicos que no se vendieron. Ahí le entregan los ejemplares frescos para empezar la rutina de nuevo. Lo hace de lunes a domingo, sin descanso, sin tregua, sin días de enfermedad o vacaciones. No tiene pensión, solo recibe la ayuda del programa Bienestar del gobierno federal, así que el retiro es más una fantasía que una realidad. Por eso no quiere que pare la imprenta, porque además no es solo su oficio, sino la esencia de su vida. 

“Hoy las personas miran todo en el celular, más rápido, con foto y todo”, dice resignado, sin perder la calma que lo caracteriza. “Pero mientras pueda, aquí seguiré”, prometió. 

Entre sus clientes más fieles está la familia Montes. Mari Quintero, hija de don Félix Montes, recuerda que por al menos treinta años su padre compraba el periódico a “El Chato”. Lo quería tanto que, cuando falleció, la familia colocó un periódico en su funeral. 

A veces su papá le encargaba el periódico a alguna de sus hijas y les decía que no le pagaran, después iba él y le dejaba propina, recuerda Quintero. Ahora cada vez que Mari cruza de Arizona a Nogales repite el ritual: comprarle el diario como lo hacía su padre.

No es la única. Acuña trata de apelar a las noticias y a la nostalgia cuando vende el periódico. En las filas para cruzar a Estados Unidos hay cientos de miles de clientes potenciales. 

De acuerdo con información del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, 3,735,239 vehículos de pasajeros cruzaron por las garitas de Nogales en el año fiscal 2024 y otros 3,768,697 vehículos pasaron por esas mismas garitas en el año fiscal 2023.

Aún así, la tecnología ha hecho de la venta ambulante de periódicos un oficio en agonía, pero que sobrevive con la pasión y resistencia de periodiqueros como Acuña. 

A sus 70 años, Arturo Acuña levanta el periódico como lo ha hecho desde la adolescencia, representando a los últimos periodiqueros que sobreviven en la frontera de Nogales. Crédito: César Barrón.

“La Güera” en Mariposa

Rosa Alicia Gómez Velázquez es la dueña y señora de la garita Mariposa. A sus 78 años, y originaria de Guadalajara, resiste desde hace 28 años en el oficio. Crédito: César Barrón.

A un par de millas de “El Chato” está “La Güera”. Rosa Alicia Gómez Velázquez es la dueña y señora de la garita Mariposa. De 78 años y originaria de Guadalajara, resiste 28 años en el oficio. 

Llegó en 1997 con esposo e hijo, con la intención de vivir en California, pero se quedó en Sonora. Su hijo sí cruzó la frontera y ahora es ciudadano estadounidense, pero ella decidió hacer de Nogales su casa. 

Con nostalgia recuerda aquellos días en los que no sabía qué haría. Relata que cuando llegó a la frontera estaba en el albergue San Juan Bosco y salió a juntar botes para vender, entonces vio a un periodiquero y se emocionó. Le pidió que le diera un par de ejemplares para vender y el resto es historia. 

Con un sombrero que la protege del sol del desierto, bien maquillada, con aretes y una cadena, llena los pulmones de aire y grita:: ¡El Immmmmparciaaaaaaallllll! Un grito que se ha hecho famoso y que ahora resuena más fuerte, sin eco, en el puerto de entrada. Años atrás, semáforos y garitas bullían de vendedores. Hoy, sólo ella ofrece noticias en Mariposa.

Ha vendido El Imparcial, El Diario de la Frontera, Nuevo Día y El PM. Cada vez son menos los que imprimen, ya se acabaron los años dorados. Pasó de 200 ejemplares diarios a menos de 50. 

“Me compran porque me conocen; tengo casi 30 años aquí”, dice Gómez. Llega a las 7 de la mañana y para la 1 de la tarde “cierra el changarro”. Para ganar unos pesos más, trata de vender refrescos y dulces que compra con las propinas, confesó.

Un pasado de tinta y voces

El cronista Julio César Sarmiento, de Nogales, recuerda que esta ciudad tuvo una vida periodística intensa desde mediados del siglo veinte. Periódicos como La Acción (que circuló de 1940 a 1970), El Noroeste, El Nogalense, El Diario de Nogales, La Voz del Norte, El Diario de la Frontera (después cambiado su nombre a El Diario de Sonora, hasta la actualidad), Nuevo Día y El PM formaron parte del paisaje cotidiano.

Además existían algunas revistas como la Tribuna Regional y la Prensa Internacional. Todos se vendían como pan caliente en los principales cruceros de la ciudad.

Hubo un tiempo en que los periódicos se agotaban antes del mediodía cuando había una noticia relevante y en varios cruceros de las calles principales de la ciudad o en cada garita había al menos un vendedor. 

Pero Nogales y la frontera cambian todos los días. No hay un día igual entre las garitas, las filas de ida y vuelta para cruzar, las realidades de migración, la economía y la política. Lo único constante son esas dos voces con periódico en mano, las que reparten noticias, tradición y el sueño de rescatar un oficio en extinción. 

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)
César Barrón es reportero fronterizo independiente con 22 años de experiencia en periódico, radio y redes sociales, ha trabajado informando sobre los acontecimientos más relevantes de ambos Nogales(Sonora y Arizona). Su trabajo ha sido publicado por medios nacionales de México y Estados Unidos. Se ha enfocado principalmente en temas de crimen y migración, pero también da cobertura a eventos comunitarios. Ha colaborado con Conecta Arizona y producido historias para el podcast “Cruzando Líneas\\\”.