San Pedro de la Cueva: pueblo de viudas y en tendencia

📸 Fotos: Judith León
Hermosillo, Sonora.- San Pedro de la Cueva es una pequeña población sonorense que se volvió tendencia y sitio de interés para turistas a raíz de la pandemia de Covid-19.
A través de la red, Sonora y el mundo comenzó a conocer a los moradores del lugar, en su mayoría personas de la tercera edad que hacían su lucha para sobrevivir en tiempos adversos con su trabajo. Favián Lameda, un joven poblador del lugar se convirtió en influencer al dar a conocer la cotidianidad de su gente.
No obstante, la historia de esta población ubicada a 265 millas de la frontera con Estados Unidos, comenzó desde muchos años atrás, con la llegada del Centauro del Norte, Pancho Villa, quien es el gran villano para, al menos, tres generaciones de hombres y mujeres que quedaron en el desamparo.

La historia del pueblo señala que, en diciembre de 1915, Francisco Villa y su regimiento pasaron por el pueblo, iban cansados, derrotados, enojados y esa ira se desquitó con la población; ahí ocurrió una matanza de alrededor de 85 muertos, hombres que eran hijos, padres, esposos, ajusticiados en la plaza principal.

El padre del pueblo, Andrés Avelino Flores abogó por los hombres, por los niños que estaban en la fila a la espera de ser fusilados abogó por ellos, fueron varias veces las que pidió piedad para los sampedreños.
El 2 de diciembre de 1915 quedó grabado con sangre en la historia del pueblo, la última víctima fue el padre Flores, a quien se le recuerda como héroe, como mártir, en un festival anual.
Los registros heredados por las mujeres del pueblo, quienes se salvaron de las balas, pero no del saqueo y los abusos, señalan que quedaron 64 viudas y 244 huérfanos.
Entre la pena y el miedo, las mujeres, entre ellas las viudas, sacaron de nuevo adelante al pueblo y a las familias que quedaron sin el hombre que era el proveedor.
Como recuerdo para las generaciones posteriores, desde hace alrededor de cinco años, se lleva a cabo cada 2 de diciembre “la procesión de las viudas”, actividad en la que las nietas y bisnietas de los asesinados por villa y de sus viudas, caminan por el pueblo, recorriendo los lugares donde se vivió esta tragedia.
Además, cuentan con el Museo Costumbrista, donde se exhiben objetos de las familias desintegradas por Villa, de los sobrevivientes que han heredado para que lo ocurrido no quede en el olvido.
En San Pedro de la Cueva también hay murales que mantienen vivo este capítulo de su historia, uno afuera del museo, otro junto a la iglesia de San Pedro Apóstol, en el centro del pueblo.
Frente a la iglesia, hay una plaza con un monumento/ memorial del padre Andrés Avelino Flores, donde también hay una placa con los nombres de los hombres fusilados por Villa.
En el Museo Costumbrista, la cronista del pueblo la profesora María Esther Noriega y la artista plástica y empresaria María Tarazón, como nietas de las viudas, reciben a los turistas y comparten la historia de sus familias, de San Pedro de la Cueva, que complementan con la explicación de los recuerdos que guardan las esculturas, fotos, documentos y diversos artículos que tienen para ello.
Además de esta historia, en San Pedro de la Cueva encuentras otros sitios de interés como la Cascada Seca, el mirador de San José de Batuc, las ruinas de los tres pueblos inundados para la construcción de la presa hidroeléctrica Plutarco Elías Calles, “El Novillo”; gastronomía propia del pueblo como un platillo llamado temol, que es carne con chile hecho con la receta de las mujeres del lugar; obleas, un postre preparado con unas delgadísimas láminas de harina, rellenas con miel de piloncillo y trocitos de cacahuate y otras delicias que irás descubriendo en tu recorrido por este pueblo.
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