Entre gritos y sombrerazos, se frenó en el Senado de Arizona un proyecto para llevar a agentes de ICE a los centros de votación

Después de una jornada llena de gritos y sombrerazos en el Senado estatal, al final, todo quedó en suspenso. En un esfuerzo contrarreloj, los senadores de Arizona trabajaron a marchas forzadas para sacar adelante decenas de proyectos de ley antes de la fecha límite; desde propuestas pintorescas, como bautizar una autopista con el nombre del activista conservador Charlie Kirk, hasta medidas de alto impacto comunitario, como el Proyecto de Ley Senatorial 1570, que habría obligado a los funcionarios electorales de Arizona a llevar agentes federales de Inmigración a los centros de votacións. Para alivio de activistas comunitarios, la iniciativa está prácticamente muerta… al menos por ahora.

¿Qué proponía la SB 1570?
Impulsada por el senador republicano Jake Hoffman, la medida habría exigido a los registradores de los condados y a las Juntas de Supervisores firmar acuerdos con agencias federales de inmigración (como ICE) para garantizar la presencia de sus agentes en los centros de votación y buzones electorales.
Hoffman argumentó que el proyecto solo buscaba permitir que los agentes “observaran” la actividad electoral sin interferir con la votación en sí. “Esta medida establece estándares claros y uniformes en todos los condados y brinda mayor supervisión a los lugares donde se emiten y recogen las papeletas”, defendió el senador.
Su propuesta cobró impulso una semana después de que la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, visitara Phoenix y afirmara que los extranjeros votan en las elecciones de Arizona, aunque la evidencia histórica y los datos oficiales demuestran que esto es extremadamente raro.
Por su parte, los críticos y defensores de los derechos civiles calificaron el proyecto como un intento velado de supresión del voto, argumentando que la sola presencia de agentes de Inmigración intimidaría a las comunidades minoritarias y disuadiría a los ciudadanos de ejercer su derecho.

Una sesión maratónica y un final anticlimático
El destino del proyecto se decidiría en el Comité de Justicia y Elecciones del Senado. Su presidenta, la senadora republicana Wendy Rogers, convocó a una inusual sesión el viernes —un día en que los legisladores normalmente no se reúnen— para darle a casi dos docenas de propuestas una última oportunidad de avanzar antes de que expirara el plazo reglamentario del Senado.
Decenas de miembros de la comunidad, líderes religiosos y activistas opuestos a la SB 1570 abarrotaron la sala desde la madrugada, preparándose para una larga batalla. No obstante, tras seis horas de espera, Rogers anunció abruptamente que el comité no votaría sobre la medida.
El motivo oficial, según Rogers, fue la salud del patrocinador del proyecto. “Ha estado enfermo de vez en cuando”, justificó refiriéndose a Hoffman. “Esperé con la esperanza de que pudiera venir hoy y superar esa enfermedad, pero dadas las circunstancias, tengo que ceder ante él y suspender la SB 1570”. Acto seguido, dio por terminada la reunión y abandonó la sala junto con los demás legisladores republicanos, dejando el proyecto fuera del plazo límite.
La denuncia de LUCHA Arizona: “A la gente de color se le ha impedido el acceso”

El desenlace del viernes fue solo la culminación de días de tensión. Verónica Serafín, directora de comunicación de la organización LUCHA Arizona, relató los altercados que la comunidad enfrentó a lo largo de la semana al intentar ejercer su derecho a la libre expresión.
Serafín explicó que el miércoles previo, durante la discusión de otros proyectos, el comité liderado por Rogers interrumpió abruptamente a un ciudadano que se había excedido ligeramente en su tiempo de testimonio.
“El comité no lo dejó terminar de hablar y se pusieron agresivos con él. Los miembros de la comunidad se pusieron de pie para mostrar su oposición, comenzaron a cantar y respetuosamente abandonaron el edificio”, relató Serafín.
Sin embargo, las consecuencias de esa protesta generaron indignación. Según Serafín, hubo un trato discriminatorio por parte de la seguridad del edificio en los días posteriores: “Desde entonces, a mí y a muchos miembros no se nos ha permitido regresar al edificio. Es importante mencionar que el miércoles había personas afroamericanas, latinas y blancas protestando, pero curiosamente es solo a la gente de color a la que se le ha bloqueado el acceso”, denunció.
A pesar del desgaste, el cansancio y las trabas, los activistas se mantuvieron firmes. “Hoy (viernes) hemos estado aquí desde las 8:00 de la mañana esperando para declarar en contra de este proyecto, porque es nuestro derecho. No fue hasta el último segundo que nos dijeron que la SB 1570 no se escucharía, sin darnos explicaciones”, señaló Serafín, dejando claro que la comunidad no bajará la guardia. “No sabemos qué va a pasar en el futuro, pero, pase lo que pase, tengan por seguro que estaremos aquí para luchar”.

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