Suplementos nutricionales: beneficios, riesgos, regulación y preocupaciones

➡️ Por Julio Cisneros
Este contenido es parte de Conecta Arizona Salud, en colaboración con Doing Well de Arizona State University (ASU).
PHOENIX – Desde cápsulas, tabletas, polvos hasta gomitas y bebidas, los suplementos nutricionales están en todas partes. Algunos prometen mejorar tu salud, ayudarte a perder peso e incluso prevenir o tratar enfermedades. Pero la interrogante clave sigue siendo: ¿Son estos suplementos realmente eficaces y seguros, o podrían perjudicar tu salud?
Consultamos varios estudios y expertos sobre el tema para comprender mejor qué hacen los suplementos, quién los regula y qué aspectos considerar antes de incorporarlos a tu rutina diaria.
¿Qué son los suplementos nutricionales?
Los suplementos nutricionales son productos diseñados para complementar tu ingesta diaria de alimentos. Los suplementos contienen nutrientes como vitaminas o minerales que también se encuentran en los alimentos, pero los suplementos los contienen en una forma más concentrada.
Tipos de suplementos
Existen una variedad de suplementos elaborados a partir de plantas, minerales y productos animales, así como aquellos elaborados sintéticamente, como la mayoría de las vitaminas. Los suplementos pueden contener aminoácidos como triptófano y glutamina, así como microbios vivos, comúnmente conocidos como probióticos.
Entre los más comunes se encuentran las vitaminas, multivitamínicos, calcio, magnesio y hierro.

¿Necesitas tomar suplementos para mantenerte sano?
Los expertos coinciden en que llevar una dieta equilibrada y variada y mantener una rutina de ejercicio es vital para una vida saludable. Simin Levinson, profesora del College of Health Solutions de Arizona State University, dijo que es importante centrarse en consumir alimentos que contengan todos los nutrientes que tu cuerpo necesita.
“Generalmente no creo que la gente deba tomar suplementos a menos que tenga una deficiencia de nutrientes comprobada o se les haya recomendado tomar suplementos”, dijo Levinson.
Una deficiencia de vitaminas ocurre cuando el cuerpo no recibe o no utiliza adecuadamente los nutrientes esenciales. Puede ocurrir si la dieta es deficiente, pero también incluso con una buena alimentación. En algunos casos el cuerpo no absorbe bien las vitaminas o las elimina demasiado rápido debido a ciertas enfermedades o problemas intestinales.
Para saber si tienes una deficiencia nutricional y si los suplementos pueden ayudar, los expertos recomiendan acudir a un profesional médico que pueda evaluar tus síntomas y realizar las pruebas adecuadas.
Las dietas basadas en comida ultra procesada, carbohidratos refinados, azúcar, sal y grasas trans, junto con un estilo de vida sedentario, han provocado un aumento en la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes tipo 2, la osteoporosis y algunos tipos de cáncer. En décadas anteriores, la mala alimentación en Estados Unidos se asociaba con la desnutrición; hoy en día se asocia principalmente con excesos de calorías, grasas saturadas, azúcares y sodio.
“Los estadounidenses no comen una gran variedad de alimentos que incluyan la cantidad recomendada de frutas, verduras y fibra, por lo que tomar suplementos dietéticos podría ayudar a algunas de esas carencias nutricionales”, dijo Levinson.
Para muchas personas, la escasez de alimentos no es cuestión de elección, sino de acceso. El condado de Maricopa cuenta con 55 desiertos alimentarios, zonas donde los residentes deben recorrer al menos una milla para llegar a un supermercado o proveedor de productos frescos. Esta distancia es especialmente difícil en comunidades de bajos ingresos, donde muchos hogares carecen de vehículo.
La profesora y decana asociada del College of Health Solutions de Arizona State University, Carol S. Johnston, ha centrado sus estudios en estrategias dietéticas y ha trabajado en formas sencillas de ajustar la dieta para obtener resultados saludables.
“Gran parte de mi trabajo inicial consistió en cambiar las dietas y conseguir que la gente cambiara a otro tipo de dieta, como dietas ricas en proteínas, bajas en carbohidratos o vegetarianas”, indicó Johnston. “Pero me di cuenta de que la gente no hace esto cuando le cuesta hacer cambios importantes en la dieta”.
Johnston señaló que los suplementos pueden ser importantes para complementar una dieta porque son fáciles de conseguir y tomar. Sin embargo, indicó que existen otras formas de complementar o mejorar la nutrición.
“Trabajo con estrategias dietéticas sencillas como el uso del vinagre, incorporándolo en comidas, así como con verduras de hoja verde”, dijo Johnston.
Los estudios preliminares de Johnston sugieren que tomar una cucharadita de vinagre de manzana diluido en agua antes de acostarse puede ayudar a reducir los niveles de glucosa en sangre en personas con diabetes tipo 2 y con prediabetes. Johnston también señaló que el vinagre puede incorporarse a la dieta consumiendo alimentos preparados con él, como col, pimientos, zanahorias o cebollas.
Aunque algunos estudios sugieren posibles beneficios para el control del azúcar en sangre, el consenso científico es que el vinagre no sustituye los tratamientos basados en la evidencia para la diabetes o la prediabetes.
“Usar vinagre no significa que vayas a dejar de comer frutas y verduras”, dijo Johnston. “Deberías seguir teniendo una buena dieta”.
Johnston destacó la importancia de no incorporar el vinagre a tu dieta sin consultar primero con un médico, ya que no solo es bastante ácido, sino que también puede interferir con algunas condiciones de salud existentes o tener interacciones con otros medicamentos. El vinagre concentrado además puede dañar los dientes al erosionar el esmalte debido a su alta acidez, lo que puede provocar mayor sensibilidad, caries y decoloración, por lo cual, si lo vas a consumir, es fundamental consumirlo de manera diluida y bajo la supervisión de un médico.

¿Quién regula los suplementos nutricionales?
Los consumidores en Estados Unidos buscan cada vez más suplementos para apoyar un bienestar personal. La demanda de estos productos ha alcanzado ingresos de $5.060 millones de dólares en 2025.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) es la agencia federal responsable de regular los suplementos nutricionales y sus ingredientes. La FDA regula los suplementos bajo un conjunto de regulaciones diferentes a las que cubren los medicamentos y alimentos convencionales.
Los suplementos no requieren aprobación previa, es decir que los fabricantes no necesitan demostrar que sus productos son seguros o eficaces antes de venderlos.
La FDA actúa post-comercialización; su responsabilidad es monitorear y tomar medidas contra productos inseguros una vez que están en el mercado. Los fabricantes deben cumplir con buenas prácticas de fabricación para asegurar la calidad y seguridad de los productos.
“Creo que muchos consumidores pueden no ser conscientes de que existen regulaciones más flexibles sobre los suplementos dietéticos y que los fabricantes no necesitan demostrar que sus productos son efectivos, especialmente seguros”, dijo Levinson. Esto significa que hay suplementos que no cumplen con sus promesas e incluso pueden suponer riesgos. Por eso es importante consultar a un médico o nutriólogo antes de añadir cualquier suplemento a tu dieta.
Etiquetas de suplementos y cuándo hay que tener cuidado
Los suplementos deben llevar una etiqueta que indique los ingredientes activos, la dosis y otros ingredientes. Las etiquetas pueden incluir ciertos tipos de afirmaciones, por ejemplo, que promueven la salud o sostienen una parte o función del cuerpo. Estas declaraciones deben ir seguidas de la siguiente información: “Esta declaración no ha sido evaluada por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad y está destinado a complementar la dieta.” Además, debe incluir una advertencia para mantenerlos fuera del alcance de los niños.
Las señales de alerta en los suplementos incluyen afirmaciones exageradas o demasiado buenas para ser verdad, promesas como combatir el cáncer o revertir la diabetes. Estas afirmaciones son infundadas, e incluso ilegales en Estados Unidos. Hay que tener cuidado con productos que se venden con frases como “resultados milagrosos”, “producto exclusivo”, “remedio antiguo”, “ingrediente secreto”, “avance científico” o “tecnología revolucionaria”.
Levinson dijo que los consumidores deben ser conscientes y asegurarse de que los suplementos que consumen sean seguros para su salud.
“Recientemente hemos oído hablar de la cantidad de plomo en los suplementos, especialmente en las proteínas vegetales”, dijo Levinson. “El plomo podría acumularse en el cuerpo y eso podría tener algunos efectos negativos para la salud, así que creo que de nuevo tenemos que buscar aquellos productos que sigan buenas prácticas de fabricación”.
Los suplementos contienen ingredientes que pueden tener efectos adversos en tu cuerpo. Algunos pueden interactuar con medicamentos e interferir con análisis de laboratorio. Los expertos recomiendan que, si tomas suplementos, estés atento a la posibilidad de una reacción o efecto secundario. Los suplementos pueden causar problemas si los combinas con otros suplementos, o los mezclas con medicamentos.
El poder de los alimentos funcionales en una dieta saludable
Algunos suplementos pueden ayudarte a cubrir tus necesidades nutricionales, pero no pueden sustituir la variedad de alimentos esenciales para una dieta saludable. Los expertos recomiendan priorizar los alimentos mínimamente procesados. Pescados como el salmón son ricos en ácidos grasos omega-3, que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. Los frutos secos sin sal, como las almendras, los cacahuetes y las semillas de calabaza, son excelentes fuentes de magnesio, un mineral esencial que ayuda a regular la presión arterial. Los frijoles aportan fibra, proteínas, potasio y ácido fólico. Las bayas como las fresas, arándanos, frambuesas y moras son bajas en calorías y llenas de antioxidantes.
La decisión final es tuya, pero recuerda que, antes de hacer cambios en tu dieta, asegúrate de consultar con un médico o nutriólogo.
En Arizona, existen muchos recursos para el acceso a alimentos y programas de nutrición gratuitos o de bajo costo. A continuación, te presentamos un listado de algunos de ellos.

Recursos para acceso a alimentos en Arizona
Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP): Este programa proporciona a los hogares elegibles beneficios mensuales para que puedan comprar alimentos. El programa está aceptando nuevas solicitudes.
Programa de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños (WIC): Ofrece educación nutricional, apoyo para la lactancia, alimentos suplementarios y referencias a servicios sociales y de salud. WIC atiende a mujeres embarazadas, en posparto y en lactancia, así como a bebés y niños menores de cinco años.
Arizona Food Banks: Coalición de cinco bancos regionales de alimentos y casi 1,000 despensas y agencias de alimentos, que trabajan para combatir el hambre en Arizona.
211 Arizona: Esta organización ayuda a encontrar recursos disponibles y proporciona conexiones a servicios como programas suplementarios de alimentación y nutrición.
Community Food Bank of Southern Arizona: Cuenta con un mapa interactivo que muestra dónde encontrar recursos alimentarios cerca de ti.
Borderlands Produce Rescue: Ofrece productos frescos y nutritivos.
St. Mary’s Food Bank: Asistencia alimentaria o capacitación laboral.
St. Vincent de Paul: Ofrece alimentación, ropa, y alojamiento.
Recursos sobre nutrición
Consejos para una alimentación saludable: Recomendaciones para el consumo de fibra, aumentar el calcio y la vitamina D, potasio, reducir azúcares añadidos, reemplazar grasas saturadas y reducir el consumo de sodio.
MyPlate.gov: Formas sencillas y prácticas de comer más sano.
Cómo comer sano: Consejos de la American Diabetes Association sobre cómo comer más verduras sin almidón, optar por carnes magras o proteínas de origen vegetal, elegir carbohidratos de calidad y versiones bajas en grasa de quesos y aderezos, te ayudarán a alcanzar tus objetivos de salud.

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