Tanatóloga explica los tipos de duelo, desde pérdidas de seres queridos hasta cambios personales en la vida 

Getting your Trinity Audio player ready...
Arte: Daniel Robles.

Fallecimiento de un ser querido, hijos o mascotas, una separación, cambios en distintas etapas de la vida o en el trabajo, inmigración de un país a otro, el divorcio de los padres son, entre otras, diferentes formas de duelo que pueden atenderse a través de la tanatología, una derivación de la psicología, explicó la tanatóloga mexicana Susana Cuéllar Urrea, en diálogo con la comunidad en La Hora del Cafecito en WhatsApp.

“Hay muchísimos duelos. Se habla desde el momento de nacer, que ya es un duelo, nacer hasta entrar al kinder, cuando lloramos, empezar a crecer, ir a la primaria, dejar de jugar porque ya estamos creciendo, el cambio de nuestro cuerpo hormonal”, describió Cuéllar Urrea. La especialista, residente en Hermosillo, Sonora, también indicó -en otra entrevista con Judith León, de Conecta Arizona– que los tipos de duelo que atiende la tanatología pueden variar según la edad de los pacientes.

Las principales respuestas de Susana Cuéllar Urrea en La Hora del Cafecito en WhatsApp fueron las siguientes:

Nos comentaste que hay distintos tipos de duelos, aunque muchos consideran que se refieren sólo a la pérdida de personas. ¿Nos puedes platicar cuáles son los otros duelos que podríamos presentar?

“No sólo es el duelo por la muerte o pérdida de un ser querido, sino también es por cambio de ciudad, de casa, de país, que es duelo migratorio; también existe el cambio en etapas de los hijos o de los padres. Todos los cambios son duelos: una separación, fallecimiento de mascotas, el cambio en nuestra alimentación por alguna enfermedad, un cambio laboral o propios de la edad, como menopausia, perimenopausia, andropausia”.


¿Cuál es la diferencia entre duelo y tristeza?

“La tristeza es un sentimiento, una emoción que todos los seres humanos experimentamos y los duelos también. El duelo se le llama al conjunto de cinco etapas que el ser humano pasa quiera o no, conscientemente o no, al tener un cambio, una pérdida en la vida. Hay muchísimos duelos, se habla desde el momento de nacer, que ya es un duelo, nacer hasta entrar al kinder, cuando lloramos, empezar a crecer, ir a la primaria, dejar de jugar porque ya estamos creciendo, el cambio de nuestro cuerpo hormonal y así se va iniciando. La tristeza se presenta cuando hay una situación natural al día a día”.


¿Qué papel juega la espiritualidad en el proceso de duelo?

“Es muy importante la creencia, la fe, cualquier religión, porque traen la propia fantasía de lo que sucede después de la muerte. Entonces esa fantasía que nos cuentan diferentes religiones nos ayuda a estar tranquilos porque nos imaginamos un lugar, un cielo, el reencarnar, un lugar mejor, y le da un ajuste a nuestro cerebro y a las emociones para poder bajar la ansiedad, estar tranquilos, porque cuando está la pérdida o el cambio o aquello que estamos viviendo que no vivíamos antes, no lo podemos como acomodar tan fácilmente. La espiritualidad nos puede ayudar a decir ‘me voy a ir ajustando, lo voy a volver a ver en algún momento en otra vida o voy a estar en el cielo, en un lugar mejor’. Eso beneficia mucho en el proceso”.

Susana Cuéllar Urrea, tanatóloga de Hermosillo, Sonora, México (Foto: Judith León).

¿Qué es el duelo anticipado y cómo se diferencia del duelo posterior a la pérdida?

“El duelo anticipado lo podemos ver muy claro cuando una persona pasa por la tristeza, el enojo, la negociación personal de qué hago ya que estoy viviendo esto, la aceptación y el poder recuperar su vida diaria, la rutina. Este duelo anticipado se vive principalmente dentro de la relación de pareja, cuando el amor se está acabando y tenemos que tomar la decisión de terminar; muchas veces se vive dentro y la otra parte de la pareja lo vive después, ya en la separación. Pero también se vive el duelo anticipado antes de que nos vayamos a mudar o emigrar, cuando nos estamos despidiendo, renunciando al trabajo, haciendo la mudanza, o cuando también hay una enfermedad de muchos meses, incluso de años, que nos permite pasar por esas etapas al lado de la persona enferma”.


¿Qué efectos físicos puede tener el duelo en una persona?

“Siempre hay que estar atentos a que la persona que está pasando por un duelo y atravesando estas etapas esté comiendo bien y durmiendo bien. ¿Qué significa bien? Sin alteración, ni más de 8 horas, ni menos de 8 horas, ni comiendo más de 3 veces al día, ni menos de 3 veces al día. O sea, más o menos buscar el ajuste natural de la vida de la persona para que no se altere esto. Si se empieza a alterar por más de 15 días, es necesario enviarla con algún psiquiatra”.


¿Cómo se maneja la terapia por la pérdida de un ser querido cuando el paciente no tiene creencias religiosas?

“Si un paciente no tiene creencias religiosas, no pasa absolutamente nada, porque de todos modos tiene que pasar por las etapas del duelo y se busca la manera de que se sienta tranquilo o tranquila haciendo actividades que le hagan sentirse un poco mejor, como la compañía de amigos, familiares, la espiritualidad, que se encuentra en muchas cosas, en las mascotas, en las plantas, en el ambiente, al aire libre, en el mar. Entonces no habría ningún problema de trabajar (ese aspecto)”.


Algo que muchas personas están sintiendo de este lado la frontera es un duelo por perder la seguridad, la tranquilidad o la calidad de vida que tenían hace un año, por los cambios políticos que han existido y que a lo mejor los hacen más vulnerables a muchas cosas en Estados Unidos. ¿Puede ser eso tratado como un duelo? 

“Sí, es lo que mencionaba anteriormente, el duelo migratorio. Cuando perdemos algo por lo que luchamos mucho, por lo que nos esforzamos, donde pusimos nuestros ahorros, sueños, es una pérdida. Por ejemplo, cuando se quema una casa o nos roban un carro, no es algo (solo) material como regularmente se comenta, sino que detrás de eso material hay un montón de cosas que tuvimos que hacer para obtener y reunir esa cantidad de dinero para comprar ese carro o para comprar esa casa, porque nos da seguridad, nos da tranquilidad, es un medio para vivir, para facilitarnos la vida. Regularmente lo vemos cuando te dicen: ‘es algo material, no pasa nada, no es la salud’. Sin embargo, conllevó muchas madrugadas y días prepararte, privarte de otras cosas para ahorrar y comprar eso. Por eso es tan doloroso también tener una vida en Estados Unidos y de repente ver que la calidad de vida va a cambiar drásticamente y que no es tu decisión”.

¿Cuánto puede durar un duelo? ¿Toda una vida?

“Generalmente el trayecto del duelo nos lleva a vivir estas etapas a un año, porque es pasar por la primera fecha de aniversario del cumpleaños, de cuando se enfermó, de cuando pasó el accidente, de cuando decidí irme o regresar, etc. Se van cumpliendo esas fechas, el cumpleaños por ejemplo; en dado caso de la pérdida de una madre, el día de las madres, la primera Navidad sin la mamá, mi primer cumpleaños sin mamá, todo lo que conlleva pues 365 días del año. A partir de ahí la persona tiene que bajar, disminuir la intensidad de todas las etapas que les mencionaba anteriormente y viene una esperanza, o sea, la posibilidad de decir ‘bueno, no voy a ser la persona más feliz del mundo por lo que viví, pero sí puedo ya adaptarme, me puedo reír, puedo bailar, aunque sigue el dolor’. En dado caso de que no se pueda realizar nada de actividades ni recuperar la rutina, estamos hablando de un duelo patológico, en el cual es necesario, si no pasamos por las etapas y no nos recuperamos, acudir a psiquiatría para un tratamiento farmacológico”.


Cada cultura tiene sus tabúes acerca de la muerte. ¿Qué nos puedes decir?

“Las emociones y los sentimientos son universales, las etapas del duelo son universales. Elisabeth Kübler (Ross, autora del libro La rueda de la vida), alemana que se vino a vivir a Estados Unidos, empezó a hacer estudios sobre lo que vive la familia, no el enfermo solamente, en todas las etapas y documentó todo esto. Así como la sexualidad es una forma universal de expresión, también lo son las emociones y los sentimientos, independientemente de la religión. A lo mejor ayudaría un poco más algunas creencias de la propia cultura, como en México, por ejemplo, con los colores, el cempasúchil, las calaveras, los panteones, la reunión familiar, la música, que ayudan al proceso de la muerte o el duelo”.


Estoy atravesando por dos duelos, murió mi papá y a las tres semanas mi hermano, y creo que estoy entrando en la perimenopausia. No sé si son dos o tres duelos.

“Es importante que acudas a tanatología porque está muy pesado que estés viviendo tres duelos, contando que posiblemente estás en uno hormonal y el fallecimiento de tus dos familiares, para que puedas procesarlo de la mejor manera posible; aunque va a ser muy difícil, lo hormonal sí nos ayudaría a amortiguar que no fuera tan denso y pesado. Es importante también la lectura y les recomiendo a Jorge Bucay, que tiene un libro muy bueno que se llama El camino de las lágrimas; también hay otro libro de una terapeuta argentina, Yohana García, que se llama Francesco: una vida entre el cielo y la tierra, que baja mucho la ansiedad también. Hay infinidad de libros nuevos que se refieren específicamente al duelo que están viviendo”.

“Siempre hay que estar atentos a que la persona que está pasando por un duelo y atravesando estas etapas esté comiendo bien y durmiendo bien”, señaló Cuéllar Urrea (Foto: Judith León).

Con tantos duelos en la vida, ¿cómo se puede preparar a los hijos para esos cambios? ¿Qué se les puede recomendar al iniciar su vida de adultos de forma independiente?

“Nos preparan desde que nos compran el pollito de colores y se muere, o el pececito y vive muy poco, que se perdió el gatito, el conejito que vivió unos meses, el cambio del kinder, todas esas situaciones de la vida natural nos van ayudando a crecer y a entender; más adultos fallecen, los abuelos, las tías abuelas, algún familiar ya más cercano”.


Como persona común y corriente, que no es profesional de la salud mental, ¿cómo podemos apoyar a las personas que están pasando por un duelo? En este momento estoy pensando que el duelo es un compañero de vida, que no siempre vemos.

“Una de las cosas más importantes es evitar comentarios como ‘puedes estar en un lugar mejor’ o ‘todo pasa por algo’. Todos los comentarios que intentamos hacer con el afán de hacer sentir bien a la persona son en vano, porque la persona no se va a sentir mejor con un comentario, no le va a cambiar la vida, no le va a traer al hijo o no va a recuperar a su madre o a la pareja que acaba de morir. Sí es importante solamente acompañar muchas veces en silencio, abrazar si lo permite la persona y hacerle saber ‘aquí estoy cerca por si necesitas algo’, ‘¿ya compraste el súper?’, ‘te ayudo a organizar tu casa’, ‘vengo por ti para llevarte a tal cita’ o ‘si quieres un café, acompáñame a tal parte’, pero ir muy poco a poco. De hecho, los pacientes se empiezan a frustrar y se empiezan a alejar cuando reciben comentarios; entre más comentarios reciben, se sienten menos entendidos, menos identificados. Hay que tener mucho cuidado con eso, es parte del respeto al duelo, ya que, cuando uno lo siente, realmente no quiere escuchar nada de esto”.


En mi caso, tengo duelos por seguimiento de condiciones de mis hijos: el mayor tiene autismo y el menor tiene diabetes tipo 1, que conlleva mucha demanda de energías y recursos, terapias, medicinas, etc. Pero gracias a Dios hemos avanzado y sentimos que vamos por buen camino.

“En el caso específico de hijos con algún trastorno, una discapacidad o dificultades en su salud o conducta, es un gran duelo que experimentan los padres, porque uno muchas veces no está anticipado por los médicos de que va a tener tal situación el hijo o la hija; por lo tanto, causa un shock viendo el desarrollo y lo que va presentándose como familia. Obviamente el dinero, los recursos físicos, emocionales, la energía física para poder realizar todas estas actividades con los niños, como por ejemplo llevarlos a las terapias, no lo procesa tan fácil el cerebro porque hay un agotamiento, se llama aquí el cuidador primario. El cuidador primario es la primera persona que está detrás de una persona que puede tener una enfermedad terminal o una enfermedad más cotidiana, un poco más llevadera, hasta una adicción, alcoholismo. La primera persona, el cuidador primario, sufre toda la sintomatología de ansiedad y depresión, por lo tanto sería importante que tuviera un respaldo psicológico”.

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.

Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Gustavo Guirado es periodista y profesor universitario en las áreas de management periodístico, redacción y práctica periodística. Nació en Argentina, donde ejerció el periodismo entre 1992 y 2018, dictó conferencias sobre periodismo y realizó actividades de voluntariado en comunicación para instituciones de la colectividad española. En 2008, fue becario Fulbright en el Seminario Internacional de Postgrado “Jóvenes Líderes” en la Universidad de Massachusetts, en Estados Unidos.