Todos podemos ayudar a la Madre Tierra

Hoy, 22 de abril, se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra, designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2009. Sin embargo, la conciencia ambiental no es un concepto nuevo, a nivel de la ONU se intensificó a partir de la Conferencia de Estocolmo de 1972, que resaltó la interdependencia entre los seres vivos y el planeta, llevando a la creación del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) y al establecimiento del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio).
Desde entonces, la ONU ha impulsado la concienciación a través de diversas conferencias internacionales, incluyendo la Cumbre de la Tierra de Río en 1992. Los esfuerzos continuos generados en estas conferencias, han cristalizado acuerdos como la Convención Marco sobre el Cambio Climático (1994), el Acuerdo de París (2015), y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, culminando en un marco global de biodiversidad en 2022 para detener la pérdida de naturaleza antes de 2050.
Hay en el mundo miles de organizaciones, grandes o pequeñas, que dedican sus esfuerzos a investigar, educar y, sobre todo, proponer cambios en las legislaturas que apunten a políticas que nos ayuden a hacer un uso más equilibrado y, de alguna forma, contrarrestar el daño que como especies hemos causado a nuestro planeta. Estos movimientos internacionales y luchas para incorporar prácticas más armoniosas con el medio ambiente, muchas veces se perciben como lejanas a nuestro diario acontecer, y tendemos a pensar que la salud del planeta se escapa de nuestras manos, y por lo tanto no es una responsabilidad individual.

Si bien es cierto, que los cambios tienen mayor impacto cuando son impulsados desde los gobiernos, también es una realidad que la constancia y consciencia en las prácticas saludables para el ambiente, y la implementación de pequeños ajustes en nuestros hábitos de vida pueden significar un efecto a largo plazo, y definitivamente una actitud más responsable ante los problemas que afectan a la Tierra, y a todos los que vivimos en ella.
Si eres de quienes piensan que no podemos hacer nada, déjame compartirte algunas prácticas recomendadas por algunos de los participantes en la celebración del evento “Día de la Tierra de los Pueblos”, evento preparado por una coalición de organizaciones con enfoque en la justicia ambiental en Arizona, el pasado sábado 19 de abril en el Prado Park al sur de Phoenix:
Cosas sencillas que podemos hacer en la casa: Yolixohani Virginia Ángeles-Wann
Reutilizar el agua del remojo de los frijoles para abonar las plantas; recoger el agua de la ducha que no usamos mientras esperamos que se caliente. Básicamente, enfocarnos en no dejar desperdicios es la propuesta de Yolixohani Ángeles-Wann de Orchard Community Learning Center ubicado en el sur de Phoenix: “Si estamos haciendo un caldito de verduras y compramos betabeles con la colita, con el tallo y las hojas, todo eso se lava bien y se pone en la sopa. Si yo compro una bolsa de naranjas orgánicas, lo que voy a hacer es que voy a agarrar la cáscara, la voy a lavar bien, la voy a poner a secar y cuando hago te le puedo poner esa cáscara que todavía tiene muchos nutrientes”.
También hace mención a no sucumbir ante las presiones de la moda, y cambiar nuestra relación con la ropa. Para ella, comprar en las tiendas de segunda mano es una excelente práctica para evitar que más prendas de vestir lleguen a los rellenos sanitarios.
“Cada persona puede hacer una diferencia. Todos tenemos y todas tenemos eh maneras de ayudar a la madre tierra, pero creo que lo más importante es poder comer más verdura, más leguminosas y empezar a disminuir el consumo de proteína animal, porque ese es uno de los marcadores más grandes de contaminación a nivel mundial”, explicó Ángeles-Wann.
Cambiar la cultura del consumo de ropa: Perla Farías
Perla Farías en su booth exhibió “racks” de ropa usada en buenas condiciones, separados por talla y explicó a todo el que se acercaba a preguntar, las ventajas de consumir ropa de segunda mano: “Cuando uno va y compra nueva ropa, quiere decir que hay tiendas donde ellos van a seguir haciendo nueva ropa. Y lo que cuesta para hacer esa ropa causa mucha polución, causa que haya químicos que entren al agua”.
También mencionó que la ropa va a los vertederos de basura, y allí tarda muchos años en degradarse, si es que sucede. Por lo que promueve y facilita el intercambio de ropa o el consumo en tiendas de piezas ya usadas.
Regresar la comida a la tierra: John Wann-Ángeles
Una práctica que enriquece la comida que llevamos a nuestra mesa, es la fabricación de abono orgánico. John Wann-Ángeles, también de Orchard Community Learning Center, explicó que es un procedimiento fácil de realizar en las casas, preferiblemente con patios: “En la casa nada más hago en la yarda y la entierro y luego le echo encima hojas secas y la revuelvo de vez en cuando un poquito de agua, pero tener algo encima que no sea la verdura porque no para que no vengan las moscas, etcétera . . . es bastante saludable, o sea, volver la comida a la tierra para producir comida de nuevo”.
Desde aumentar la ingesta de vegetales, reutilizar el agua, comprar ropa en “segundas” y hasta reducir el uso de bolsas plásticas, son muchas las acciones que, desde la casa, podemos realizar en familia para incentivar a los más jóvenes, y que -definitivamente- aligera nuestro paso por la Tierra y suaviza la huella que dejamos en ella.
Si quieres aprender más sobre el abono orgánico y como cosechar tus propias hortalizas, visita https://orchardlearningcenter.org/.

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