Tormenta Fern reabre debate nacional sobre la resiliencia eléctrica ante el clima extremo

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Un operario de líneas eléctricas trabaja para restaurar la energía en Oxford, Mississippi, el lunes 26 de enero de 2026, luego de una tormenta de hielo el fin de semana (Foto AP/Bruce Newman).

➡️ Por Johani Carolina Ponce

La tormenta invernal Fern dejó a cientos de miles de hogares sin electricidad en el sur y sureste de Estados Unidos, en un episodio que vuelve a poner en primer plano la confiabilidad de la red eléctrica ante eventos extremos, un tema que también preocupa en estados como Arizona cuando el clima severo dispara la demanda energética. El sistema golpeó con fuerza a Tennessee, Mississippi y Louisiana, donde el hielo derribó líneas eléctricas y provocó cortes prolongados en medio de temperaturas bajo cero. Más de 230,000 clientes seguían sin servicio días después, según Associated Press, obligando a muchas familias a pasar el frío sin calefacción y elevando el riesgo de hipotermia, especialmente entre niños y adultos mayores.

En Lafayette County, Mississippi, la residente Mónica Coleman describió la situación tras los apagones en un mensaje citado por Capital B News: “Estamos atrapados aquí”. Señaló que las comunidades rurales y de color son las primeras y más afectadas y que “cada vez que pasa algo, parece que nunca estamos preparados”. Sus declaraciones contrastan con lo publicado en redes sociales por el presidente Donald Trump sobre esta ola de frío: “¿Qué pasó con el calentamiento global?”.

Los científicos del clima explican que una tormenta invernal intensa no contradice el calentamiento global. El meteorólogo Bob Henson indica que un episodio de frío extremo puede ocurrir aunque la temperatura promedio del planeta aumente, porque el cambio climático se define por tendencias de décadas y no por un solo evento. Añade que el calentamiento no elimina el invierno y que todavía pueden registrarse olas de frío severas en distintas regiones.

¿Cómo afectan los recortes a la red eléctrica?

Tras los apagones, ha cobrado relevancia el papel de las decisiones federales sobre política energética y modernización de la red. La administración Trump ordenó la cancelación o congelación de fondos para programas de energía limpia e infraestructura eléctrica que financiaban proyectos de generación renovable, almacenamiento y mejoras de transmisión, según reportes técnicos y de política energética. Estos programas buscaban diversificar el suministro y reforzar la flexibilidad operativa. Evaluaciones de confiabilidad de la North American Electric Reliability Corporation (NERC) señalan que la diversificación de recursos y el almacenamiento aumentan el margen de reserva y ayudan a sostener el servicio durante eventos extremos.

Proyectos cancelados y capacidad energética en riesgo

El efecto también se refleja en la cartera nacional de proyectos. El centro de análisis Energy Innovation reportó que la suspensión de programas federales puso en riesgo proyectos cuya capacidad conjunta habría podido abastecer a más de 13.5 millones de hogares en Estados Unidos, incluyendo generación solar, eólica y baterías de respaldo. Analistas del sector eléctrico indican que esta capacidad adicional reduce la dependencia de una sola fuente y mejora la respuesta ante picos de consumo invernal. El impacto es de alcance nacional.

Impacto desigual en hogares latinos y de bajos ingresos

Los cortes prolongados y el aumento de costos de calefacción no afectan a todos por igual. Un informe del U.S. Department of Energy encontró que la carga energética mediana de los hogares hispanos es 20% más alta que la de los hogares blancos no hispanos. En ese contexto, una interrupción eléctrica implica mayor riesgo sanitario y presión financiera. El PBS NewsHour reportó además que el personal que administra LIHEAP (Programa Federal de Asistencia para Energía en hogares de bajos ingresos) fue despedido, complicando la distribución de ayudas en algunos estados.

“Hoy, demasiadas familias latinas están sufriendo sin electricidad ni calefacción, y gran parte de esto se debe a las agresivas políticas de Trump contra la energía limpia y la modernización de la red eléctrica… Los recortes a fondos para energía limpia, asistencia ante desastres y monitoreo meteorológico demuestran que nuestras comunidades no son una prioridad”, declaró Elice Rojas-Cruz, directora de Climate Power En Acción.

Evidencia técnica: renovables vs. gas en frío extremo

Texas ofrece un contraste técnico. Un reportaje de The Texas Tribune, con datos de ERCOT, operador de la red eléctrica de la mayor parte de Texas, señala que desde 2021 la capacidad solar más que se duplicó entre 2023 y 2025 y el almacenamiento en baterías más que se triplicó, aportando respaldo durante el frío reciente. En paralelo, la Federal Energy Regulatory Commission documentó que en la ola de frío de 2021 hubo caídas de producción de gas por congelamiento y fallas de suministro que dejaron plantas sin combustible en picos de demanda.

Además del clima extremo, la red enfrenta mayor presión por el aumento constante de la demanda eléctrica. Reuters, citando análisis de confiabilidad de NERC, señala que la expansión de centros de datos es uno de los factores que impulsa ese crecimiento.

La tormenta Fern no solo dejó daños inmediatos; expuso vulnerabilidades en infraestructura, costos y protección social. En un contexto de eventos extremos más frecuentes, las decisiones sobre modernización de red, diversificación energética y apoyo a hogares vulnerables influyen directamente en la capacidad de respuesta del sistema eléctrico.

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