Una tradición de más de medio siglo inspiró en Sonora el primer Empanada Fest
Entre empanadas de calabaza, piña, piloncillo y cajeta, la primera edición del festival destacó la riqueza de la repostería regional y el legado culinario de las familias

Sonora cuenta, en su gran variedad gastronómica, con platillos típicos que quedan en el paladar de quien disfruta de un buen cocido, un caldo de res, bistec ranchero, tortillas de harina, una carne asada o una riquísima gallina pinta; pero, sin duda, el pan artesanal se huele a kilómetros cuando de un rico postre se trata.
El Pueblito Kilómetro 9, se encuentra al sur del estado y es una comunidad rural ubicada al norte de Ciudad Obregón en el camino que conduce a la presa del Oviáchic o Álvaro Obregón, que ha ganando fama y posicionándose entre las visitas obligadas para quienes disfrutan los paseos campestres, introducirse a las aguas termales y comer sus delicias gastronómicas.
Con este antecedente, los habitantes del emblemático lugar se organizaron y formalizaron, en coordinación con autoridades locales, el primer Empanada Fest, que reunió a familias, visitantes y comunidad en torno a uno de sus productos más representativos.

La tradición con más de 50 años inició cuando una madre de familia de nombre Manuelita Navarrete comenzó la venta para las rancherías de la región, lo que rápidamente llamó la atención y la curiosidad de otras familias. Preparar, hornear y disfrutar en el paladar no sólo de los sonorenses, sino de los visitantes también.

Con el paso del tiempo, varias recetas y tipos de preparación, de generación en generación, han ido sumando sabores para el deleite de los diferentes gustos, primero fueron de calabaza y piloncillo, ahora se hornean con relleno de piña, cajeta y queso crema, entre otros.
Aaron Antonio Ochoa Espinoza, vendedor de la tradicional empanada además de preparar coricos, pan de mujer o de vieja, entre otros más, comentó para Conecta Arizona que su padre fue quien inició hace 35 años con la producción de pan y hasta hoy les ha permitido vivir de eso.
“En el negocio llega gente del otro lado, de Los Ángeles, de Arizona, Phoenix, mucha gente viene del otro lado de la frontera, buscando la empanada de calabaza y los coricos… Cuando recién se empezó se vendía puro pan de vieja y empanada de calabaza y piloncillo”, recordó.
El Empanada Fest, consideró Rigoberto Campoy (creador de la fanpage Esperanza Mi Pueblo en Facebook), representa una oportunidad más para promover la gastronomía local y visibilizar a una comunidad que encontró en el horno de piedra el sustento y la oportunidad de beneficiar a las generaciones que habrán de seguir esa tradición familiar.
Con el fin de ofrecer un espacio de convivencia para personas de distintas edades y enriquecer el evento, se contempló una serie de actividades artísticas y culturales como la danza folclórica y la música regional, ya que la promoción integral de la cocina tradicional mexicana representa una oportunidad más de impulsar el turismo gastronómico de Sonora.
Por último, Ramón Antonio Tapia, con melancolía trajo a su memoria cuando en familia, cada semana después de visitar los paseos de la presa, acudía con sus padres y hermanos a los puestos que se colocan a la orilla de la carretera para comprar sus paquetes de empanadas para acompañar el café.
“Cuando se den una vueltecita por esta región no olviden pasar por El Pueblito Kilometro 9 porque la tradición es llegar y llevarse las empanadas hechas al horno de piedra, que las hacen muy ricas”, puntualizó.
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