Unison destituye a Iván Ballesteros como coordinador del Fondo Editorial; comunidad exige reinstalación

Iván Ballesteros Rojo es el nombre más escuchado en relación con la Universidad de Sonora de los días recientes. ¿El motivo? Hasta el 18 de marzo fungía como coordinador del Fondo Editorial de la casa de estudios. Ese día le llegó una notificación de que era destituido y de que abandonara el lugar.
Licenciado, maestro y doctor por la Unison, así podría resumirse su currículum; editor y docente de la misma institución a quien despidieron con un documento “mal escrito”, lo dice él y lo publica la comunidad culturera que lo apoya en redes sociales.
Han sido días en los que ha estado lejos de su escritorio en la Unison para estar frente a mesas de reporteros, quienes lo buscan para conocer la situación de despido injustificado que enfrenta, y sobre todo, porque esta separación de su labor se ha hecho viral.

Tenía dos años y cuatro meses como trabajador de la Unison, con un contrato definitivo y diversificando la actividad del Fondo Editorial, comenta para Conecta Arizona.
Ballesteros Rojo está siendo reconocido por haber hecho crecer el área para la que fue contratado en la gestión de la rectora María Rita Plancarte. Todo parece que están cobrándole la factura de un cambio de rectora. Con Dena María Camarena, el paraíso de las letras cambió.
El Fondo Editorial, dijo Ballesteros, se convirtió en una productora para los textos académicos y creció hacia nuevos escenarios y nuevos públicos. Ahí comenzaron a nacer nuevas colecciones, incluso algunas que no costarían ni un peso a la institución… Hasta el 18 de marzo.
El entrevistado señaló que le dieron una raquítica información, escueta, en “ese triste documento”. No se le explican los motivos, tampoco se le indica si hubo una valoración académica, si se vio con las instancias universitarias relacionadas con el Consejo Editorial, con la Junta Universitaria. O si es una repercusión por el cambio de administración, como ocurre en los gobiernos o gestiones en general.
Iván desconoce si se determinó que algo no estaba funcionando, aunque sí sabe que la Universidad de Sonora estaba dando frutos a nivel estatal, nacional e internacional.
Tuvo dos contratos temporales y uno definitivo; le ofrecieron un finiquito por este último, que no ha recibido y por un documento que no ha firmado. En esta historia entra el personaje del asesor legal, que respalda la teoría del despido injustificado.
Al hablar de una reestructuración para separarlo de su cargo, se le pregunta si sabe de reestructuraciones en el área en administraciones anteriores. No sabe, dice. Comenzó a trabajar con letras, su perfil y su personalidad no son políticos. “No comprendo. Se me hace absurdo lo que pasó”.
Asegura que no quiere hacer conjeturas, no sabe si se hicieron procesos a sus espaldas; el hecho es que está -en este momento- sin trabajo, sin una explicación del motivo y esperando que se le reinstale y le den una disculpa.
Antes de su llegada, expuso, “se sacaba el trabajo que se tenía que sacar”, la publicación de textos académicos que se concursaban para una colección, pero hubo una mejora evidente.
Los libros ahora son más atractivos, se triplicó la participación de los maestros de quienes se publicaban textos, se promocionaba este material y había brillo en el trabajo.
También se promovieron cinco nuevas colecciones por parte de Ballesteros, no sólo textos de difusión académica, también lecturas para las infancias y literatura de escritoras y escritores “que dialogan con el momento histórico que vivimos”.
Se publicaron los libros del Premio Nacional de Literatura Fantástica, de la Universidad de Sonora y se trabajó en una colección de temas clásicos fundamentales para todas las áreas.
“Pareciera que a esta nueva administración no interesaba ese tipo de publicaciones”.
Dijo que está abierto a seguir con la nueva ruta que marcará la rectoría, pero no hubo acercamiento ni instrucción. Desde el año pasado, recordó, sintió “cierta animadversión hacia el área” y hacia su persona, pero pensó que había quedado resuelto en enero cuando se reunió con Joel Espejel, su jefe directo y con la subdirectora de Extensión y Vinculación, cuando se habló del trabajo que se haría en 2026: un programa de casi 50 libros académicos, tres que quedaron pendientes del año pasado y dos coediciones internacionales que no iban a costar un centavo a la Universidad de Sonora. A estas alturas, con su experiencia y su gestión ya había interesados que se acercaban al Fondo Editorial con proyectos.
Hay una sed por los libros
Iván Ballesteros dijo que si se reestructura el área que ha estado a su cargo, lo más probable es que se supriman los proyectos; razón por la que, la comunidad que lo apoya, ha levantado la voz pues “lo que se está notando aquí, es que hay unas una sed en este desierto, en todos los sentidos”.
Destacó la importancia de tener materiales disponibles, herramientas para aprender, pensar, imaginar y reflexionar sobre lo que ocurre en nuestro entorno y época.
“Lo que siento en realidad es que lo que las personas están defendiendo este derecho de que la universidad siga ofreciéndole a la sociedad, y a la misma universidad, libros de alta calidad en cuanto a su concepción editorial”.
Asegura que no tiene herramientas para señalar que es un tema político o económico al interior de la universidad, pero todo lo que se ha hecho ha sido con aprobación de la institución.
Un búho humillado y lastimado
Licenciado, maestros y doctor por la Universidad de Sonora, orgullosamente búho, aunque ahora un búho lastimado porque conoce la institución y sabe que tuvieron que haber mecanismos académicos institucionales para hacer una reestructuración. Pero nadie le ha dado la cara.
Sus abogados le hablan de llevar un proceso legal en el que se solicite su reinstalación y se le pida una disculpa. “Llegaron. Guarde sus cosas y váyase. Fue humillante”. Reitera que no tiene un perfil político, sólo ha sido un editor, con más de 20 años de experiencia, que hace su trabajo.
“Amo los libros y sé lo que puede ocurrir con ellos. Soy maestro de preparatoria también y ahí, lo que intento es que mis alumnos expandan su conciencia a través de los libros, del arte y de la cultura”.
Finalmente, el mensaje de Iván Ballesteros para la comunidad universitaria es que se comuniquen con él y le den una explicación.
A la comunidad en general, quienes han hecho publicaciones en redes sociales, han creado un change, una carta de apoyo, y quienes han hecho paros para pedir su restitución -como alumnos de la escuela de Letras de la Unison-, es que está agradecido y conmovido, “Yo no me esperaba esto”. Emocionalmente es un gran soporte, expresó.
Llamó a tomar conciencia -independientemente de lo que suceda- es que la comunidad sonorense necesita y quiere que existan herramientas del pensamiento como libros de mejor calidad, que podrían ser producidos y propiciados por instituciones como la Universidad de Sonora.
Lee también:
Coreano y otros idiomas asiáticos, los de más demanda en la Universidad de Sonora
La Universidad de Sonora promueve campañas de donación de sangre en el campus Hermosillo

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.
Plumas invitadas de Conecta Arizona

Comentarios (0)
No hay comentarios en esta publicación.